15/06/202000:27:58

Don Enrique Gonzalez Pedrero X

Heberto Taracena Desde acá

Desde acá

15/06/202000:27:58

No sólo de pan viven las administraciones municipales, sino también de palabras cumplidas. Vaya metáfora. Culpable, si hay, la memoria. Quiero decir: más que nada, esto consiste en ser “duro” y celoso con lo que se tiene en depósito: los dineros, que siempre alcanzan al hallar buen destino. Ah, y de las relaciones que se manejen a partir del medio, con vecinos, Delegados Municipales y autoridades de arriba.
-Cómo alcanza el dinero en Cunduacán –expresó cierta evaluación el Lic. José María Peralta López, siendo Secretario del gobierno del Lic. Enrique González Pedrero.
Al buen entendedor pocas palabras. (El ego, el id y el súper ego en su licuadora, parodiando a Sigmund Freud en La Naturaleza oculta del hombre).
Va. La Unidad Chontalpa, de nuestra UJAT, pasaba las de Caín para permanecer en Cunduacán. El anecdotario llegó a chistar que podía haber tantos semovientes y víboras que menos estudiantes, sin chotear la gracejada. Para viajar, dije, tenían varios alumnos que ser traídos de Villahermosa a Cunduacán, recorriendo más o menos 55 kilómetros, parte de terracería revestida de concha de ostión. Una hora y cuarto de tiempo, sin parar.
Empezamos, pues, a buscar cercanía con la Unidad Chontalpa, solicitando al Rector, Ing. Josué Vera Granados, su mediación para que nos fuera dada asesoría a fin de hacer el primer levantamiento del terreno del Bordo Izquierdo construido a mediados de los cincuenta por don Adolfo Ruiz Cortines, a la margen próxima del Río Cumuapa. Y, el segundo, de la otra margen del río al Bordo Derecho. La mera olla de la Chontalpa. El Rector contactó con el Ingeniero Adolfo Montealegre, Director de la Unidad.
-Le entramos –pudo decir el joven Ing. Montealegre- Al tiempo que mandaba llamar al Ingeniero Topógrafo Alberto Loubet Ruvalcaba, persona de más o menos cincuenta y tantos años, para exponerle de qué se trataba.
-Le entramos –pudo secundar el Ing. Loubet, sobre la marcha- Nos vemos el día que dispongan.
-Que sea mañana, a las nueve, en palacio -dijo el Alcalde.
Para sorpresa, el día señalado tenemos al Ing. Loubet en compañía de cinco estudiantes y un tambache de cosas para el levantamiento topográfico: Tránsito de los años 80, estadales, cinta metálica, balizas de madera con casquillos metálicos en la punta. Ropa propia de trabajo de campo, botines negros, sonrisa franca que lo definía a carta cabal.
A tiempo calculado, sin prisas, salimos en compañía además del Lic. Julio César Yánez Burelo, Director de obras públicas a imaginar las bases de la Vía Corta Cunduacán-Villahermosa.
Después explorar varias opciones, parados en el borde –del Bordo- bajan una profundidad de tres metros, por donde inician reconocimiento de terreno, el Ing. Loubet, sus muchachos y el Director de Obras Públicas municipal. El Alcalde, la verdad, de ahí se devuelve.
Al siguiente día, el equipo abrió el sondeo con tal esmero, que tendría sabor de mala leche regatear méritos a sus operantes. Ya diré.