12/01/202023:52:52

No todo lo que brilla es poder

Heberto Taracena Desde acá

Desde acá

12/01/202023:52:52

La improvisación, en la vida pública, puede atronar aplausos de última hora, no de la historia.
No todo lo que brilla es poder.
No todos quienes tienen en un momento dado el poder, logran ser poderosos.
Poder que no se ejerce a tiempo augura desgaste a la hora de balances.
Familia invisible en el poder es la que de veras aporta manos y corazón.
Palabras comunes pueden salir de personas brillantes y corrientes.
No siempre el buen discurso hace la buena obra.
Medir las palabras conduce a darles puntual acatamiento.
El tiempo pone en su lugar al más encumbrado, no siempre arriba.
Oídos demasiado sensibles a lisonjas, pueden estar predispuestos a la sordera.
Con frecuencia es más sordo quien oye pero no escucha.
En el servicio público, atento, conecta el reconocimiento, jamás la gratitud.
Asumir deberes para el ego y a regañadientes, raya en el sinsentido.
Deberes cumplidos de buena gana confirman cada latir.
Ante los padres, no hay porcentaje en lo tocante a deberes. De ser cinco hijos, a todos compete el cien, no el veinte por ciento.
A fuerzas, ni zapatos ni deberes.
Nada más satisfactorio que realizar esto o aquello a conciencia.
Ningún propósito se eleva, cuando adolece de altura de miras.
Asumir tu posición previene de tumbos y mareos.
Distancia entre gobernantes y gobernados, predispone a una y otra parte, a quiénes más a quiénes menos.
La única placa conmemorativa digna de colocarse, es la que resulta de la cercanía respetuosa con el pueblo. La otra puede ser más incómoda que una placa dental.
No todas las estatuas de políticos son miradas con respeto.
Con frecuencia el desdén popular es más expresivo que el silencio.
Cada segundo es vida. Disfruta y comparte.
Haz de la vida amor, con independencia de la edad.
El trabajo es señal expresa de vida cuando entra, sale y regresa como aire existencial.
Estar felizmente cansado no es una broma. Es comer y beber el trabajo en serio.
Siembra confianza y cosecha trabajo.
Como regla: nunca digas no al trabajo.
Para la confianza no hay distancia.
Dónde estarás que no te busque y halle quien cree en tus buenos oficios.
La persona siempre ocurrente empieza y termina siempre por ser rechazada.
Una broma cabe, como feliz accidente. Muchas, pueden colmar a los receptores.
La mejor mesa es la que pones cada día sobre el trato con la gente.
El destino de cada oficio o profesión es la gente misma.
Hay que tomarlo a bien: el Veterinario es consultado y pagado por el dueño del animal, no por el animal enfermo.