14/05/201800:00:06

Debates y votos

Heberto Taracena Desde acá

Desde acá

14/05/201800:00:06

El primer debate nacional de 20 de abril, no (con)movió al voto. Esta figura electoral, bien arropada por la Ley, destantea al más avispado. Continua, ahí, quién sabe dónde, a favor de…pero él va en su lugar, con muy poco espacio corrido y sumado que se diga a favor de la última palabra escrita con una milenaria cruz de domingo, día del señor de la elección…
Poco qué ver con la otra complejidad de las campañas.
Las encuestas informan del movimiento ascendente, descendente, lento, del voto, a pesar de la pacotilla de encuestillas a modo que se tienden como cardumen aparentando orientar y más bien con la oscura intención de destantear.
Y es que los debates tienen formatos rígidos en lo que respecta a tiempo y temas entre la primera y la última intervención de candidatos, por muy ágiles que se les quiera presentar.
El debate tabasqueño del once de mayo no fue la excepción, encabezado por lo inexpresivo de su conductor, sus interrupciones desatinadas, y la insistencia del candidato independiente por denostar al otrora su ex jefe y benefactor y, en contraparte, para bien, el respetuoso silencio sobre el particular de los demás participantes.
No sé a qué cantidad de oyentes quería entretenerse o enterarse, pero en el grueso de la gente hubo curiosidad y esperanza.
Tabasco vive esta crisis ¿qué sabemos? por muchas causas, entre otras porque en la hoya petrolera no fue tratado como uno de sus principales productores de petróleo; por el contrario, la mayor parte de las utilidades pararon en otros lugares, pongamos el Estado de México, quedando aquí una participación menor y sí los daños “colaterales” (oh) como el desempleo, la contaminación etcétera, daños que esos no son “riqueza nacional” y por tanto no se distribuyen equitativamente entre los estados de la república.
Presiento que el Canal Tabasqueño tuvo la mejor audiencia nocturna de su existencia.
Presiento que un gran porcentaje de ciudadanos no estamos para dime que yo te diré, menos a título personal. Temas tan vitales como de la seguridad y la salud preocupan a la población y deben ser analizados a fondo y respondidos con propuestas de realización no inmediata pero aceptables.
Empezará cada partido, como fracción de una inercia encajonada, divulgando que su candidato ganó el debate. Hubo seguramente aplausos en sus respectivas instalaciones, sinceros unos y a fuerza los demás. Pero, ¿cuántos votos podrán abonarle a corto plazo?
Cada candidato tiene el pulso de la verdad aunque duela. Más vale, para tratar de asimilarla y revertirla acto tras acto.
La advertencia al fuero interno del partido, guste o no, puede servir de aviso para que, sin perder los estribos, la guardia no baje por nada del mundo.
¿Que cuántos puntos en la intención del voto producirá el debate? Nadie está para saberlo ni contarlos por anticipado.
El debate que escuchamos el once mayo aportará o restará muy pocas simpatías a los candidatos. Lo cierto es que de momento por sí mismo llama la atención pero ejerce muy poca influencia en el electorado.
El ritmo de lo que pasó a nivel nacional replicará sin asomo de dudas a nivel local.
Y no se trata de considerar que el debate carezca de utilidad, pero como productor de votos inmediatos deja mucho qué desear.
¿Por qué? Tan sencillo en razón de que entre el impacto del debate y la penetración de la campaña no hay punto de encuentro.
La campaña tiene otras reglas que permiten a cada candidato ocuparlas ante un árbitro legal por supuesto más flexible.
De manera que quién se atenga diciendo haber ganado la noche del once de mayo, podrá estar en el riesgo de perder el tiempo. El tiempo que no espera y que más vale aprovecharlo de lleno en las campañas del resto de los días antes del veintisiete de junio.
Ya se ve que denostar divierte a unos cuentos pero en nada convence a la mayoría de las personas.
El candidato independiente podrá con ademanes y gestos incluir en los discursos de su campaña la cantilena de que no le contestaron sus competidores. Con eso la gente que lo escuche moverá si acaso la cabeza ¿y qué sigue?
Es probable que uno que otro candidato enseguida haya tenido reuniones terminado del debate. Y si lo hicieron, en buena hora por no dormirse en sus laurales.
Nadie tendrá qué arriar bandera. Los debates no conmueven al electorado. Son las campañas, en sus distintas modalidades, las únicas fuentes que puedan influir en la aceptación o rechazo del candidato.
El debate y el voto no son sinónimos, por el tiempo y las metiches circunstancias, conste.