Arquitectura, clave para recuperar las ciudades

Redaccion
21/09/201904:06:27

México debe apostar por el tipo de Ciudad Reconquistada, para recuperar el sentido de solidaridad

Arq. Claudia B. Ordóñez Perales
Diario de Tabasco

Apenas unos años atrás las ciudades no eran como ahora las conocemos: “hostiles, peligrosas y carentes de hospitalidad”; hoy la gente ha renunciado a los espacios de encuentro e intercambio, porque el espacio del peatón ha sido robado por los automóviles. Hace unos 50 años atrás los pequeños podían salir a la calle, jugar con el vecino, entrar a lotes baldíos; en tanto los ancianos podían caminar por las calles sin tantos obstáculos, llegar a un café y platicar con alguien contemporáneo a él; lo mismo las personas con capacidades diferentes.
Pero nuestro nuevo modo acelerado de vivir ha provocado que se pierda el sentido de vecindad, pertenencia y solidaridad, volviendo las ciudades inseguras; y la razón es porque el espacio del peatón ha sido robado por los automóviles en un sentido de “disque modernidad” y comodidad, dándole preferencia a éste. Se le dio preferencia al automóvil, sin considerar que se perdería con ello el encuentro social y con éstos muchos de los valores cívicos que hacían de las ciudades un espacio seguro y sano para la recreación.
Gracias a esto se han creado nuevos espacios de encuentro no aptos para todos o de interés para todos: “las plazas comerciales”. Pero además, ¿cómo podría llegar un niño o un adulto mayor o alguien con capacidades diferentes a uno de estos equipamientos sin un automóvil? Hoy las distancias son tan grandes y no hay facilidades para el peatón; y donde hay equipamiento para el peatón como banquetas o guarniciones, el automóvil las invade. Por esto una pequeña parte de la sociedad se está quedando rezagada debido a este nuevo modo de vivir.
El contexto hoy en día de la ciudad son ciudades donde ya no se vive, sólo se va a trabajar, los caminos para ir a algún lado de interés son largos y sólo es factible llegar en automóvil; la especialización de los espacio también ha creado una ruptura social y en consecuencia se crearon las periferias.
Las periferias han surgido en poco tiempo y crecen en desmedida de plazas, no cuentan con áreas verdes adecuadas dónde recrearse, sin hitos; son lugares sólo para dormir, ya no se viven, los niños ya no juegan, los ancianos ya no salen, no existen las facilidades para las personas de capacidades diferentes.
Es tiempo de cambiar, de cambiar este modo de vida, donde todos estamos perdiendo; por lo que intentando ser positivos y propositivos debemos saber que hoy en día existen las ciudades reconquistadas, lo cual quiere decir que sí podemos hacer algo por terminar con este deterioro de las ciudades, apoyándonos de la arquitectura y la participación ciudadana.
Es momento de proyectar de manera que se creen espacios saludables, viables económicamente y sensible a las necesidades sociales, mediante el uso de tecnologías más inteligentes, con un mayor respeto por los recursos naturales y dando el paso al uso de energías renovables y autosuficientes.
cuatro TIPOS DE CIUDADES
De acuerdo a lo que menciona el autor Edwards Brian en su libro “Guía básica de la sostenibilidad”, se conocen o se pueden distinguir 4 tipos de ciudades.
La ciudad tradicional: ésta es en la que el lugar de reunión social, el mercado y el tránsito vehicular continúan coexistiendo en mayor o menor equilibrio. Estas ciudades emergieron bajo la premisa del tráfico peatonal. Las calles se adaptaban al tráfico peatonal y las plazas se construían a la medida de los usos, como: mercados, reuniones ciudadanas, desfiles militares, procesiones religiosas, por mencionar algunas.
La ciudad invadida: son las que tienen un único uso, generalmente el tráfico rodado (vehículos) han ganado terreno, el tráfico rodado y el aparcamiento han usurpado calles y plazas, y si le sumas el ruido, la contaminación visual y la suciedad, esto ha ido degradando las ciudades y moverse a pie se vuelve una tarea desagradable y difícil. El resultado es que sólo el tráfico peatonal más imprescindible se disputa su camino tanto entre los coches circulando como entre los que están aparcados.
La ciudad abandonada: son donde ha desaparecido el espacio público y la vida en la calle, aquí es donde la tradición urbana ha sido más débil y la cultura del coche ha tenido más tiempo para desplegarse sin grandes restricciones urbanísticas; se desarrolló un nuevo tipo de ciudad, no cuentan con un Centro Histórico ya que el tráfico peatonal se ha hecho imposible o sin propósito y muchas actividades han desaparecido. Existen numerosas ciudades de este tipo, sobre todo en América del Norte. Caminar en estas ciudades se ha vuelto imposible, además de poco razonable por las grandes distancias; en estas ciudades las aceras han desaparecido tanto en el Centro como en las áreas residenciales, por lo que es importante resaltar que la dependencia del automóvil provoca que chicos demasiados jóvenes, ancianos mayores y personas de capacidades diferentes quedan relegados a una vida dependiente para desplazarse por medio de otros.
En algunas ciudades las tiendas se han trasladado a espacios interiores en centros comerciales situados en el propio centro urbano como: el Eton Center en Toronto, otras ciudades como Atlanta han construido calles elevadas o sistemas de parcelas peatonales de conexión entre tiendas, un tercer tipo son la ciudad subterránea fenómeno conocido en Montreal y Toronto; pero todo esto tiene sus restricciones de horario de oficina.
