Laguna “El Cansancio” no aguantó la sequía y se secó

Fredy Paredes
23/03/201900:00:48

Ésta y una extensa cadena de cuerpos lagunares están feneciendo ante el cambio climático, alerta experto en medio ambiente

La laguna “El Cansancio”, donde habitan el manatí, tortugas, cocodrilos y diversas especies de escama se ha secado debido a la escasez de lluvias producidas por el cambio climático; y continúan en riesgo de tener el mismo destino: “La Barbona”, “El Tintillo”, “Lagunita” y “El Conjá”, que son los cuerpos lagunares de la zona.
Aunque el efecto principal es la sequía por el cambio climático, la organización “Conservación de la Biodiversidad del Usumacinta, A.C,”, destacó que también se le agregan la desforestación de árboles de tinto a la orilla de los cuerpos de agua, así como la extracción de agua para la agricultura en varios puntos de esta zona.
“La agricultura en la orilla de las lagunas ha provocado que, con el suelo desnudo, las lluvias acarrean la tierra suelta hacia la laguna, de ahí los sedimentos en exceso que tienen los ríos y lagunas de la zona de Balancán”; precisa el biólogo e investigador con grado de doctor Gilberto Pozo Montuy, quien además de haber crecido en la ranchería Leona Vicario de Balancán ha estudiado por decenas de años los impactos ambientales en la región del bajo Usumacinta.

“Lo que antes era agua, ahora es desierto”
“Aún recuerdo el relato de mi abuelita que iba a lavar el maíz cocido (kun) en la orilla y que el agua era transparente, que veía como se acercaban las mojarras. Yo me bañé muchas veces en ese mismo lugar. Ahora está casi muerta”, agrega Gilberto Pozo Montuy durante una conversación en las redes sociales con otros compañeros ejidatarios que ven con tristeza cómo el maltrato al medio ambiente está pasando la factura a los seres humanos y su ecosistema.

Especies en peligro
La preocupación de los biólogos que integran la asociación de “Conservación de la biodiversidad del Usumacinta A.C.” deriva en que apenas comienza el mes de marzo, y ya la laguna, el cansancio, no tiene agua, cuando esto ocurría principalmente en meses de abril y mayo.
Este adelantado proceso de sequía que impacta a la cadena de lagunas de la zona, posu en riesgo el habitad de especies de escama como la castarrica, colorada, tenguayaca y otras espcies endpemicas de las lagunas de Balancán, así como la reducción de agua y alimento para los manatís que se reproducen en este conglomerado de cuerpos de agua dulce.
Por lo misma situación cambian su destino los pelícanos blancos que emigran desde el norte a estas agua cálidas, las enormes parvadas de la “espátula rosada” un ave semejante al pájaro flamenco, de color rosa pero de menor tamaño y el pico en forma de espátula. Así mismo de pijijes.

Soluciones
De acuerdo con Gilberto Pozo y sus estudios, los cuerpos de agua, necesitan de una inversión muy fuerte, además de que ya NO deben permitir el uso del suelo a por lo menos 20 metros de la orilla de los ríos, lagos y lagunas, aunque lo esencial son 50 metros, explica.
“Hay que legislar la parte de la zona federal de los cuerpos de agua, respetar las orillas de las lagunas, no deben desforestar ni las partes de las orillas para la agricultura o ganadería”, detalla.
Es necesario –dijo- comenzar a dragar todo el sedimento de las lagunas, para que se renueven y esto debe ocurrir en tiempos de agua y que se reforeste el árbol de tinto, macuilís, tucuy, gusano y demás especies nativas de la región que retienen suelo. “La clave es esa, desazolvar y reforestar las orillas de los cuerpos de agua”, concluyó.