31/08/201800:00:07

La Patria Grande

Guillermo Hübner Díaz Guayabera Política

Guayabera Política

31/08/201800:00:07

El presidente electo de México, el politólogo tabasqueño Andrés Manuel López Obrador, líder de masas, reclutador y orientador de la protesta e inconformidad sociales de México, así como del reclamo de millones de compatriotas por un país justo e igualitario que propicie mayores niveles de bienestar a la población, se reunió en Ciudad de México, hace dos días, con el cuerpo diplomático representativo de 22 naciones latinoamericanas y el Caribe.
El hecho habla por sí mismo pero no es ocioso decir que una de las principales inquietudes del tabasqueño, es la de amacizar la relación de México con sus vecinos y amigos del continente, esto para encarar toda acechanza de los más poderosos del planeta y constituir una fuerza de tal manea estructurada, que sea capaz de cerrar el paso a toda acción dominante traducida en estrategias neocolonialistas o de subordinación a toda costa.
La historia de América Latina es testigo de destellos integracionistas, de grandes esfuerzos de sus hombres más ilustres a favor de la unidad del ‘subcontinente ‘y también del empuje del enemigo común, Estados Unidos, para frustrar esas posibilidades. Los más cercanos ejemplos los tenemos en Brasil, Argentina, Ecuador, Bolivia y Nicaragua. Cuba sería el clásico.
Simón Bolivar realizó jornadas épicas tratando de integrar una gran nación con todos los pueblos amenazados por un imperio en formación. San Martín compartió ese fervor integracionista considerándolo siempre como una estrategia para la conjunción de esfuerzos que derivaran una dimensión distinta para una región de infinitas posibilidades materiales, espirituales, culturales, políticas, económicas y sociales.
El libertador José Martí, que manifestó en una ocasión conocer al monstruo “porque he vivido en sus entrañas”, no otro sino Estados Unidos, amenazante con prender con sus garras a las naciones pobres que apenas abrían sus ojos a la vida, puso en su momento énfasis en el imperativo de vivir y actuar unidos
Siempre ha sido así. No es necesario mencionar héroe por héroe, nación por nación, estrategia por estrategia, para asegurar que existe en la región, con la experiencia de batallas anteriores, ganadas o perdidas, recogidas todas por la historia, incluido el empuje cubano, el interés supremo de constituir un bloque capaz de actualizar e impulsar esos deseos integracionistas que hacen eco en las grandes mayorías nacionales.
Andrés Manuel les aseguró a esos poco más de 20 embajadores, reunidos en la casa de Transición, total respeto a las determinaciones internas de sus naciones y el más amplio apoyo para un acercamiento efectivo, respetuoso y solidario en los ámbitos políticos, culturales, económicos, deportivos, sociales, etcétera. “Vamos a estar muy unidos”. Podría uno preguntarse cuál sería el interés de conservar vigente el deseo de las naciones latinoamericanas y caribeñas de andar juntas para abolir fronteras y barreras impuestas por el neocolonialismo,
La respuesta habría que encontrarla en una larga cadena de esperanzas frustradas gracias a la injerencia de los poderosos vecinos, mediante el uso de la abrumadora superioridad o incluso recurriendo al expedito recurso de la utilización de la fuerza militar.
Muchos son los factores a considerar para intentar una y otra vez la integración de las naciones latinoamericanas y caribeñas en un bloque que ponga alto definitivo, por ejemplo, al endeudamiento que asombra a muchos e irrita sobremanera a otros, provocado por la voracidad capitalista que demanda el pago hasta el último centavo de los pasivos e impide el desarrollo de los pueblos condenados a no pagar sino los intereses de cada empréstito.
Sin meterse en profundidades pero sí con la clara intención de trabajar codo con codo con las naciones hermanas, Andrés Manuel, según la óptica del reportero, les dijo a los 22 embajadores que la batalla continental debe de estar dirigida a derogar ese modelo opresor y limitante impuesto por el imperio y a reverdecer en millones de personas el sentimiento integracionista regional impulsado por Bolívar, San Martín, O’Higgins, José Martí y otros próceres, que pudiera integrar hoy esa fuerza que permita el triunfo de esos anhelos ancestrales de construir nuestra “Patria Grande”.
Andrés Manuel López Obrador, conoce el momento crucial por el que cruza América Latina y que puede marcar el camino a seguir definitivamente, no otro sino aquel en el que la pujanza del haz de naciones, obtenga una victoria sobre el atraso, la dependencia y la explotación impuesta por los poderosos. Digo.