Industria asiática del espectáculo vive su propio #MeToo

Redaccion
18/07/201905:00:37

"Nina Wu", la cinta de la actriz y guionista taiwanesa, es la historia de una actriz que, en busca un papel que la lleve al estrellato, sufre el abuso de un hombre poderoso y las secuelas psicológicas

Cuando Wu Ke-xi buscaba una trama aterradora para su película más reciente, no tuvo que escarbar más allá de su propia industria.

“Nina Wu”, la cinta de la actriz y guionista taiwanesa, es la historia de una actriz que, en busca un papel que la lleve al estrellato, sufre el abuso de un hombre poderoso y las secuelas psicológicas.

Wu se encontró a sí misma siguiendo de cerca el movimiento #MeToo (#YoTambién) en Hollywood, y decidió escribir algo para las mujeres afectadas por la violencia sexual en la industria del espectáculo. Dirigida por Midi Z, la película fue seleccionada para el Festival de Cine de Cannes.

“Después del 2017, después del año que ocurrió lo de Harvey Weinstein, leí muchos documentos y entrevistas. Tenía mucha curiosidad sobre lo sucedido”, dijo Wu, quien contó que a lo largo de su carrera ha sido amenazada, pero que nunca ha sufrido de abuso sexual.

“Aun así es una experiencia humillante”, dijo. “Así que se mentí realmente conectada con esas mujeres”.

El movimiento #MeToo recorre Asia: sus industrias del espectáculo lidian con muchos de los problemas que han trastornado las carreras de grandes figuras en Estados Unidos y otros países.

A principios de año, la escena del K-pop fue sacudida cuando dos astros fueron acusados de conducta sexual inapropiada en Corea del Sur. El cantante Jung Joon-young fue acusado de filmar secretamente sus relaciones sexuales con mujeres y compartir los videos en una aplicación de su teléfono celular; se disculpó con las víctimas.

Y Seungri, el miembro más joven del quinteto Big Bang, fue acusado de tratar de concertar servicios sexuales para inversionistas de negocios; negó los cargos y se retiró del grupo.

El año pasado, en India, la actriz de Bollywood Tanushree Dutta reveló detalles de una denuncia que presentó en el 2008 contra el actor Nana Parekar por acoso sexual, lo cual él negó. Un aluvión de historias de acoso y abuso de actrices y guionistas indias le siguieron a ésta en redes sociales.

El actor, cantante y cineasta indio Farhan Akhtar, un embajador de “He For She” para Naciones Unidas con su propia iniciativa, “Hombres contra la Violación y la Discriminación”, dice que hay ansiedad en la industria.

“El miedo recorre la espina dorsal de todo el mundo al pensar, ‘Ay Dios mío, quizás hice algo en el pasado que se pueda volver en mi contra”, dijo.

Y exhorta a otras mujeres a pronunciarse y hablar.

“Nadie puede hacerlo por ella. Nadie puede sacar su historia y ponerla en una posición en la que quizás no quiere estar”, señaló. “Pero cuando lo hace, entonces es importante que la gente se una a su alrededor para que ella sienta que ha hecho lo correcto. Y a través de ella, a través de esa conversación y a través de sus palabras, con suerte inspirará y motivará a muchas más personas a pronunciarse. Así es como se limpiará el sistema”.

La guionista Zhou Xiaoxuan sí se pronunció. Se convirtió en una figura central del movimiento #MeToo en China luego que un ensayo que escribió en privado, argumentando que fue violada por un astro de la televisión, se hizo público en la plataforma de redes sociales Sina Weibo el año pasado. Un prominente presentador de TV, Zhu Jun, la demandó por difamación, y Zhou presentó su propia demanda por la transgresión de sus derechos personales. Activistas por los derechos de las mujeres en China están siguiendo el caso.

Zhou dice que el movimiento ha tenido un alcance limitado en China, donde ha afectado mayormente a un grupo de hombres prominentes con buenas conexiones.
“Se asustaron con la tendencia de #MeToo y pararon. Pero la mayoría de la gente en esta sociedad nunca ha escuchado de #MeToo”, dijo.

“Yo de hecho tuve suerte, porque Zhu Jun es muy conocido”, dijo Zhou. “Es extremadamente difícil para las mujeres que han sufrido abusos de sus amigos, colegas o socios obtener recursos legales”.

La reportera de TV japonesa Shiori Ito dijo que vivió meses de insultos y humillaciones tras revelar en mayo del 2017 que había sido violada. Eso fue antes de que el movimiento #MeToo surgiera en Estados Unidos.

“Estoy muy agradecida con todas las mujeres que han hablado porque yo me sentía muy sola”, dijo. Agregó que ha sentido un cambio en Japón y en su propia familia, “que realmente estaba en contra de que yo me pronunciara, y entonces empezó a decir, ‘Sabes qué, quizás tienes razón'”.

El inicio del movimiento #MeToo en su país se le acredita a una emotiva entrevista televisada con la fiscal surcoreana Seo Ji-hyun en enero del 2018, en la que ésta dijo que había sufrido abusos ocho años atrás. Seo desde entonces ganó un caso en la corte por abuso de poder contra su presunto atacante. Dijo que ver a otras mujeres revelar sus historias en Hollywood la ayudó a tener la valentía para hablar públicamente. Simpatizantes marcharon en las calles con velas y pancartas en las que decía #WithYou (#Contigo).

“Me dije, ‘Sí, esto no fue mi culpa y no debo sentir vergüenza para nada'”, contó.

En Pakistán, la bailarina, directora de teatro y activista Sheema Kermani realiza una campaña contra el abuso sexual con el fin de que el movimiento ahí sea más que un fenómeno pasajero.

“Cuando actrices, grandes actrices, comienzan a denunciar a grandes actores por acoso sexual, creo que esto le da a las mujeres paquistaníes en los medios el coraje para hablar”, dijo.

En Tailandia, la modelo y presentadora de TV Cindy Sirinya Bishop lanzó la campaña “No Me Digas Cómo Vestir” tras recibir una ola de apoyo por una “diatriba en redes sociales”: su respuesta a un artículo que aconsejaba a las mujeres no usar ropa sexy para el Año Nuevo tailandés con el fin de evitar sufrir abuso sexual.

“Todo comenzó cuando ese clip que publiqué se hizo viral de la noche a la mañana con el apoyo de muchas, muchas mujeres en toda Tailandia que opinaron, comentaron, compartieron y dijeron ‘Sí, esto es exactamente lo que sentimos’. ¿Por qué somos siempre nosotras las que tenemos que cubrirnos? ¿O por qué, cuando somos acosadas o atacadas, es de alguna manera culpa nuestra?”, dijo.

Bishop también creó una exposición con ropa usada por víctimas de abuso sexual: “Tenemos desde atuendos de estudiantes universitarias hasta prendas de bebé y pantalones de ejercicio y camisetas”.

Señaló que su movimiento habría ocurrido independientemente de las historias que llegaron de Estados Unidos, pero acotó que “de alguna manera el movimiento #MeToo ha empoderado colectivamente a las mujeres sin saberlo, en todo el mundo”.