26/03/202000:15:17

Anzuelos

Daniel Castro Jiménez Artículo

Artículo

26/03/202000:15:17

Dicen que “andado entre la cera, algo se pega”; o en el mejor de los casos: “Dime con quién andas y te diré quién eres”.
Carlos Madrigal Leyva ha sido un legislador medio regular en el Congreso tabasqueño. En dos ocasiones ha intentado debatir en Tribuna, pero el tono de voz, el temperamento y hasta la dicción no le ayudan a desenvolverse.
Traía un buen tema con la creación de una zona turística en Centla y lo echó a perder luego de engancharse con Dolores Gutiérrez.
Muy amigo de Charly Valentino León Flores Vera, el último debate en el Congreso local dejó muy mal parado a Morena.
La pregunta sería: ¿Quién asesora a quién?
El gran problema de la fracción parlamentaria de Morena continúa siendo la falta de tribunos para ganar opinión. Y ya no cambiaron la percepción, se les agotó el tiempo.
Algo así como que Morena ganó el poder, pero perdió Tribuna. No la tiene, no la ha tenido.
Tan es así que apenas hace cuatro sesiones José Concepción García González se registró como el primer y único legislador de ese partido, que en un año seis meses ha subido a defender al gobernador Adán Augusto López Hernández de las críticas de sus detractores.
Además de Braulio Exequias y Rafael Elías Sánchez Cabrales se ha metido al hándicap de oradores Jesús De la Cruz Ovando y Daniel Cubero.
Sólo que en la LXIII Legislatura hay diputados “anzuelo”. La primera de ellas es sin lugar a dudas Dolores Gutiérrez Zurita, además Gerald Washington Herrera Castellanos y José Manuel Sepúlveda Del Valle. En la última sesión debutó como tal Katia Ornelas Gil.
¿Qué hizo la priista?
Después de anotarse una ronda de 11 oradores en Asuntos Generales, Ornelas Gil tiró el anzuelo como primera en subir con el tema del paquete fiscal y se lo tragaron todito; duró dos horas y 18 oradores entre réplicas y contra-réplicas pasar al segundo en la lista.
Finalmente dos legisladores de Morena declinaron subir y la lista se redujo a nueve.
Siguen sin aprender el arte.

KYBALIÓN.- En nuestra entrega anterior comentamos el impacto psicológico que el distanciamiento social aplicado en el Estado podría acarrear a los tabasqueños en esta “treintena” adoptada por el Covid-19.
Mi pequeña Karol siempre me recibe de abrazo y beso al regresar a casa. Pese a que habíamos platicado del tema, la contención brindada no ha sido suficiente.
Me continúa reclamando a cinco días de “cuarentena” el evadir ese cariño. Esos nuevos hábitos -en verdad- duelen.