‘Ya no hay espacio para los muertos’

El Universal
23/01/201900:00:31

Quedó un tufo a gasolina y a flores marchitas en Tlahuelilpan

En este municipio, el único panteón es insuficiente para sepultar a quienes murieron por la explosión de una toma clandestina; sus tres hectáreas no alcanzan. “Ya no hay capacidad en el panteón, hemos pedido ayuda al presidente [Andrés Manuel López Obrador] y al gobernador [Omar Fayad], para que se acondicione un predio cercano (…); hay unos 30 desaparecidos de Tlahuelilpan, si fallecieron necesitan un lugar, señala el alcalde Juan Pedro Cruz en la entrada del cementerio ejidal. Tras el siniestro del viernes pasado, en el poblado de San Primitivo, aquí no sólo quedó el tufo a gasolina y el visible luto de decenas de personas que caminan vestidas de negro por las calles, también hay nubarrones de polvo y olor a flores marchitas, que emanan del camposanto.

“A veces mueren dos o hasta tres personas cada siete días, pero también pasamos semanas en que nos vamos limpios [sin ningún muerto que sepultar]”, dice Alejo Monroy, cuidador del panteón. Al lado de este lugar, el edil alista un campo de nabos para ser el próximo panteón. A la vista es posible apreciar cómo el predio de cultivo se va quedando “pelón”e incluso se notan algunas marcas sobre la tierra, como si se previera el área donde quedarán las tumbas. “Este lugar es de un vecino, están en negociaciones con él, se le otorgará a cambio un terreno con la misma extensión”, dice el alcalde. A unos metros de distancia se halla un grupo de personas que, mientras beben cervezas, ven a dos albañiles acondicionar una fosa, la cual tiene una cruz con la inscripción: “Jorge Martínez”. Esa fosa será para dos. Noemí Martínez, quien murió por el estallido, será sepultada sobre Jorge, su padre. Según la tradición, si un familiar es sepultado, otro puede hacerle compañía. b