Promueven cultura alimentaria de Tabasco

Daniela Mayo
15/05/201900:00:24

Inauguran la exposición “Käntepec: el origen de mi comida”, conformada por más de 10 fotografías de Teresita de Jesús Bautista Valles y Jesús Manuel Hernández Rodríguez.

Como parte de las actividades organizadas para celebrar el Día Internacional de los Museos, Teresita de Jesús Bautista Valles impartió la charla “Käntepec: el origen de mi comida” e inauguró la exposición fotográfica con el mismo nombre, en el Museo de Historia de Tabasco “Casa de los Azulejos”.
Teresita de Jesús Bautista Valles realizó la investigación sobre “Käntepec” junto a un diseñador gráfico, un chef y un fotógrafo. La idea nació cuando Jesús Manuel Hernández, un alumno suyo del Instituto de Estudios Universitarios, empezó hacer su tesis de licenciatura y decidió trabajar sobre la importancia del uliche, platillo local de las comunidades de Nacajuca.
“Seguimos investigando y resulta que en el pasado, antes de la llegada de los españoles, había un dios que los chontales de Tabasco veneraban, el cual se llamaba Käntepec, dios de los alimentos, de los animales y del entorno. Anteriormente los habitantes de Tamulté de las Sabanas le rendían culto directo en una zona conocida como El Bosque. Después Käntepec se convirtió en San Francisco de Asís”, aseguró Bautista Valles.
Ante Lucía Alba García Figueroa, subsecretaria de Desarrollo Cultural y Narciso Alberto Pérez Nuila, director de Sitios y Monumentos del Patrimonio Cultural, de la Secretaría de Cultura estatal enfatizó que les interesa mucho difundir Käntepec, porque es retornar a la identidad de los pueblos, en el caso de Tabasco.
Relató que en los recorridos por las comunidades de Tabasco descubrieron que las personas comen lo que hay, como es el caso de frijoles y verduras, pero el problema es que están dejando de sembrar.
También observaron que en esos lugares, las personas hacen una composta diaria de los desechos que generan y alimentan el suelo de esa manera y vieron de cerca lo que sucedía en los mercados; por eso, para la exposición, retrataron fogones y comida.
“Nuestras papilas gustativas están secuestradas por los productos industrializados. Eso genera un cemento en las papilas; tiras más sal, más azúcar. Por eso tenemos adicciones tremendas. La industria alimentaria te sacia la boca, la papila, pero no el estómago. Necesitamos la autonomía y la libertad para elegir qué vamos a comer. Los tabasqueños somos privilegiados. Sólo hay que cuidar y vigilar de dónde procede lo que comemos”, indicó.