29/06/202000:20:23

Cambios Estructurales en el Sector Energético

Manuel Rodríguez González Análisis

Análisis

29/06/202000:20:23

Rystad Energy, consultora especializada en temas energéticos, en su reporte anual, dado a conocer a mediados del presente mes, nos ofrece un panorama de cómo la crisis mundial generada por el Covid-19, modificará de manera estructural el mercado petrolero en un mediano y largo plazo; sobre la base de una reducción en el potencial de la producción y la aceleración de la demanda pico de petróleo.
La firma con sede en Suecia, parte de un supuesto principal en torno al mercado mundial del petróleo que, ante una recuperación y crecimiento débil, cambios de hábitos y comportamientos, así como por el proceso de descarbonización, la demanda podría recuperarse hasta 2025 y solamente a los niveles de 2019.
A partir de lo anterior, el citado informe da a conocer un dato central: la reducción del petróleo recuperable del mundo, entendido como el volumen que podría extraerse de la tierra, con base en la tecnología actual y la demanda.
De esta manera, Rystad Energy calcula que se quedaran en el suelo sin extraerse aproximadamente 282 mil millones de barriles de petróleo crudo equivalente; esta cantidad equivale a las reservas comprobadas de Arabia Saudita, calculadas en 267 mil millones de barriles; por lo tanto, los recursos recuperables en el planeta quedan en alrededor de 1,9 billones de barriles de petróleo crudo equivalente.
El 92 por ciento de los recursos recuperables perdidos, se concentra en los países no pertenecientes a la OPEP; el abandono de los planes de inversión y exploración de las compañías petroleras, ante una demanda diezmada, dejará a la deriva los descubrimientos futuros de exploración en zonas remotas y de alto costo, las cuales quedarían sin descubrir.
Como ejemplo de lo anterior, el informe anual, señala que Estados Unidos no encontrará casi 50 mil millones de barriles de petróleo recuperable; Canadá 14 mil millones, Venezuela 21 mil millones, y México recortará el número de perforaciones en aguas profundas.
Con base en lo anterior, Per Magnus quien encabeza las tareas de análisis en la consultora Rystad, concluye que el pico de máxima producción del petróleo se ha acelerado, porque estaba proyectado que ocurriría en 2030; y ante el actual panorama podría ocurrir antes, es decir entre 2027 y 2028; esto quiere decir, que a partir de esas fechas la producción petrolera irá a la baja; marcando el inicio de su desplazamiento en la matriz energética.
Incluso análisis de otras agencias más pesimistas, consideran que la demanda ya alcanzó su máximo punto, dado que no ven la posibilidad de que se recupere a los niveles registrados en 2019; sin embargo, Rystad Energy acota lo anterior, señalando que, a pesar de la disminución del uso de combustible fósil, habrá demanda de petróleo en los próximos 100 años por el consumo de productos petroquímicos, que son utilizados en nuestras actividades diarias, desde calzado, envasados, hasta medicamentos.