Con Bolsonaro, UE prevé periodo de hibernación

El Universal
07/01/201913:24:00

Desde el día uno, el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, ha dejado en claro el tipo de relación que pretende tener con la Unión Europea durante su mandato.

BRUSELAS, Bélgica, enero 7 (EL UNIVERSAL).- Desde el día uno, el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, ha dejado en claro el tipo de relación que pretende tener con la Unión Europea durante su mandato.
Al haber acogido a Viktor Orbán, primer ministro húngaro, como único representante europeo en la investidura presidencial, Bolsonaro envió el mensaje de que apostará por unas relaciones selectivas y con el ala más extrema de Europa.
Orbán se opone a los valores tradicionales de la Unión Europea y encabeza un gobierno cuya deriva autocrática ha desencadenado una confrontación con el Parlamento Europeo. La Eurocámara ha pedido activar en contra de Hungría los procedimientos previstos en el artículo 7 del Tratado de la UE; dicho apartado, considerado como un “arma nuclear” por su carácter disuasorio, prevé sanciones como la suspensión del derecho de voto en asuntos comunitarios esenciales.
La resolución estuvo basada en un informe promovido por la eurodiputada Judith Sargentini, y en el que se argumentó que “existe un riesgo claro de violación grave por parte de un Estado miembro de los valores de la Unión [Europea]”.
En particular, inquieta el funcionamiento del sistema electoral, la independencia del Poder Judicial, la corrupción y los conflictos de interés, así como la libertad de expresión, cátedra y religión, entre otras políticas impulsadas por el líder húngaro, y dirigidas a erosionar el Estado de derecho.
El acercamiento entre “la oveja negra de Europa” y Bolsonaro llega en mal momento para la UE, que celebrará elecciones del 23 al 26 de mayo para elegir a los miembros de uno de los pilares institucionales comunitarios, el Parlamento Europeo.
La llegada del “Trump tropical” a la presidencia del país más poblado de América Latina es vista por los partidos de extrema derecha, desde la Liga Norte italiana hasta el Partido por la Libertad holandés, como un aval a su política proteccionista, unilateral, euroescéptica, intolerante y xenófoba.
En los corredores de la Comisión Europea están conscientes de que la llegada del mandatario brasileño supone un peligro que podría socavar la oportunidad histórica de cerrar un acuerdo comercial entre el Mercado Común del Sur (Mercosur) —integrado por Brasil, Uruguay, Paraguay y Argentina— y la UE.
En el ámbito comercial, el acuerdo con Mercosur es una de las grandes asignaturas pendientes de la UE.
Las conversaciones fueron suspendidas en 2012, tras una década de acercamientos. En 2016 las negociaciones fueron retomadas permitiendo el cierre de los apartados sobre política y cooperación.
En una de sus últimas exposiciones ante el Parlamento Europeo, el Ejecutivo comunitario reportó que las negociaciones sobre la parte comercial registraban un avance de aproximadamente 90%; quedaban por superar “los problemas de siempre” en vinos y bebidas espirituosas, reglas de origen, autopartes, servicios marítimos, acceso a lácteos, indicaciones geográficas, maquinarias, subsidios y compras públicas.
Pero ante todo, se informó durante la audiencia en la que participó Matthias Jorgensen, jefe de la Unidad para América Latina de la Dirección de Comercio de la Comisión Europea, los mayores obstáculos respondían a intereses mezquinos y ausencia de liderazgo político.
En la Eurocámara existe la preocupación de que la llegada de “un hombre fuerte” a Brasil, que comparte la visión aislacionista del presidente estadounidense Donald Trump, lleve el proceso a un periodo de hibernación similar al del pasado, sin que exista posibilidad de reactivarlo.
El nuevo ministro de Economía de Brasil, Paulo Guedes, ya adelantó que Mercosur no será una prioridad y que su administración revisará minuciosamente lo negociado por su antecesor.