02/05/202000:40:19

La ingratitud al personal médico

Julio Díaz Gómez Columnista

Columnista

02/05/202000:40:19

Son quienes diariamente combaten en la primera línea al Covid-19; muchos llevan semanas sin poder estar con sus familias, quienes van a sus casas se preocupan por el riesgo de contagio, por ellos debemos tener respeto, reconocimiento y admiración, pero en contraste están siendo estigmatizados por un sector de la sociedad: el personal médico.
En México, hasta el pasado 24 de abril –de acuerdo con datos oficiales- ya habían fallecido 24 trabajadores de salud, entre doctores, doctoras, enfermeros, enfermeras y laboratoristas, todos en la zona cero, sin capa ni escudos, sólo batas y cofias. Hombres y mujeres que murieron en la raya, haciendo lo más generoso que puede hacer un ser humano, salvar vidas.
Pero lejos del reconocimiento por su extraordinaria labor han sido agredidos verbal y físicamente en diferentes puntos del país. Les han lanzado cloro, café, orines, han sido señalados por vecinos o transportistas quienes incluso les han negado el servicio ¿Qué nos está pasando como sociedad?
Más de dos docenas de personal médico ha muerto combatiendo el Coronavirus, otros luchan contra la enfermedad ya contagiados y el resto, cientos, diariamente, a cada hora y minuto están expuestos; en su mayoría sin contar con el equipo médico adecuado que los proteja y exigiendo a las autoridades los mínimos indispensables para tener algo de certeza en su labor.
Tal protección no es sólo para ellos, es para sus familias y con quienes tienen contacto directo, porque dentro de los hospitales no únicamente corren riesgo los médicos y enfermeras, sino los camilleros, laboratoristas, farmacéuticos, miembros de seguridad y personal de limpieza, pero siguen allí, diariamente sabiendo que cuando salen de casa probablemente no puedan regresar.
En contraste, hay quienes han tomado medidas extremas y dolorosas, alejarse de sus seres queridos, dormir en vehículos e incluso dentro de los mismos nosocomios, u hoteles baratos para soportar el desgaste económico que les representa lo incierto de la duración de la pandemia.
Aunque la psicosis por el Coronavirus ha despertado mucho miedo entre los diferentes sectores de la población, también ha provocado reacciones adversas en contra del personal médico, por lo que incluso muchos han tenido que adoptar una especia de doble identidad al retirar sus uniformes para vestir de civiles y así evitar ser agredidos, también, aunque en pocos casos, han sido aplaudidos en lugares públicos como supermercados.
Hemos visto emotivos videos donde enfermeras o doctores han acudido a comprar sus productos al supermercado y los escoltan a su paso y dado aplausos de gratitud.
Por ejemplo, está el caso del conjunto habitacional que se encuentra justo al lado del hospital del ISSSTE “20 de Noviembre”, en la Ciudad de México, donde cada noche a partir de las 20:00 horas, sus habitantes salen a sus balcones para dar un largo aplauso, gritar vivas y cantar el Himno a la Alegría, para inyectar fuerza a quienes allí luchan diariamente.
El estrés al que se enfrenta todo el personal médico ante la pandemia que vivimos es extremo, lo cual se ha documentado, como el caso del portal especializado de www.elperfil.com donde su autor Enrique Garabetyan escribe:
“Los primeros estudios publicados en revistas científicas sobre la salud de los médicos chinos que enfrentaron al Covid-19 desde la trinchera revelan que el 50,7% sufrió depresión, el 44,7% trastornos de ansiedad y el 36,1% insomnio. En total, siete de cada diez médicos afirmaron haber experimentado algún síntoma vinculado al estrés”.
En su artículo, Garabetyan señala que de acuerdo a las entrevistas realizadas a especialistas “lo que más estresa al personal de salud son las malas directivas y la falta de claridad o confusión de los protocolos. Y en segundo lugar la falta de apoyo logístico y equipos de protección”.
Y es que resulta inverosímil que en plena pandemia personal médico tenga que salir a protestar para que les den el material adecuado para protegerse y que, aunque muy anunciado por todos los medios de que ya cuentan con los equipos, no hay forma en que lleguen a sus manos y puedan al menos trabajar con las condiciones mínimas de seguridad y protección.
Efectivamente, es un problema mundial y la mayoría de los países están padeciendo problemas similares, pero a diferencias de otras naciones tuvimos como “ventaja” el tiempo para tomar con seriedad el tema y prepararnos para lo que se veía venir.
Todas y todos estamos atravesando una situación inédita e histórica en nuestras vidas en nuestra sociedad y en nuestro país, pero para quienes están en la zona cero, el personal médico, y lejos de al menos reconocerlo desde el inicio de la contingencia han sido víctimas de todo tipo de agresiones lo cual ha llevado al grado de que el Estado tenga que garantizarles seguridad y por ello se observa el despliegue de elementos de la Guardia Nacional al exterior de los hospitales.
La insensatez ha llegado a tal grado los datos del Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred), en un mes se reportaron 35 agresiones en contra de personal del sector salud.
Para quienes dudan del grado de peligrosidad del Covid-19 y que trabajan en hospitales en Italia, de acuerdo a datos oficiales del Instituto Superior de Sanidad, 13 mil 522 trabajadores de la salud están infectados, aproximadamente el 10% de los contagiados del país y han perdido la vida más de un centenar (103 casos).
Es por ello que la declaración del Papa Francisco cuando dijo que “los médicos, enfermeros, enfermeras, hermanas, curas” que murieron combatiendo la pandemia del coronavirus son “muertos en el frente como soldados que dieron su vida por amor”, no resulta exagerada.
Tan sólo en nuestro país recordemos los brotes de contagios que se han dado en varios hospitales del Instituto Nacional del Seguro Social (IMSS) y que de manera burda, pero directa el Gobernador de Baja California, Jaime Bonilla resumió: “Están cayendo como moscas”.
La cifra de trabajadores del IMSS que se han contagiado de Coronavirus y muertes por la misma causa ha aumentado dramáticamente y según cifras oficiales (al 13 de abril) sumaban 535 trabajadores de la salud que habían dado positivo al COVID-19, y 4,148 de ellos se encontraban en cuarentena, cifra que ha desencadenado cuestionamientos por la problemática que viven hospitales durante esta crisis.
Lejos de estigmatizarlos es momento de reconocer la labor que durante la pandemia está realizando todo el personal médico de nuestro país, no es un exceso llamarlos héroes porque son quienes en cada momento se están partiendo el alma para que tú y yo permanezcamos en casa, haciendo la cuarenta, no nos quejemos, mejor tratemos de encontrar la oportunidad a la desgraciada. Así que si no tienes nada necesario que hacer en las calles: ¡no salgas de casa!