11/06/201800:00:09

Dichos de ocasión (1 de 2)

Heberto Taracena Desde acá

Desde acá

11/06/201800:00:09

En el seno de la vida pública, la familia invisible es la que más ayuda.
No por mucho picar y hablar se logra mayor cultivo en el terreno de los votos.
El voto es un misterio, que sólo podrá desvelarse el segundo de la emisión.
La estación de primavera es de campañas políticas, pero, ¿quién hará más a su apoyo la cosecha electoral?
Que gane el candidato puede ser una sorpresa. Que cumpla humanamente se oculta en todas las telarañas de trienios y trienios “vacíos de contenido”.
Debatir no es rebatir a tontas y a locas. Es razonar palabra por palabra no frente el adversario sino ante el ciudadano.
Cada candidato sabe para sus adentros cómo anda en la intención del voto. Pero todos dirán ir por lo menos cerca de la cabeza.
Saludar a un candidato, escucharlo, estar de acuerdo con sus puntos de vista, no descubre el voto anticipadamente.
Quién declara en público que votará por tal o cual candidato, viola su secreto personal y a la hora de la hora quién sabe.
Candidato que anda por todos lados con el mismo montón termina por limitar su discurso de lugares comunes y aburridos.
Ver las mismas caras en la campaña política quita de las ideas lo mejor que por naturaleza pueden tener.
Candidato que se dedica a ofrecer cargos tiende a caer en la tentación del acoso y el ocaso desde el primer día aún ganando la elección.
La causa en principio es querer ser candidato. Las consecuencias poco se pesan y menos se piensan.
Habría menos candidatos si estuviesen más informados de qué podrá esperarles aplicando en su contra la ley a tiempo si no administran con rectitud los recursos públicos.
La educación está en deuda generacional con la democracia.
Cierto: primero es la popularidad, luego la capacidad o incapacidad. Al final...
Quien llega al cargo para aprender, pronto sale más caro que un hijo de...mala crianza.
Hay ediles a quienes no se mira por ninguna parte desde hace varios meses. Tirada la administración, dos o tres hacen y deshacen a raja tabla.
Cuando el desorden impera poco gana hasta el mismo desordenado.
La mayor parte de los guarda espaldas son tan ilegales como visibles, que de eso se trata, para disuadir…
Si el candidato incluyera en su discurso que en los primeros seis meses no va a cobrar, nadie le creería, ah, pero además, todos los regidores librarán una lucha intestina de eructos y ventosidades.
Mas regidores, ya se ve, no garantiza mejor representación.
La burocracia se parece al alcoholismo: es una enfermedad incurable, progresiva y mortal, pero, ojo, pesa en la balanza electoral.
¿Por qué los jóvenes preparados participan menos? Por la sencilla razón de que la cantidad de incompetentes (pre)domina. Verdad de Perogrullo, dolorosa.
Fastidio: La paridad ofende al género femenino. Ellas, por muchas décadas han demostrado su lealtad y valía. Hacerlas par del hombre es agredir sus valores diferentes, racionales y muy propios.
El único castigo que pesa sobre la mayor parte de los ex ediles es que la población con frecuencia ni recuerda que lo fueron.
¿Por qué se habla tan poco de cultura en las campañas políticas?
Las gestiones que vienen heredarán el desprestigio de las desviaciones precedentes y podrán regatearse a los nuevos gestores, perdón: ediles.
Bien fuera que cada edil gobernara con una buena representación ciudadana, gratuita pero exigente, para frenar caprichos y malversación de dineros públicos.
Convencer de que va a trabajarse con honestidad sólo podrá lograrse poco a poco y a partir de hechos.
Otro fastidio: La redes sociales tendrán una influencia necesaria en el resultado de las elecciones en todos los niveles.
Gracias a las redes las puertas del voto estarán abiertas de par en par. Bueno fuera que las casillas fueran transparentes por eso del uso del celular al momento de emitirlo. Las redes no están reguladas. El uso del celular tampoco. Y una cosa va con la otra. El cigarro y las sal si…
Las redes sociales serán las primeras en dar el nombre del triunfador.
En una campaña política se entiende andar con todos. En la buena administración ya no con todos.