13/09/202023:33:14

Don Enrique González pedrero XXIII

Heberto Taracena Desde acá

Desde acá

13/09/202023:33:14

Si todo piso fuera parejo perderíamos el andar, pasmados en el poema de mi bardo Amado Nervo: En la armonía eterna, pecar es disonancia. La monotonía pudiera pasar por alto lo importante que es ir hacia el horizonte…verticalmente; sin detenerse en deslumbramientos que suelen engarrotar la vida pública.
Una probadita la tuvimos con las reacciones de mi amigo Juan y las correspondientes, inmediatas, del Alcalde; sin pretender para nada jugar al pulso por ver quién da su brazo a torcer primero.
Ambos entendimos sin tardanza y adelante que el tiempo no marca día feriado.
Los volteos, en su labor. Don Andrés Ochoa, amigo de la familia, sin cuero y sin palo, no dejándose pasar las llantas por los ojos: uno, dos, tres…viajes.
Requerimos de alcantarillas. Dentro de los consignatarios con quienes platicamos antes, estuvo el señor Carmen Sansores, quien las fabricaba en Cumuapa Segunda; lugar donde el grueso de pobladores pasaba las de Caín, entre la abundancia y la pobreza, como “el avaro en sus riquezas pobre” (Juan De Arguido).
Como el Alcalde llegaba un día sí y un día no a Cumuapa, ahí gozó el privilegio de encontrar, entre otros, a don Chilo Martínez, arañando a pie desnudo ochenta y cinco años, contiguo a oficinas de Pémex, carros de Pemex, tráilers ensordecedores de Pémex…y don Chilo sólo y su alma, con hartas ganas de entrarle al desahogo:
-Oiga don Chilo –arranca el Alcalde-. Cómo puede vivir en medio de tanto sainete…¿Me oye?
-Afilando bien las orejas, hijo –contesta paternal-. En la apuesta que siempre perdemos.
-Desde cuándo…
-“Dende” hará más de medio siglo. Allá cuando se nos rociaba el cielo y la tierra color petróleo y nada sabíamos de lluvia ácida.
-¿Provocó en usted algún entusiasmo tanto ir y venir?
-La mera verdad, si. Nos fuimos con la finta. Que es que el petróleo es nuestro, y me dije –agrega-Yo estaré entre los escogidos.
-¿Qué han recibido usted, su familia, los vecinos, durante estos años?
-Rasquiña, hijo; rasquiña –y en efecto, se frota la mano izquierda con la derecha y viceversa. A veces –bien dice y maldice-, a veces, un muerto entero pagado a medias –y sonríe sin dejo de amargura-.
En ese bullicio de contaminación, don Chilo masca un lenguaje nada empático con el discurso político que desde la campaña de don Gustavo Díaz Ordaz, en el parque central del pueblo, la gente escuchara: El petróleo es riqueza nacional…allá por mediado de los sesenta.
Para ser las dos de la tarde, el anciano nos hizo pasar a su casa y en seguida el Alcalde, copiando a EL LOBO ESTEPARIO, de Hermann Hesse, no aguantó las ganas de autoinvitarse:
-Oh, aquí huele bien.
La Señora de don Chilo estaba parada al fogón recién entregado por don Enrique González Pedrero, sobre el piso en que habitantes del hogar habían trabajo y a unos metros la letrina, obras de la dignidad.
Don Chilo y su esposa sirvieron a la mesa par de blanquillos criollos, las yemas de un rosado que parecían chapas adolescentes, sobre arrocito recién arrancado en los bajiales de Cumuapa. Hummm...