20/08/201800:00:38

Mejor a Tiempo (última parte)

Heberto Taracena Desde acá

Desde acá

20/08/201800:00:38

Alo inédito de la votación del primero de julio, cabe revalorar el nombramiento de hecho anticipado de los funcionarios a cuya cabeza estará el Lic. Andrés Manuel López Obrador como Titular del Poder Ejecutivo Federal. Nada común. El dato es mayúsculo y sin precedentes. No hay que dejar para lo último lo primero: la calidad de cada integrante del equipo nacional. Esta parte tiene, pensando en México, muchas ventajas.
Exponer nombres es de inmediato exponer a cada uno de ellos al escrutinio social más allá de los medios de comunicación.
Los analistas dirán misa bien cantada o desentonada, que en eso de voces para todos hay.
A cada elector llega la noticia en lo individual como es por naturaleza el voto emitido.Entre analistas y elector, desde hace mas un mes y durante los últimos del año, tendrá que ubicarse a cada quien en el lugar merecido para bien del quehacer público.
No está mal. Esto no se había visto. Es parte importante de lo que la población espera; es decir, enterarse a tiempo de lo que cada nombramiento provoque, para dar seguridad a los cambios anhelados.
Se trata de que el candidato ganador de la elección sortee opiniones y juicios que no se hacen esperar y que crecerán al paso de los días.
Que cada funcionario nombrado oiga y vea desde ya a qué atenerse a partir del uno de enero del dos mil diecinueve.
Que los medios de comunicación correspondan a la realidad sustentando sus críticas sin segundas intenciones.
Que los ciudadanos le entren al toro ya no pensando que tomarán el Palacio Nacional, sino organizándose a fin de que transciendan sus inconformidades.
Y es que el cambio compromete a todos pero sin caer en la confusión de exigirlo a golpe y porrazo.
La política es diálogo inagotable.
Cuando ese diálogo lo agota el gobernante ya no deja campo para la política.
Cuando lo agotan los medios de comunicación en diatribas, maldita la cosa que aportan.
Cuando lo agota el pueblo, da qué pensar aunque en tales circunstancias todo mundo piensa menos.
¿Qué ocurrió el 2 de octubre de l968 que no se olvida?
Colisionó la política por todas partes, al dejar de ser medio complejo pero necesario para analizar diferencias y sacar propuestas. Descalificaciones menudearon fura de controles. El único testigo que vivirá seguramente este dos de octubre de 2018, Luis Echeverría, lo sabe, porque de su anticipado locuaz discurso hubo descalificaciones aún ya como Presidente de la República.
Los tanques del ejército ocuparon las calles de la hoy Ciudad de México.
Las calles fueron tomadas por jóvenes encabezados por el Rector de la UNAN don Javier Barros Sierra.
El diálogo se hizo añicos y la política fue sustituida por el encontronazo de fuerzas en todos sentidos. El resultado todavía nos duele y creo que la vida de don Luis Echeverría será como el ícono de un castigo en vivo que habrá de martillarle este dos de octubre de 2018 en el zócalo de la Ciudad de México y en toda la República. Su avanzada edad y estado de salud no habrá de abstraerlo de la condena social.
A cada nombramiento corresponden, pues, reacciones de distinta procedencia. No fue lo mismo escuchar el nombre del Doctor Juán Ramón De la Fuente que el de Lic. Manuel Bartlett Díaz. Fueron como dos mensajes distintos. En otros casos, los más, hubo aislados comentarios a favor o en contra.
Cierto que lo política no consiste precisamente en que todos queden contentos. Tiene tantos colores, por su origen, que lo que gusta a unos disgusta en otros.
Sin embargo, lo mejor antes de que empiece este nuevo gobierno es que, aún con reacciones extremas como se ha dado, sepamos los nombres de quienes seguro dirán estar dispuestos a hacer historia.
En, fin, a nivel nacional, cada nueva propuesta pasará el filtro de diferentes opiniones y juicios severos. Sea para bien del quehacer público nada fácil de desempeñar como ha quedado de manifiesto cada tres o seis años.
Y es que trabajar para la gente resulta con frecuencia extenuante. No se entiende a veces cómo hay personas que buscan con tanto desvarío un cargo Público. Luego dicen que por algo o mucho ha de ser…
Ahora bien. De lo que el nuevo Presidente Electo ha querido transmitirnos con la propuesta de nuevos funcionarios, deberán tomar ejemplo los nuevos gobernadores y alcaldes elegidos el primero de julio, sobre el entendido de que para algunos habrá porras y para otros rechiflas, que, al final, la responsabilidad de esa parte de la historia recaerá en quien firma el nombramiento.
La ventaja que tiene el pueblo de saber a tiempo a quiénes atenerse es mayor que toda crítica, todavía en caso de que ésta resultara acerba en grado sumo. Quizás se trate de un ejercicio, más allá de novedoso, útil para que los funcionarios públicos demuestren que sabrán aguantar las exigencias populares que empiezan y no se darán punto de reposo.