05/10/201800:00:39

“La democracia es controversia colectiva, y no controversia entre unos cuantos”

José Alberto del Rivero Análisis

Análisis

05/10/201800:00:39

Mis amables y leales lectores, este 28 de septiembre pasado se conmemoró el 24 aniversario luctuoso de una de las mentes más brillantes que ha tenido México, me refiero a José Francisco Ruz Massieu, y fue recordado en días pasados por sus amigos y colaboradores. Refiriéndose a él Armando Terraza nos dice: “Maestro por vocación, supo encaminar a sus discípulos hacia el estudio del derecho, complementado con la lectura metódica que otorga el conjunto de conocimientos que permite el desarrollo de un juicio crítico… la cultura como apoyo irreductible del profesionista. La política para José Francisco Ruiz Massieu más que una vocación fue una exigencia moral, el esfuerzo de mejorar el estado de cosas del país, para él el estudio del derecho es la acción y el efecto de entenderla. Allí desde la idea y el conocimiento del derecho, el abogado dio el paso trascendente que lo llevó a la academia”.

Por tal motivo quiero recordar sus palabras, Ruiz Massieu refería que “la democracia siempre es un proceso; siempre es un proceso inacabado, inconcluso. La reconstrucción de toda trayectoria democrática, además, hace ver que inclusive en las democracias paradigmáticas (las occidentales) se trata de un proceso no exento de involuciones y desviaciones, ya sutiles, ya vastas. El autoritarismo, la falsificación de la voluntad ciudadana, la manipulación del parecer popular, las oligarquías autocontenidas, la precariedad de la representación política, y el uso casuístico –y homeopático- de la violencia, son apenas síntomas de la proteica y dinámica democracia disfuncional de Occidente”.

“La democracia, hoy asediada por el infortunio económico o por las distorsiones de la tecnología, sobre todo de las telecomunicaciones, no puede más ser un propósito de élites ilustradas o anticipadas; es sin remedio, un proyecto colectivo, la hazaña de la inteligencia y de la voluntad de los pueblos. La democracia es controversia colectiva, y no controversia entre unos cuantos”.
“En las democracias liberales, toca ejercer al Congreso el control político, a través de la crítica y de la polémica, por inflamada que ésta sea.
En las democracias, la decadencia se la retórica –de la oratoria política, inclusive- es síntoma inequívoco de la decadencia de las ideas y de la política; y ello, a su vez, apunta al decaimiento de la propia democracia (“Para ser buen orador se necesita ser justo y versado en la ciencia de las cosas justas”, dice Platón en su Diálogo de la Retórica)”.
Nos dice José Francisco que “es necesario condensar la plataforma doctrinal del movimiento que da continuidad histórica al siglo XX mexicano, y que se forma con los derechos sociales que apuntan hacia la igualdad, sin la cual no es posible un sistema democrático: la democracia económica y social; la alianza con las clases proletarias; la responsabilidad del Estado en la conducción del desarrollo; la función social de la propiedad; y la educación pública para transformar las condiciones materiales del desarrollo nacional y liberar al hombre.
Estas eran las constantes del pensamiento liberal; estas son las constantes del debate sobre el México de hoy”.