11/07/201800:00:24

‘Mejor ayuda a mis muchachos’

Guillermo Hübner Díaz Guayabera Política

Guayabera Política

11/07/201800:00:24

Fue en los previos de la sucesión de Miguel de la Madrid, inclinado hacia su secretario de Programación, Carlos Salinas, convertido por el PRI en candidato -4 de octubre de 1987-, luego ganador –“caída del sistema”- de una elección considerada favorable a Cuauhtémoc Cárdenas, cuando surgió al interior del partido la “Corriente Democrática” para exigir a su presidente, Jorge de la Vega, reglas claras para elegir el abanderado. No se hizo caso.
Fue así como el propio Cárdenas, que gobernaba Michoacán, el ex presidente del CEN, Porfirio Muñoz, la ex embajadora Ifigenia Martínez, el ex diputado Rodolfo González Guevara, Vicente Fuentes Díaz, Armando Labra Manjarrez, Ignacio Castillo Mena y otros, decidieron integrar -mediados de los 80- esta Corriente con el propósito arriba citado, hartos de que estos procesos fueran casi propiedad del presidente en turno, pidiendo además el regreso del PRI a los principios nacionalistas cuyo abandono dio entrada al neoliberalismo que tiene a México en bancarrota.
Consecuentes con el rechazo de sus peticiones y el nombramiento final de Salinas de Gortari como candidato, los inconformes empezaron a movilizarse en la capital –recuérdese la “Marcha de las 100 horas”- y luego en algunos estados concluyendo la ruptura del grupo con el PRI.Cabe anotar que la Corriente abanderó la primera participación por la presidencia de Cuauhtémoc Cárdenas, apoyado por los partidos Popular Socialista y Auténtico de la Revolución Democrática que fueron base del Frente Democrático Nacional, FDN, luego Partido de la Revolución Democrática, PRD.
Se contó también con la participación del ingeniero Heberto Castillo, que declinó en mayo de 1988 a su candidatura por el Partido Mexicano Socialista, PMS, resultante este de la fusión de los partidos Mexicano de los Trabajadores, PMT, Socialista Unificado de México, PSUM, Patriótico Revolucionario, PPR, Movimiento Revolucionario del Pueblo, MRP, Unión de la Izquierda Comunista, UIC, y una buena parte del Socialista de los Trabajadores, PST. Del FDN, entonces, se pasó al PRD, fundado el 5 de mayo de 1989 con una ideología de izquierda, afiliado a la Internacional Socialista, lo que no fue ni es para espantarse pues el PRI también lo fue, o lo es, quien sabe por y para qué.
En un principio el PRD fue, con Cárdenas al frente y luego con Andrés Manuel -lo creció a niveles insospechados colocándolo en la jefatura de gobierno del DF de donde no salió sino hasta ahora por la fuerza de MORENA, alcanzando él mismo la presidencia de la república-, un partido defensor de la participación del Estado en los sectores estratégicos como el energético y el de comunicaciones, concediéndole al mismo preponderancia en lo referente a política social, la educación laica y gratuita en todos los niveles, el cumplimiento de la demanda nacional por la ayuda económica a sectores desfavorecidos como los de la tercera edad, discapacitados pobres y estudiantes y el impulso al desarrollo del sector agrícola para satisfacer las demandas de los campesinos.
Pero algo ha fallado, algo falló allá arriba en el plano nacional al concedérsele todas las facilidades al regimen neoliberal para nulificar cuanto huela a desarrollo social –empleo, educación y salud, principalmente- y Andrés se hizo a un lado para dedicarse de tiempo completo a la formación y registro de MORENA que lo sitúa como el primer tabasqueño en alcanzar la primera magistratura del país.
Pero íbamos a hablar de otras cosas y el espacio se nos ha achicado, válgasenos resumir un poco.
Al fundarse el PRD, hubo en Villahermosa en mayo de 1989, una asamblea en el antiguo Cine Tabasco, actualmente una distribuidora de calzado -Bastar Zozaya y Juan N. Álvarez- a la que asistió Andrés Manuel quien había trabado una sólida relación de amistad con el muy apreciado y respetado maestro, licenciado y notario público Payambé López Falconi, quien oficialmente dio fe del evento que marcaba el inicio de una nueva era política en México y desde luego en Tabasco.
Tiempo después, no mucho, Andrés Manuel invitó a su amigo López Falconi, padre de Adán Augusto y Rosalinda López Hernández, para incorporarse a su proyecto, muchos aseguran que con el fin de promoverlo hasta convertirlo, quizá, en gobernador, invitación a la que el ilustre abogado encontró una respuesta adecuada, nunca rechazó tajantemente alguna propuesta, cuida bien de no herir susceptibilidades, es una persona sumamente respetuosa, educada.
Le dijo: -Te agradezco amigo Andrés, pero mejor ayuda a mis muchachos. De esa manera, ayudándolos a ellos, me ayudas a mí también”. Y la historia nos dice - habiéndose consolidado esa relación de amistad con el transcurso del tiempo-, que Andrés aceptó y ha cumplido la petición de su amigo el notario.