08/06/201810:46:15

“Luz a la justicia eclipsada”

José Alberto del Rivero Análisis

Análisis

08/06/201810:46:15

 @jardelrivero

Dr. José Alberto del Rivero del Rivero

 

Mis amables y leales lectores, inicio mi artículo para las plumas independientes del México de hoy con el motivo del día de la libertad de expresión, decía don Carlos Madrazo “quien vende su pluma traiciona su patria”. Son tiempos en que la pluma debe deslizarse pausada, serena y libre, para fortalecer la reconciliación de Tabasco que quiere nuestro próximo gobernador Adán Augusto. Esto me hace recordar la intervención del constituyente de 1856-1857 Francisco Zarco, cuando solicita la palabra para hablar sobre la libertad de imprenta, cito “deseo defender la libertad de prensa como la más preciosa de las garantías del ciudadano. Un célebre escritor inglés ha dicho: ‘Quitadme toda clase de libertad, pero dejadme la de hablar y escribir conforme a mi conciencia’. Estas palabras demuestran lo que de la prensa debe esperar un pueblo libre, pues ella, señores no sólo es el arma más poderosa contra la tiranía y el despotismo, sino el instrumento más eficaz y más activo del progreso y de la civilización.” Vayan en estas líneas mi solidaridad a mis pares de plumas libres.

 

Esto me hace recordad Los Principios de Estambul “Todos los gobiernos tienen la obligación de preservar los derechos humanos básicos, entre ellos el derecho de asociación, el derecho de reunión y la libertad de expresión. Junto, todo lo anterior es pre-condición para un efectivo desarrollo” democrático de los pueblos.

 

Si queremos cambiar a México cambiemos nosotros y aceptemos el compromiso que México adquirió con la Comisión Interamericana de Derechos Humanos llamada “Derecho a la verdad en América”, dicha comisión debe tener acceso pleno a los archivos del periodo que le corresponde investigar, incluyendo con ello el acceso a información “secreta” o “reservada” sobre las violaciones de derechos humanos cometidas en dicho periodo, pues un estado no debe de reservarse absolutamente nada.

 

En los años 90 la Asamblea General de las Naciones Unidas emitió una resolución sobre las desapariciones forzadas, “profundamente preocupada por la persistencia en ciertos casos, de las practicas forzadas o involuntarias y por el hecho de que, en ciertos casos las familias de las personas desaparecidas han sido objeto de intimidación y malos tratos”. La comisión ha reconocido el derecho a la verdad no solamente a favor de los familiares de los desaparecidos, sino también un derecho propio de toda sociedad que se diga Democrática. Con el objeto de prevenir futuras violaciones, el Estado tiene que demostrar a la sociedad que está comprometido con la defensa y protección de los Derechos Humanos.

 

Nos dice Luis Fajardo el derecho a la verdad es “un verdadero derecho, cuyo reconocimiento a nivel mundial se fundamenta en la costumbre internacional, constituida porque existe una opinio juris desarrollada a través de principios, declaraciones y jurisprudencia, y consolidada por una práctica que se traduce en la creación de comisiones de la verdad”.

 

Y que mejor momento para dar luz a esta justicia eclipsada, que lleva muchos años, con la resolución del Tribunal que ordena la creación de la Comisión de la Verdad, en el caso de los normalistas desaparecidos en Ayotzinapa. Hay otro caso igual de importante que el Dr. Diego Valadés nos recuerda y es el de la guardería ABC de junio de 2009, bien merece una comisión de la verdad, pues “Sigue sin resolverse la causa de la tragedia: la impunidad política de los altos funcionarios”. Mientras tanto, nosotros sigamos deslizando las plumas cargadas con tintas de reconciliación para Tabasco.