12/10/202000:20:24

Estados Unidos en el Tablero Energético

Manuel Rodríguez González Análisis

Análisis

12/10/202000:20:24

De cara a las elecciones presidenciales de noviembre en Estados Unidos, vale la pena echar un vistazo a las políticas energéticas que enarbolan los candidatos demócrata y republicano, por lo que representa para el futuro energético mundial.
En los últimos años se ha convertido en uno de los principales productores de hidrocarburos del planeta que, de acuerdo con la Administración de Información Energética de Estados Unidos, tiene proyectado para 2021 una producción de crudo de 11,1 millones de barriles por día; lo cual le confiere un papel protagónico de primer orden en la arquitectura energética de las próximas décadas.

Como parte de la herencia de la administración del presidente Barack Obama, donde se registró una tasa de crecimiento de la explotación petrolera de 7,2 por ciento, gracias a las tecnologías de la revolución del shale; con el arribo a la Casa Blanca del presidente Donald Trump, Estados Unidos asumió un rol de primer orden en el mercado petrolero mundial, al convertirse en exportador de crudo hacia finales de 2018.

Este crecimiento desbordado de la producción petrolera durante el gobierno de Trump ha estado acompañado por el rechazo del Acuerdo de París, para combatir el cambio climático; el establecimiento de un programa de petróleo y gas en el Refugio Nacional de Vida Silvestre del Ártico, donde habitan osos polares y manadas de caribúes.
Autorizó la construcción de los oleoductos divisorios Dakota Access y Keystone XL, la cual fue vetada por su predecesor por razones ambientales; además de la desregulación del sector, implantó una política fiscal a favor de las empresas petroleras.
Impuso sanciones petroleras a Irán y Venezuela; China, previsto como el principal destino de las exportaciones petroleras, por la guerra comercial redujo la compra de petróleo estadounidense.
Por su parte el candidato presidencial del partido demócrata, Joe Biden, presentó una plataforma de su política energética que representa un cambio orientado a la reducción de la explotación de hidrocarburos y una aceleración en la transición energética.
La propuesta gira en torno a una inversión de 2 trillones de dólares en los próximos cuatro años, para impulsar proyectos de energías limpias y la reactivación económica, con reformas en el campo de la infraestructura, la movilidad, la industria automotriz y el sector energético; lo cual implica necesariamente un control en el Congreso, aduana para dichas propuestas.
Si bien, Biden no contempla acciones radicales como una posible prohibición del fracking en tierras federales, si tiene previsto detener nuevos permisos de perforación en tierra y aguas federales.
El candidato demócrata considera adoptar las políticas del Acuerdo de París para enfrentar el cambio climático, comprometiéndose a la generación de electricidad libre de carbono para 2035, en la actualidad poco más del 60 por ciento proviene de combustibles fósiles.
En la elección presidencial de Estados Unidos también en gran medida se definirá la trayectoria energética del planeta.

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