La ciudad reconquistada: ésta es donde se están llevando a cabo grandes esfuerzos para encontrar un nuevo y posible equilibrio en los usos de la ciudad como: lugar de reunión, mercado y espacios de tránsito; en los últimos treinta y 40 años el interés por recuperar los espacios públicos y la vida en la calle ha aumentado; paradójicamente un motivo de inspiración surge de las plazas comerciales estadounidenses, el principal propósito es que el ciudadano se tomara su tiempo para ir de compras, pero la idea de utilizar un espacio público como lugar de ocio y recreo se desarrolló gradualmente.
Muchas ciudades alemanas y escandinavas fueron pioneras en los esfuerzos por desplazar los automóviles y en los centros urbanos crear mejores condiciones para el peatón; sin embargo es en Barcelona a partir de 1980 donde se formuló un concepto más amplio de espacio público con una política coordinado para el mismo.
Siguiendo el ejemplo de Barcelona en las dos últimas décadas del siglo XX se encuentran ahora en Portland, Oregón y Curitiba, Brasil.
Esta última clasificación “Ciudad Reconquistada” es por la que hoy México debe apostar e invertir, los puntos a favor son muchos: seguridad del tráfico, reducción de ruidos y contaminación, reforzar la ciudad como un foro democrático y por ende el sentido de: vecindad, pertenencia, solidaridad; volviendo las ciudades ahora seguras.
Pero para recuperar nuestras ciudades se necesita la ayuda del sector de la construcción, con políticas públicas adecuadas, diseñadas con equidad, que tomen en cuenta a la sociedad y ésta a su vez se vuelva activamente participativa en la construcción de los nuevos espacios y no sólo éste como espectadora.
Hoy en día podemos conocer de ciudades que ya han sido reconquistadas y para que no se tome esto como una utopía, tenemos como ejemplo:
Barcelona reconquistó su ciudad en 1980, por eso es una fuente de inspiración para arquitectos, paisajistas y urbanistas que trabajan con el espacio público; en esta ciudad hay numerosos ejemplos de parques y de nuevas plazas con una riqueza de diseño. En sólo una década crearon varios cientos de parques, plazas y paseos de nueva planta, acabando con edificios ruidosos; también arreglaron plazas existentes y regularon el tráfico vehicular.
La arquitectura se convirtió en uno de los principales instrumentos de la política urbana, creándose numerosos espacios donde la gente podía reunirse y charlar, los niños podían jugar; estos espacios surgieron igual para que se pudiera alcanzar una tradición democrática. Se diseñaron esculturas, se desarrollaron proyectos de iluminación, mobiliario y pavimentación; cada espacio debía ser de carácter independiente con su propia identidad. Es así como esta ciudad resurgió.
Ciudad de Portland, Oregón 70’s, con una política orientada a los peatones con el fin de recuperar la ciudad, hicieron diseños de plazas y parques inspirados en los movimientos populares. La intención de Portland fue crear diseños sin barreras arquitectónicas, no sólo siguiendo con las normas de regulación, sino que proporcione soluciones integradas en el ambiente general.
Y en esa intención de recuperar su ciudad sin barreras se buscó superar los parámetros habituales, donde el sector público y privado no trabajaban en conjunto, buscaron que la ciudad recuperara su identidad, creando proyectos de calidad, pensados para todos y devolviéndole el espacio al peatón.
En consecuencia ha provocado un movimiento de apropiación y arraigo, y como ejemplo está la plaza Pioneer Courthouse Square. Este proyecto no fue fácil ya que el espacio estaba ocupado por un estacionamiento de varias plantas que tuvo que demolerse; pero además se necesitaba obtener fondos privados para obtener la reconversión y un activo grupo de ciudadanos consiguieron los patrocinadores públicos y privados por 150 millones de dólares para pavimentar y amueblar la plaza.
Esta plaza funciona porque pertenece a los vecinos de Portland que la han pagado y han luchado por ella, generándoles un orgullo cívico; en su proceso de construcción la gente podía pasar y comprar una celosía y pegarla con su nombre.
Portland es una ciudad viva las 24 horas, pues los espacios públicos son concebidos como escenarios urbanos disponibles para una gran diversidad de actividades y en ellos existe el sentido de seguridad, solidaridad, vecindad.
Ya mencionamos dos ciudades importantes que han sido recuperadas por sus gobiernos, pero también tenemos ejemplos de espacios públicos recuperados; pues también los cambios pueden darse poco a poco, y como ejemplo de espacio recuperado podemos encontrar el parque Cultura Tiuna El Fuerte, en Caracas, Venezuela (2005); nace de la mano de cientos de artistas urbanos de la ciudad de Caracas que tomó un terreno baldío de asfalto de 9 mil metros cuadrados.
Este grupo de artistas se dedicó a movilizar, convocar y tejer redes artísticas, comunitarias y académicas que permitiesen el florecimiento de un importante movimiento de producción cultural, lo cual dio lugar al surgimiento del parque, que además de ser un espacio con una infraestructura cultural galardonada mundialmente por su innovadora arquitectura, es referencia de procesos sociales, de organización y de producción cultural en Venezuela a nivel local y a nivel internacional.
En él se llevan a cabo conciertos con talentos locales, muestras artísticas, talleres y eventos comunitarios; además grupos que ahí participan visitan cárceles y zonas de pobreza para movilizarlos a través de la música, el graffiti, el cine y el circo.
Después de su fundación este parque no sólo es una apuesta artística, es un espacio desafiante de las formas tradicionales y elitistas de producción y consumo cultural. Es una apuesta para la transformación social, la superación de las desigualdades que producen pobreza y exclusiones; además una invención para la transformación de las formas cómo se usa y se siente la ciudad, en sí mismo es un modelo de transformación urbana desde la creatividad y capacidades de sus pobladores.

