22/06/202000:43:42

Don Enrique Gonzalez Pedrero XI

Heberto Taracena Desde acá

Desde acá

22/06/202000:43:42

Si machaco la obra denominada en 1987 Puente de Cumuapa, ello es debido a que ésta encarnó el cordón umbilical que dio a luz otras como la Vía Corta Cunduacán-Villahermosa, ejecutada por el municipio con el apoyo moral y económico de don Enrique González Pedrero. Luz y cordón como los que dio Fanéreta a su hijo Sócrates. Valga la inmodestia. Sea por Cunduacán.
Bien recuerdo que al autorizarse los recursos para el multicitado Puente, las tentaciones, que a nadie dejan dormir, intentaron hacer de las suyas, concretadas en una tarjetita a mano por un Secretario muy próximo al Gobernador, en la que recomendaba a equis contratista, pienso de buena fe, para su práctica.
El contratista, si, fue recibido en los pocos ratos que el Alcalde estuvo dentro de palacio.
-A sus órdenes –le dijo el Alcalde.
Por toda respuesta, el contratista entregó la tarjetita hecha, para más señas, en términos imparciales.
-Vamos a considerar la recomendación –dijo el Alcalde- Sin darle ninguna preferencia –advirtió-. Espero su propuesta.
A los pocos días ahí estaba el contratista con su bonche de varias páginas tamaño carta y contenido, como era de ser, ininteligible.
-Ya le avisaremos –y nunca le avisamos.
A lo largo, no tan largo, de ese cordón umbilical, el Ingeniero Alberto Loubet Ruvalcaba, sus estudiantes y el Lic. Julio César Yánez Burelo, iniciaron paso a paso el levantamiento que, entre otras cosas, presentó en más o menos tres semanas, consistente en: Trazar el derecho de vía y otros datos y desagües que ni para qué decir.
El Ingeniero Leoubet, lucía una sencillez a flor de rosto que garantizaba el respaldo de su propuesta, como pudimos verificar sobre la marcha.
Más que otras obras, la documentación explicaba con fundamentos su procedencia, datos que rebosaban emociones profanas ese período de 1986-88.
Papeles hablan, al pronto estuvimos en la antesala de Copladet, atendidos por Mauricio Merino Huerta y Patricio Patiño Arias, quienes, en serio, turnaron al Biólogo David Solano Beltrán, que a su vez recibió la encomienda de analizar el caso con rigor. Tres años son suficientes cuando el día a día se ocupa creyendo en la realidad histórica y actual del municipio. Binomio esencial.
Pero no era de dejar al tiempo, que jamás se da punto de reposo, la obra soñada por varias generaciones desde los abuelos de tantas familias cunduacanas, diría don Alfonso Taracene Quevedo.
Así fue que las llamadas del Alcalde fueron, por lo menos, hasta encimosas, sin haber chocado el oído con el sobreentendido juego del teléfono descompuesto. Esperar unos días, cuando han pasado tantos años, suena lo de menos si bien cada veinticuatro horas parecieran interminables.
-Venga tal día –contestó el Biólogo.
Y ese día, que la emoción sujeta pero la memoria no, estuvimos puntuales. La plática resultó aleccionadora, por lo complicado que podría ser la Vía Corta Cunduacán-Villahermosa. Que el crédito moral cuenta, claro, sin tejemanejes.
Ya diré.