21/07/201800:00:07

AMLO y el trabajo en las cámaras

Joaquin Peregrino Gómez En concreto...

En concreto...

21/07/201800:00:07

“La tercera es la vencida” y así fue. Que un tsunami, que una Bomba del Zar, que un Ciclón categoría 5, que una paliza en términos beisboleros, eran las expresiones para calificar al llamado efecto AMLO; quienes lo denostaban, trataban de minimizar el impacto del tabasqueño en las urnas diciendo que las encuestas eran falsas, que tenían sus mañas para frenarlo, que sus mediciones decían lo contrario – las que por cierto nunca mostraron-, que el día de la elección los números cambiarían. Otros desde la barrera avizoraban un panorama más negro para quienes esperaban el milagrito. Especialistas en el tema decían, que las encuestas se quedarían cortas como finalmente sucedió. Andrés Manuel ganó por amplio margen y se llevó en la avalancha la mayoría del Congreso de la Unión y de gubernaturas en disputa.
¿Por qué pasó esto? Hay muchas lecturas dependiendo el observador. La sociedad ya no podía soportar un día más al régimen corrupto y corruptor que tomó el control del país desde hace más de tres décadas cuando asumió el poder Miguel de la Madrid con un grupo de jóvenes “maravillas” egresados de Harvard, Yale y otras universidades extranjeras. Satanizaban a los gobiernos presididos por Luis Echeverría y José López Portillo de endeudar al país de manera alarmante, de estatizar la banca, declarar el Control de cambios y tener bajo el control del estado a más 1150 empresas paraestatales, contario a la doctrina neoliberal de los jóvenes que conformaban el gabinete económico. En su discurso de toma de posesión De la Madrid expresó: “No permitiré que el país se me deshaga entre las manos”, sin embargo, al final de esta larga película el país, se nos deshizo entre las manos.
Después de estos 36 años, vemos que el remedio resultó peor que la enfermedad. Al salir López Portillo deja una deuda de 9 mil 400 millones de dólares; con De la Madrid la deuda creció a 100.000 millones de dólares, la inflación al 4,030%, el poder adquisitivo decreció 70%, el PIB per cápita se redujo 10%, las paraestatales pasaron de 1155 a 413. Lo peor vino con los gobiernos de Salinas, Zedillo (hubo un pequeño cambio), Fox y Calderón, según la revista Expansión la deuda actual que nos hereda Enrique Peña Nieto asciende a los 10.8 billones de pesos, es decir, el 49% de PIB. Andrés Manuel recibe al país con la deuda más alta que se tenga registro en la historia. Aparte de los males sociales heredados por los desaciertos del neoliberalismo: inseguridad, delincuencia, desempleo, pobreza, corrupción e impunidad. Son los grandes retos que enfrentará Andrés Manuel.
Sin embargo, no está solo, llega con un amplio respaldo ciudadano, 30 millones 113 mil 483 votos, el 53.19% del total de la votación nacional, lo que significa más del doble del segundo lugar. Aparte, se hizo el recuento más escrupuloso en nuestra reciente historia democrática, según voz del consejero Jacobo Molina, abarcó el 75% de los paquetes electorales, es decir, 117 mil 634 del total de las actas de votación. Esto significa que Andrés Manuel está sobradamente legitimado ante el pueblo de México. Y Morena su partido que apenas cumple cuatro años, es la primera fuerza electoral del país con 25 millones 186 mil 577 votos, el 44.49%, ganando con esta cifra la mayoría del Senado y de la Cámara de diputados, así como varios congresos estatales y cinco gubernaturas.
Con todo esto, la tarea no es sólo de López Obrador, para armar el rompecabezas nacional la forma de gobernar tiene que cambiar y nosotros como ciudadanos también. Revivamos los valores fundamentales de la cortesía, la honestidad, la solidaridad, el amor al prójimo como lo resumió AMLO en su cierre de campaña. Quienes estén pensando en gobernar como antes, se equivocan, tendrán que ser cuidadosos al ejercer el poder. Se acabaron los tiempo del dispendio, del descuido financiero, de los moches, de las canonjías, de las obras de mala calidad, del maltrato a los usuarios del servicio del público, se inaugura una nueva era..
La función pública no es un espacio para convertirse en millonario, es sólo un espacio para servir con esmero, honradez y eficiencia. Así lo consideró Andrés Manuel al dar conocer su agenda legislativa ante gobernadores, senadores, diputados y presidentes municipales electos de Morena. Entre sus prioridades está frenar el derroche y acabar con la corrupción, ningún funcionario puede ganar más que el Presidente de la República, además se reformaran las leyes para terminar por completo con fueros y privilegios para funcionarios públicos. “No salir con tonterías” les dijo a los gobernadores electos, es decir no regresar al viejo esquema de gobernar. Las mismas políticas se aplicaran en el estado dijo el Adán Augusto López gobernador electo, bien por él, por Tabasco y por México. Viene lo mejor para Tabasco. En fin, veremos.