MUSEVI, INFUNCIONAL
Ahora como también de los malos ejemplos se aprende, tenemos el caso del Musevi, museo elevado de Villahermosa, Tabasco, construido bajo la administración de Andrés Granier Melo en el año 2011; fue un espacio diseñado por el arquitecto Enrique Norten, en el que se propuso un nuevo concepto de museo elevado, que se complementaba con un anfiteatro al aire libre en su base, que conecta físicamente dos lagos aislados actualmente: el Vaso Cencali y la laguna de “Las Ilusiones”. El Musevi propone una nueva forma de exhibición y espacio público que fomente la conectividad y el encuentro social.
Las intenciones del equipamiento era que formara parte de una etapa del diseño urbano del Paseo de las Ilusiones; era una propuesta que pretendía transformar y reactivar la avenida Paseo Tabasco, queriendo restablecer el equilibrio entre los aspectos ambientales, sociales y culturales.
Pero hoy no se sabe qué hacer con este edificio, pues se convocó a un grupo de expertos museográficos, los cuales determinaron que el puente cubierto no puede considerarse museo porque deja a la intemperie a las obras que se exhiben.
Por otro lado tampoco ha cumplido con la función de puente peatonal incluyente, pues por un lugar tiene rampa para discapacitados y por el otro sólo tiene escaleras, no hay rampa.
El presidente del Colegio de Arquitectos Tabasqueños (CAT), Jorge Francisco Navarro López, opinó que es una arquitectura que rompe con todo el entorno de la zona, la vista a la laguna de “Las Ilusiones” y con la avenida Paseo Tabasco, compitiendo contra ellos de quién es más bello y al final no logró atraer el turismo, ni mucho menos ser rentable pues ya dos franquicias de café abandonaron el inmueble, provocando el descenso de visitantes al lugar.
CONCLUSIÓN
Se ha demostrado que sí podemos recuperar nuestras ciudades y es apremiante hacerlo, pero para lograrlo necesitamos volver a cultivar los buenos valores como la solidaridad.
La solidaridad es uno de los valores humanos por excelencia, del que se espera cuando otro requiere de nuestros buenos sentimientos para salir adelante. En estos términos la solidaridad se define como la colaboración mutua en las personas, como aquel sentimiento que mantiene a las personas unidas en todo momento, sobre todo cuando se vivencian experiencias difíciles de las que no resulta fácil salir.
La solidaridad es más que nada un acto social, una acción que le permite al ser humano mantener y mantenerse en su naturaleza de ser social, tan necesaria para el logro de la recuperación de espacios y ciudades.