“A mis espías les llevaba café y galletas”, dice Elena Poniatowska

El Universal
16/03/201911:35:14

“La pasada directora del AGN me hizo favor de darme mi expediente y no sabe cómo me dolió leerlo, porque además ponían a espiarme a agentes que no sabían nada.

Elena Poniatowska aseguró que espías de la Dirección Federal de Seguridad (DFS), antecesora del Cisen, se apostaban días enteros frente a su casa en la Ciudad de México, dentro de patrullas, esperando a que saliera para seguir sus movimientos. Dijo que “sentía pena” de esas personas, por lo que les ofrecía café y galletas.

En entrevista con EL UNIVERSAL, la autora de La noche de Tlatelolco señaló que Mercedes Vega Armijo, exdirectora del Archivo General de la Nación (AGN), le entregó una copia de su expediente y que al revisarlo le dolió saber lo que ahí se reportó de ella.

“La pasada directora del AGN me hizo favor de darme mi expediente y no sabe cómo me dolió leerlo, porque además ponían a espiarme a agentes que no sabían nada.

“De mí decían que era una espía suiza, no me bajaban de suiza. Yo no sé a quién mandaban, pero una vez también pusieron una patrulla delante de la casa con cuatro hombres que estuvieron ahí como dos días, toda la mañana, toda la tarde, esperando a que saliera. A mí me daba pena con ellos, por lo que bajaba y les ofrecía café y galletas. Ellos subían la ventanilla del auto y se enojaban más”.

La ganadora del Premio Cervantes 2013 señaló que estas situaciones le daban una sensación de “vulnerabilidad enorme”, puesto que la hacían ver como alguien peligrosa.

“Duele hacer cosas con toda naturalidad y saber que de repente te siguen. Te da una sensación de vulnerabilidad enorme y también de pensar: ‘¿A poco soy qué o qué?’”.

Calificó como una buena propuesta que se abran todos los expedientes de los organismos de espionaje e inteligencia del Estado mexicano, debido a que “el Presidente quiere que se sepa todo”.

Al revisar los documentos sobre la escritora en el Archivo General de la Nación, El Gran Diario de México encontró que se reseñaban sus participaciones en mítines políticos y marchas en varios movimientos sociales.

Otra de las razones por las cuales era vigilada la periodista fue por su función como socia de la Editorial Siglo XXI, considerada de tendencia izquierdista y de la cual estaban anexadas dos fotografías de la fachada de la casa.
“De filiación comunista. Escribe para la revista Siempre (…) En 1969 visitó en diversas ocasiones en el Penal de Lecumberri, de esta capital, a Eli de Gortari de Gortari”, es como describían a la escritora durante los años en los que la mantuvieron vigilada: de 1962 a 1985.

“La Editorial Siglo XXI, de tendencia izquierdista con miras a extender la difusión en México, se instalará en la casa marcada con el número 430 de la calle de Morena, colonia Del Valle (…) La propietaria de este inmueble es la Sra. Elena Poniatowska, de nacionalidad suiza”.

En el archivo también aparecen varias fotos de la autora que fueron tomadas durante su participación en marchas de apoyo a los estudiantes. En una de ellas se le ve junto a Martín Dosal, compañero de celda de José Revueltas en Lecumberri, y Eduardo del Valle Espinosa El Búho, durante la manifestación de rechazo al nombramiento del expresidente Gustavo Díaz Ordaz como embajador de México en España.

El reporte también está conformado por los detalles de los viajes que realizaba la escritora, entre ellos a Cuba, Viena y Francia. Además de las conferencias que dictaba en varias facultades de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) respecto a su apoyo e investigación de los hechos ocurridos el 2 de octubre de 1968.

Se incluye el fragmento de una entrevista realizada por una estudiante de la Escuela Nacional Preparatoria 9 Pedro de Alba en noviembre de 1968. En ella le pregunta a Poniatowska su opinión sobre el movimiento estudiantil y de los prolongados encarcelamientos.

“Un mes en la cárcel, dos meses, qué digo, 10 días pueden marcar definitivamente a un muchacho, hundirlo, hacer de él un hombre castrado, sin voz, temeroso (…) En lo personal nunca he amado tanto a México como ahora, porque estos días han sido de un profundo examen de conciencia, de vislumbrar lo que puede ser la guerra, la falta de libertad, el terror”, respondió entonces la escritora.