13/05/201900:00:24

Desarrollo y subdesarrollo

Guillermo Hübner Díaz Guayabera Política

Guayabera Política

13/05/201900:00:24

En tanto que los países desarrollados viven cada vez mejor, los que no lo son tratan de reproducir el modelo dominante para alcanzar el nivel de esos países (Japón, los europeos y, sobre todo, Estados Unidos).
Con tan sencillo planteamiento, Tsegaamlak Asfaw Keraga, analista internacional, presenta en gestiopolis@gestiopolis.com, un estudio denominado “Países Desarrollados y Subdesarrollados. Causas del Subdesarrollo”, de lo más interesante para comprender un poco el intrincado universo de la economía mundial y el de la globalización que no es sólo económico sino cultural, pues, dice, “se pretende la homogeneidad de la forma de pensar”.
La cultura, en tal tesitura, quedaría como mero objeto de curiosidad folclórica. Se imponen parámetros en la forma de vestir, comer, escuchar música, lograr satisfactores.
Se globaliza también la delincuencia, el crimen organizado, el tráfico de armas convencionales y nucleares, el juego, la prostitución, el mercado negro de divisas, el lavado de dinero, los paraísos fiscales y la evasión de impuestos.
Piensa, propone, asegura que para vivir y reconstruir un futuro obteniendo la fuerza de la razón, además poniendo el avance técnico y científico a disposición y en beneficio de todos los pueblos del mundo, la tarea política central del siglo XXI es la de crear un nuevo proyecto histórico con una perspectiva humanista y solidaria haciendo a un lado la apatía y tratando de recuperar la memoria.
Da a conocer datos aterradores: El 80% de la población mundial vive en el subdesarrollo. Las causas de esto, explica, no son iguales para todos los países ni para todas las personas que lo sufren, pero al mismo tiempo es, sin duda, el aspecto más importante que debería abordar la Economía que, no olvidemos, trata de satisfacer las necesidades humanas.
Diferencia crecimiento económico de desarrollo. No son iguales, dice, bejo ningún concepto. El primero, el crecimiento, mide de una manera material la situación de las sociedades, el segundo, el desarrollo, hace mención a la evolución de todos los habitantes hacia mejores niveles de vida. Habla sobre la enorme desigualdad en la distribución de la renta.
Según datos del World Watch Institute, el 20% más rico de la población gana el 86% de los ingresos mundiales, mientras que el 20% más pobre tiene que conformarse con el 1,1%, lo que implica que una cuarta parte de la población mundial (1.500 millones de personas) sigue viviendo en la pobreza.
De los 6.200 millones de habitantes de la Tierra, 360 personas (un 0,000005%) poseen una riqueza anual superior a los ingresos del 45% de la población mundial.
Con estos datos, más chocante todavía es comprobar cómo la riqueza de los tres primeros multimillonarios es igual al PIB de los 48 países más pobres.
¿Se produce esto porque no hay una oferta de recursos a nivel mundial suficiente para todos?, pregunta Asfaw Keraga.
“No”, contesta. Hay recursos para todos, pero están desigualmente repartidos: los países desarrollados, con un cuarto de la población, consumen el 70% de la energía disponible en el planeta, el 75% de sus metales y el 60% de sus alimentos.
Tal desigualdad se traduce en enormes diferencias en cuanto a la alimentación (vivimos en un mundo de obesos y de hambrientos), el acceso al agua potable (la diferencia en el consumo medio de agua entre unos países y otro es abismal), o la educación.
También ilustra en lo que denomina la brecha tecnológica y digital: frente al disfrute en los países desarrollados de los últimos avances de la tecnología y de las telecomunicaciones, 600 millones de personas ni siquiera han hecho en su vida una llamada telefónica.
Más, en los países ricos, tampoco desaparecen los problemas de la desigualdad: más de 150 millones de personas en estos países viven por debajo de la línea de la pobreza de ingreso.
En España hay más de 300 mil personas sin hogar y unos 800 mil viven en situación de pobreza.
En tanto, algunas de las personas más ricas como Amancio Ortega (Inditex) o Emilio Botín (presidente del BSCH) poseen un patrimonio superior a los 300 millones de euros.

Un vistazo de un especialista calificado, amable lector, que nos proporciona la información suficiente sobre como se dan las cosas cuando los gobiernos le apuestan más al crecimiento en donde el pez más grande se come a miles de los más chicos, en lugar de atender prioritariamente el desarrollo para asegurar mejores condiciones de vida a los seres humanos.
En México, el gobierno actual aplica estrategias que pretenden en primer lugar reducir la ventaja que la opulencia, los privilegios y el abuso, llevan sobre la justicia y la igualdad. Un segundo paso sería convertir a México en un país para todos, en franco desarrollo, bajo el imperio de la ley y de la razón