12/08/201902:42:20

México, líder en asesinatos de periodistas

Guillermo Hübner Díaz Guayabera Política

Guayabera Política

12/08/201902:42:20

México, se escucha repetidamente, es uno el país que mayor peligro ofrece a quienes ejercen el periodismo; nunca, al menos durante los últimos 15 años, ocupó un cuarto lugar, escasamente el tercero, siempre puntea la tabla o aparece en segundo puesto detrás del líder, actualmente supera a Afganistán, Pakistán y Somalia, está en el pódium con una medalla de oro.
Hasta la fecha hay registro de 104 periodistas asesinados desde el año 2000 y otros 25 están desaparecidos y se cree que muertos. En lo que va del año fueron asesinados 10 compañeros, cifra que corre en dirección de superar el total del año pasado que fue de 11.
Y como si fuera juego o a nadie le importara esclarecer los casos, casi nunca se da con los responsables. Declaraciones salen de los espacios oficiales en donde debían de investigarse estos asuntos, se anuncia en los congresos estatales acciones para legislar y proteger a los tunde máquinas, pero del oportunismo mediático no pasan las cosas.
En Tabasco, existen tres casos que dan cuenta de esto, los de Juan Carlos Huerta, ocurrido el 25 de mayo de 2018 y los de Chuchín Ramos, en E. Zapata, el 9 de febrero, y el de Norma Sarabia, en Huimanguillo, el pasado 11 de junio.
No pasa un mes y en algunos casos una semana, sin que sepamos que un reportero fue abatido en algún lugar del país, durante el gobierno de Javier Duarte de Ochoa, Veracruz fue considerado el lugar más peligroso para ejercer el periodismo en todo el hemisferio occidental, récord difícil de superar.
Los motivos detrás de los asesinatos, según un estudio del Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y la Justicia Penal, A. C., varían: hay matones de cárteles del narcotráfico molestos por una cobertura audaz en su contra, hay funcionarios públicos corruptos que quieren silenciar a los críticos, así como violencia arbitraria e, incluso, casos de reporteros que cambiaron de bando y se unieron a los mundos criminales que cubrían.
A esto habría que agregar la actitud hostil de algunos políticos encumbrados que hacen escarnio de los informadores promoviendo desprecio e indiferencia hacia ellos en el seno de la sociedad. De acuerdo con datos ciertos, servidores públicos como alcaldes y policías amenazan a los periodistas con más frecuencia que los cárteles; eso pone en peligro las investigaciones y despierta dudas sobre el compromiso gubernamental para hallar a los responsables. Un infierno.
No obstante, de los más de 800 casos graves de acoso, ataques u homicidios contra comunicadores en los últimos 7 años, sólo han sido emitidas dos sentencias por la Fiscalía creada especialmente para investigar delitos contra la libertad de expresión.
El gobierno responde a las críticas con el argumento de que ha aprobado leyes que protegen a los periodistas y que les ha entregado botones de pánico, equipo de vigilancia e incluso les ha contratado guardias armados en casos en los que la amenaza es considerada lo suficientemente seria. Los mismos funcionarios que dirigen el programa de protección reconocen que gastar millones para prevenir el asesinato de los periodistas no es suficiente para atender la situación.
Las consecuencias para México son mucho más graves que unas cuantas muertes más en un país donde el 98% de los homicidios quedan impunes. En la opinión de muchos periodistas, entre estos el reportero, la delincuencia, la corrupción y la indiferencia oficial, están acabando con la premisa básica de una prensa libre así como con un pilar central de la democracia del país.
La Fraternidad de Reporteros de México, nos ofrece un dato que estremece al más ecuánime: Los investigadores federales han revisado 117 casos de asesinatos de reporteros desde 2000, pero sólo decidieron investigar ocho. De estos ha sido resuelto uno.
En ocasiones, algunas autoridades se apresuran a decir que el asesinato de un periodista no está relacionado con su labor poco después de que se dé a conocer la muerte y mucho antes de que siquiera arranque la investigación.
Paula Mónaco Felipe, de The New York Times, dice: “En un país violentado, con cerca de 220.000 personas asesinadas y más de 40.000 desaparecidas durante los últimos doce años, la situación de los periodistas no es muy diferente a la realidad de la población en general. Todos vivimos en riesgo de estar en el lugar equivocado, en el momento equivocado (…) Y si alguien te amenaza ¿ante qué autoridad denuncias? Durante los últimos años, entre el 40 y 65 por ciento de los agresores de la prensa fueron autoridades, según documentos anuales de Artículo 19 (…) Simulación e impunidad completan el panorama. En el 99.7% de los casos no ha habido justicia, según la Fiscalía Especial para la Atención de Delitos cometidos contra la Libertad de Expresión (FEADLE), y se crearon dos instituciones estatales que han servido de poco. De muy poco… O de nada!!