Se adueñan de la liga

El Universal
14/05/201900:00:38

El equipo femenil de los Tigres vence a domicilio al Monterrey y obtiene su segunda corona; es el conjunto con más títulos

Monterrey .—No fue construido para ellas. Es lo de menos. Las chicas que defienden la camiseta amarilla tienen motivos para no olvidar jamás al bello y moderno estadio BBVA Bancomer. Porque sobre su maltratado césped han derramado lágrimas de gozo. Dulce néctar de la victoria provocado por saberse ya el mejor club en la todavía diminuta historia de la Liga MX Femenil. Las chicas de los Tigres lo volvieron a hacer. Victoria (2-1, 3-2 global) en el inmueble del Monterrey, cuyos fantasmas en su casi nuevo hogar aumentan. Cuarta final ante su archirrival con la vuelta como locales. Sólo los varones pudieron llevarse la Liga de Campeones de la Concacaf hace unas cuantas semanas, pero los propios Rayados fueron derrotados en la serie por el título del Apertura 2017. A las mujeres les ocurrió por primera vez hace un año… Y anoche repitieron la amarga experiencia. Segundo título de Liga para los Tigres, segundo en el Gigante de Acero .

Ya son el club con más vueltas olímpicas en la Liga Femenil. Rompieron la igualdad que tenían con el Guadalajara (Apertura 2017) y el América (Apertura 2018). Es por eso que Ramón Villa Zevallos corrió hacia el vestuario visitante en cuanto escuchó el silbatazo final de la árbitro Diana Pérez. Necesitaba desahogarse antes de abrazar a sus chicas, quienes ya lloraban como niñas, ante el delirio de los aficionados universitarios que fueron al inmueble. Ese instante, justo antes de que la capitana Liliana Mercado levantara el trofeo, fue el más dulce. Todas buscaron a sus familiares en la tribuna. Deseaban hallar a esas personas especiales. Fue el colofón a una fiesta desatada desde los primeros minutos, cuando las universitarias demostraron que ser visitantes no aminoraría su temple.

Ese que le faltó a la arquera Claudia Lozoya para cortar el servicio que Blanca Solís contactó con la cabeza (8’). El yerro abrió el marcador y hundió el amor propio que presumían las Rayadas. Quedó claro al 25’, cuando Jacqueline Ovalle encontró aquel balón en el área local y sacó el disparo que sentenció la final, más allá del golazo marcado por Alicia Cervantes en la segunda mitad (67’). El tanto del Monterrey sirvió para otorgarle dramatismo al encuentro, simple espejismo. Aunque las albiazules se acercaron al marco defendido por Ofelia Solís, no la metieron en grandes problemas. No pasó del ímpetu. Porque ya estaba escrito que estas chicas volverían a festejar en su estadio favorito, aunque no sea el suyo.