04/09/201905:38:47

“Moralmente derrotados”

Guillermo Hübner Díaz Guayabera Política

Guayabera Política

04/09/201905:38:47

Ni quien lo dude. Creo que no habría, entre quienes lo conocen, que dude de la sinceridad de sus palabras; Andrés Manuel, aseguró ayer durante la conferencia de prensa mañanera, después que aclaró que “goza de cabal salud”, que “servir a los demás”, “luchar en pro de otros”, lo hacen vivir “uno de los momentos más felices de su vida” y que “cumplirá con su responsabilidad”. No hay que dudarlo.
Andrés Manuel es un hombre de ideales, con sus claroscuros, claro está, como los del más sobresaliente, el mejor integrado ser humano, pero en su caso son muchísimos más los claros que los oscuros anotados, durante su larga y difícil marcha por los peligrosos caminos de la lucha y organización sociales, con atención especial en la concientización política y mejora económica de los sectores más castigados por el olvido de los malos gobiernos.
En su mensaje a los mexicanos desde el Palacio Nacional, el 1° de septiembre, tocó el tema de los principios y valores, éticos y morales, e inclusive los espirituales, lo hizo en referencia a sus detractores de la oposición, a quienes, adinerados en grado superlativo, vivieron durante muchísimos años amasando incalculables fortunas en contubernio, en complicidad, enredados en mil componendas con el poder político, de la mano del abuso y el privilegio, y ahora lo ofenden porque todo eso se les terminó.
“Están moralmente derrotados”, sentenció el hombre de Tepetitán, Macuspana, el mismo que a finales de los años 70 y principios de los 80, logró desde los pantanos de Nacajuca, como delegado del Instituto Nacional Indigenista, INI, que la federación y el estado volvieran sus ojos hacia la etnia Chontal para rescatarla del alcoholismo fomentado por caciques regionales y de la promiscuidad hogareña en la que padres e hijos cohabitaban en una pieza “atestiguándolo” todo, habiendo dotado a numerosas familias de una casa digna.
Pocos habrán olvidado su revolucionaria visión de impulsar la construcción de los “camellones chontales” mediante el dragado de extensas áreas pantanosas, permitiendo a la etnia explotar lo mismo tierra que agua y encontrar nuevas formas de trabajo y de ingresos para satisfacer sus necesidades. Dinero que sobraba después de ejecutar cada programa, era devuelto por Andrés Manuel, platicaba con admiración y respeto el ya ausente y nunca olvidado amigo, el doctor Amador Izundegui Rullán.
Principios y valores, no son ropas de estreno del Presidente de México, por eso su irrenunciable propósito de seguir adelante y alcanzar el bienestar de la inmensa mayoría del pueblo mexicano. “Aunque estén nerviosos, desesperados”, dijo en referencia a sus detractores, “no vamos a distraernos”, “tenemos que sentar las bases para la transformación”. Repitió, “con todo respeto”, lo dicho el 1| de septiembre: “Nuestros adversarios están moralmente derrotados”.
El Presidente Andrés Manuel reafirmó también que “si se tienen principios e ideales, además de actuar con ética, se es políticamente indestructible”, una expresión que no cobra vigencia, por cierto, por haberla dicho un Primer Mandatario, no, sino, en este caso, porque específicamente la dijo él, debido a que tanto los principios e ideales como la ética, han sido al mismo tiempo base y catapulta de las acciones desarrolladas a lo largo de su existencia; por ello ningún embate gubernamental en su contra pudo reducirlo jamás ni las corrientes rebajadoras que corren por los más podridos canales del poder, lograron ahogarlo.
La vida de AMLO, es un amplio e innegable catálogo de luchas por la justicia, por causas justas, impulsadas por principios e ideales que hicieron –hacen- las veces de una armadura, de heraldo, de sólido escudo protector, recuerdo los conceptuosos discursos del ex gobernador Enrique González Pedrero, maestro de Andrés Manuel en la Escuela de Ciencias Políticas de la UNAM, cuando hacía referencia a los principios y valores, siempre considerados por él como una capa impenetrable a los dardos más poderosos disparados desde cualquier posición y por cualquier tipo de interés contrario al de la sociedad.
No es fácil la tarea de ser Presidente, sobre todo en estos tiempos por los grandes y graves problemas que hay que enfrentar y resolver, muchos de ellos heredados, otros muchos, nuevos que van saliendo al paso. México tiene al frente a un líder comprometido con el pueblo, con la gente, que por tanto no tiene derecho a fallar. Millones de mexicanos tenemos la certeza de que el paisano hará lo humanamente posible por sacar a México adelante, por convertirlo en potencia mundial, por librarlo de la corrupción y la rapacidad, por cristalizar la cuarta república y tener el país que todos hemos esperado y querido desde siempre, desde siempre, pues siempre se nos dijo que habría un futuro mejor. Digo.