11/06/201904:27:40

Corrupción y sueños

Daniel Castro Jiménez Artículo

Artículo

11/06/201904:27:40

En junio del año pasado, en conocido hotel de la zona de Dos Montes, realicé una entrevista al especialista en Asuntos Internacionales, Derechos Humanos y Liderazgo Público, José Enrique Conde Belmonte, maestro del Centro de Estudios Superiores Cisneros y de la Universidad Alfonso X “El Sabio”, que palabras más, palabras menos lanzó un análisis concreto de los problemas de corrupción en México. “Es un tema eterno, la corrupción la inventamos los españoles, pero vosotros (los mexicanos) la hiciste una profesión, un arte (sic)”.
Para Conde los maestros de la corrupción en América Latina somos los mexicanos, muy lejos de países como Uruguay y Costa Rica, repúblicas que la comunidad internacional considera las honrosas excepciones de América.

Recordamos por ejemplo la visita que en su momento Enrique Peña Nieto realizó a sus homólogos de Estados Unidos de Norteamérica, Barack Obama y de Canadá, Justin Trudeau, que mostraron públicamente una apatía marcada contra Peña por las investigaciones de corrupción que ya se comentaban sobre el caso Odebrech y la campaña política del Presidente mexicano.

Corrupción no sólo es malversación de fondos públicos, lo es desde luego la toma de decisiones para beneficios personales, que –comentan- fue el caso del ex presidente y su director de Pemex, Emilio Lozoya. Pero en México somos tan tolerantes que consideramos la corrupción como un mal imposible de erradicar. Aceptamos desde siempre la corrupción como se acepta el delito, pero no se combate.
En este contexto salta la duda o los sueños de un México que aspira quizás con intentar terminar con la corrupción o al menos reducirla. Saltando los temas emblemáticos en este nuevo régimen es pues el combate total a la corrupción lo que podría marcar en los próximos seis años al gobierno de Andrés Manuel López Obrador.
Conde Belmonte en aquella entrevista del 2018, un mes antes de las elecciones constitucionales, marcaba el “parteaguas” que pondría a México en la ruta de los países democráticos y transparentes. “Enjuiciar a un ex presidente”, mínimo.
Es decir no es el Tren Maya ni la Refinería ni los Programas de Bienestar los que proyectarán en la comunidad internacional y en lo interno un gobierno como el de Andrés Manuel López Obrador.
Como tampoco ir detrás de Emilio Lozoya.
El pueblo no busca “sangre”, sino seguridad en su gobierno para que realmente se pueda lograr un cambio de esa magnitud en la democracia mexicana, enjuiciando a quien cargó con los 85 años de poder hegemónico. Ni menos, ni más.
Y quizás las generaciones que están creciendo con la propaganda anticorrupción lo puedan asimilar como un modo de vida. Esos sí serían verdaderos sueños cumplidos.

KYBALIÓN.-
https://www.mexicoenfotos.com/antiguas/tabasco/villahermosa/inundacion-de-villahermosa-en-1909-calle-de-dona-m-MX14121614509591/1/centli es la página en las que se pueden ver las inundaciones en Villahermosa entre 1909 y 1930.
No había cárcamos ni alcantarillas ni basura en las calles (lodo un chingo, diría el choco) y andaba la población total de Tabasco como en 224 mil habitantes. En Centro, menos de 100 mil.
Eso de las lluvias atípicas también es ya parte de la argumentación política natural después de cada encharcamiento.
Algo así como cuando no había climas ni “mini-splits” y nos subíamos a la azotea por las noches para salvar el calor tropical.
Tiempos aquellos. La modernidad nos volvió vulnerables; las lluvias dejaron de ser bendición y las mentadas de madre pasaron a ser parte del reclamo general. Cosas del trópico.