05/07/202023:44:04

¿Ascenso y Caída del Shale Oil?

Manuel Rodríguez González Análisis

Análisis

05/07/202023:44:04

La característica cíclica inherente a la historia del petróleo continua más vigente que nunca; ejemplo de ello es la irrupción en Estados Unidos de la industria del fracking y el shale oil y su desaceleración que mostró sus primeros signos, incluso antes del confinamiento generado por el Covid-19.
El uso de la fracturación hidráulica para extraer hidrocarburos le ha permitido aumentar su producción de manera constante en los últimos 10 años, logrando en 2019 niveles récords de producción que, en promedio rozaban los trece millones de barriles diarios, de los cuales el shale oil aportaba entre el 65 y 75 por ciento de acuerdo a datos de la Administración de Información de Energía de Estados Unidos.
Sin embargo, en 2019 comenzó a emitir señales de alerta, si bien su crecimiento fue imparable y exponencial, pero no así sus ganancias; los especialistas sostienen que para obtener un rendimiento del 10 por ciento en la industria del fracking se requiere que el barril mantenga un precio de entre 35 y 55 dólares.
Ante tal situación, de acuerdo a la firma Rystad Energy, con los precios de los hidrocarburos registrados antes de la pandemia, casi todos los pozos nuevos de fracking trabajarían en números rojos al perder dinero en sus operaciones; afectando a estados como Texas, Nuevo México o Dakota del Norte, donde varías empresas perforadoras se han declarado en bancarrota.
Justamente en la naturaleza del fracking se localiza su talón de Aquiles; a diferencia de los pozos convencionales que su producción es estable y a largo plazo, la producción de los pozos de shale oil es explosiva y a corto plazo, lo que obliga a perforar sin tregua nuevas ubicaciones para compensar la curva de declinación y mantener los niveles de producción.
De acuerdo a ShaleProfile Analytics, el 55 por ciento de la producción de shale oil de Estados Unidos depende de los pozos perforados en los últimos 14 meses; pero ante los efectos de la pandemia sobre la demanda y para no inundar de nuevo el mercado, las empresas de fracking, han estado sacando de operación plataformas a un ritmo récord y calcula que sin nuevas perforaciones la producción se desplomaría en más de un tercio en 2020.
En este contexto debemos leer la quiebra de Chesapeake Energy, empresa pionera y líder del fracking, debido al colapso de la demanda y bajos precio ocasionados por la pandemia; para emprender la reestructuración de su deuda por 7 mil millones de dólares.
Además, el fracking, se ha colocado en centro del debate político rumbo a la Casa Blanca, donde el presidente Donald Trump lo ha usado como bandera de la seguridad energética de Estados Unidos y por su lado el candidato demócrata, Joe Biden, ha expresado que pondría límites y nuevas regulaciones al fracking; colocando al shale oil en una perspectiva de incertidumbre.