21/02/202123:48:08

Andrés de vuelta a los orígenes

Guillermo Hübner Díaz Guayabera Política

Guayabera Política

21/02/202123:48:08

A principios de octubre pasado, el nivel del agua alcanzaba los 30 centímetros de altura y en cuestión de 15 días, a mediados de mes, superaba el medio metro, ocasionándoles a los moradores pérdidas cuantiosas. El agua subió aún más hasta estabilizarse el nivel y comenzar el descenso, entrado el mes de noviembre.
Cientos de hectáreas de cultivo y casi la totalidad de la comunidad, fueron convertidas por el agua en furioso río, primero, y después en agresivo mar cargado además de aguas bravas, de llanto, angustia, reclamos y urgentes, desesperadas peticiones de auxilio. Los ríos “Jolochero” y “Culebra”, que dan origen al “Medellín”, desbordados, fuera de control.
Tamulté de las Sabanas, una de las zonas maya-chontales de tabasco en donde se habla Yocot’an, lengua madre de la entidad, es la quinta población, fuera de Villahermosa, más importante del municipio de Centro después de villas Ocuiltzapotlán, Macultepec, Parrilla y Playas del Rosario.
Sus habitantes, como miles de tabasqueños -alrededor de medio millón-, radicados lo mismo en el medio rural que en zonas urbanas, de Centro, La Sierra, La Chontalpa y Los Ríos, perdieron todo, o casi todo, por las inundaciones de octubre y noviembre pasados.
Perdieron -por causa de lluvias torrenciales registradas en el período, como nunca en 60 años atrás, dijeron las autoridades, más el inadecuado manejo de las presas del Alto Grijalva-, enseres domésticos, documentos, mascotas, aves de corral, animales de pastoreo, sembradíos recientes y cosechas a punto de cristalizar, lo único que pudieron conservar entre la zozobra y el desasosiego, fue la esperanza de tener consigo los apoyos ofrecidos por la Presidencia de la República y el Gobierno del Estado, a través del Ejército, la Marina, la Guardia Nacional y Protección Civil. Ya se recuperan.
Los tamultecos, actualmente unas 13,000 personas, vieron pasar el tiempo, durante décadas rogándoles a Dios y a las autoridades de los tres órdenes de gobierno, que voltearan sus ojos hacia ellos. Pueblo noble, de lucha, de espíritu aguerrido, famoso por su bravura y tradiciones, fue más famoso por sus costumbres arraigadas que por sus avances en las rutas del progreso, aunque logró registrarlos, cuenta hoy con servicio eléctrico, alumbrado público, agua potable, drenaje y escuelas públicas como primaria, secundaria, preparatoria y universidad, telefonía, televisión por cable.
Allí nació y se lleva a cabo una de las danzas más representativas de Tabasco y, aseguran los amantes de la cultura, que simbólicas, la “Danza del Caballito Blanco”, muestra autóctona conocida internacionalmente.
En la Unidad Académica Villa Tamulté de las Sabanas, de la Universidad Intercultural del Estado de Tabasco, se cursan siete licenciaturas: Comunicación Intercultural, Derecho Intercultural, Salud Intercultural, Enfermería Intercultural, Desarrollo Rural Sustentable, Desarrollo Turístico y Lengua y Cultura. Uno de los propósitos es el de formar profesionales e intelectuales comprometidos con el desarrollo económico y cultural en los ámbitos comunitarios, regional y nacional, cuyas actividades contribuyan a promover un proceso de revaloración y revitalización de las lenguas y culturas originarias.
Los primeros “acercamientos” institucionales de la autoridad estatal con esta comunidad Yokot’an, (sin desdeñar las acciones del “Sagitario Rojo”, Tomás Garrido Canabal), se registraron en el gobierno de Mario Trujillo García (1971-1976) con el ánimo de abrir de una vez por todas el horizonte que asegurara a la población un trato sostenido de justicia y dignidad, política retomada y llevada a su máxima expresión, por su sucesor, Leandro Rovirosa Wade, a través de la delegación del Instituto Nacional Indigenista, INI, a cargo del entonces joven Andrés Manuel López Obrador, quien asumió cabalmente la responsabilidad de elevar el niveles y calidad de vida no sólo de los tamultecos sino en todas las comunidades indígenas de Tabasco, labor titánica que lo llevó a convertirse en un popular y respetable líder social cuyo trabajo fue reconocido incluso por gobiernos de Centro América y el Caribe.
Hoy, ese joven luchador, incansable abanderado de causas justas populares, es Presidente de México y muy pronto, dentro de pocos días, vendrá nuevamente a su tierra natal, según estimación de su amigo el gobernador Adán Augusto López Hernández, en lo que resta del mes o en la primera quincena de marzo, para visitar esta comunidad que, agradecida, lo apoyó y aclamó siempre cuando trató de ser gobernador y al encabezar movimiento en contra de abusos de PEMEX, CFE y las autoridades electorales.
Encontrará una comunidad recuperada y resanada de heridas ancestrales y recientes. Se encontrará con y recordará, incuestionablemente, sus orígenes, muchos esperan el anuncio de acciones que mejoren el presente tabasqueño y aseguren programas para un futuro mejor. “Kolá ló, Andrés”.