AMLO recibe quejas contra alcaldesa de Cunduacán

Alberto de la O
10/12/201800:00:36

Vendedores ambulantes y los que prestan servicios en vía pública se dicen acosados por Nidya Naranjo

Asu paso por “La Atenas de Tabasco” el Presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, fue interceptado por decenas de ciudadanos que desde siempre han sido fieles a las políticas del tabasqueño. Con lágrimas en los ojos una mujer de la tercera edad estrechó su mano y le pidió no olvidarse de los pobres.
Sonriente, carismático como de costumbre, pero con la sensibilidad humana que lo caracteriza, López Obrador permitió a sus gobernados acercarse a la camioneta color blanco en la cual viajaba. No hubo despliegue de fuerzas armadas como en décadas anteriores. El convoy no era tan extenso y no se hicieron presentes los empujones -como de costumbre- por parte del equipo de seguridad del Presidente.
Apenas unos minutos bastaron para que “El Peje” pudiera estrechar la mano de los cunduacanenses, quienes desde muy temprano se habían dado cita en el crucero de la vía corta La Isla-Paraíso y la ciudad al poblado Gregorio Méndez. “Ténganme paciencia. No les voy a fallar”, reiteró el Presidente a sus paisanos, al tiempo que su camioneta se abría paso entre el pequeño grupo de personas.
A zancadas y jalando aire un limpiador de parabrisas que trabaja en ese crucero le dio alcance a la Suburban, en la cual López Obrador emprendía nuevamente su recorrido al puerto de Dos Bocas, en Paraíso, donde pondría la primera piedra de la Refinería en el municipio costeño y la presentación del Plan Nacional de Refinación.
Descalzo y jadeando, pero sin soltar la mano del primer Presidente de México del Sur de México, acusó: “Nydia Naranjo no nos deja trabajar. Nos quiere matar de hambre. Prefiere que robemos a ganarnos unos pesos honradamente. Ayúdanos”, suplicó el joven de escasos 20 años. En respuesta López Obrador empeñó su palabra: “Te vamos a ayudar”.
PLAN DE “LIMPIEZA”
Desde el inicio de la administración de Nydia Naranjo Cobián los vendedores ambulantes y quienes se ganan la vida realizando actividades en la vía pública de Cunduacán se han visto acosados por el plan de “limpieza” de calles y avenidas implementado por la alcaldesa.
Los “tentáculos” del Gobierno Municipal se extienden desde truncar la actividad de un simple vendedor de chiclets que se pare en un área o edificio público, hasta el transporte público que ya ha sido alcanzado por las imposiciones de Naranjo Cobián. Si bien para muchos ciudadanos las medidas son buenas, el grueso de la población se queja de las arbitrariedades con las que se aplican las medidas “correc-
tivas” de la gobernante en turno.