01/11/201800:00:34

Ambición rabiosa

Manuel Bartlett Análisis

Análisis

01/11/201800:00:34

El presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, ya con los resultados de la consulta ciudadana, frente a la Nación, dio su resolución sobre el aeropuerto: “la decisión es obedecer el mandato de los ciudadanos, se van a construir dos pistas en el aeropuerto de Santa Lucía... mejorar el actual aeropuerto de la Ciudad de México y… reactivar el aeropuerto de Toluca… vamos a resolver en poco tiempo la saturación del actual aeropuerto.
La decisión que tomaron los ciudadanos ayer es racional, democrática”. Frente a la campaña mediática terrorista contra la consulta democrática, ordenada por la oligarquía favorecida con la opción Texcoco, declaró: “aquí queda de manifiesto que hay una división clara entre poder económico y poder político, el gobierno que está por iniciar su mandato es para todos, no es para un grupo, no va a ser un gobierno al servicio de una minoría, es el gobierno del pueblo y siempre va a prevalecer el interés general, lo que convenga a la Nación.
Les guste o no, (…) crearon ambiente de zozobra de miedo, de los mercados financieros; el Estado mexicano, democrático de Derecho… supeditado a mercados financieros”. Frente al apocalipsis profetizado por los acaparadores de terrenos de Texcoco: devaluación del peso, depreciación de las calificadoras, fuga de capitales, crisis económica histórica, AMLO respondió: “el gobierno federal se va a ahorrar con esta decisión ciudadana, alrededor de 100 mil millones de pesos... Hay fondos en el fideicomiso que respaldan los compromisos en contratos e inversiones, además existe el aval, nuestra autoridad moral, política, de atender cualquier reclamación de empresas e inversionistas… Esta decisión se toma con respeto absoluto al Estado de Derecho”.
Añadió que varios de los inversionistas en Texcoco han dado señales positivas: “hay muchas opciones, porque va a haber mucho trabajo, proyectos que se van a impulsar este sexenio suman alrededor de 30 mil millones de dólares, crecerá la economía a 4%, que no ha crecido en todo el periodo neoliberal, entre otras cosas, por la corrupción”.
De inmediato, emisarios de la oligarquía, dirigentes empresariales, expresaron su ira con tufo golpista contra el presidente electo más legítimo de la historia. Anunciaron demandas: “tendrá que aclarar cómo finiquitará los contratos con costo al patrimonio de la Nación”; agresiones frontales: “el próximo presidente… miente... Deploramos la consulta… el despilfarro de recursos públicos ya invertidos, un robo al patrimonio de todos”.
Anunciaron catástrofes, tratando de intimidar al presidente electo, que ya ni el secretario de Economía, Guajardo, comparte: “que esto tenga consecuencias de una crisis, es una lectura exagerada”. El martes, AMLO, mediante las redes, respondió a esos nuevos ataques: “cuánto escándalo por la consulta.
Es una campaña orquestada por los que se sienten afectados. Hemos dicho una y mil veces que vamos a garantizar las inversiones, los contratos, que no hay nada que temer… Esto va más allá de un negocio legal, legítimo, de cuidar las inversiones, de respeto al Estado de Derecho. Esto tiene que ver con negocios que proyectaron hacia el futuro… quedarse con los terrenos… hacer una especie de Santa Fe en las 600 hectáreas del actual aeropuerto…

Yo entiendo que estén molestos porque ya no van a poder hacer ese negocio… a pesar del escándalo, los ataques, no pudieron generar inestabilidad, apostaron a eso”. Concluyó: “no va a haber interés personal ni de grupo, por poderoso que sea, que haga negocios al amparo del poder público, con el dinero de los mexicanos. Se terminó la corrupción… Serénense… Hay que notificarles a algunos… traigo un mandato de los mexicanos, acabar la corrupción e impunidad”; mandato democrático, popular, legítimo: “división clara entre poder económico y poder político”.