09/03/202114:02:48

El Nacimiento de la Inteligencia artificial, o la desaparición de los pequeños y medianos negocios en México

Arturo Rodríguez Márquez Análisis

Análisis

09/03/202114:02:48

Hace algunos días leí un libro recomendado por Bill Gates, de esos que atraen mi interés pero que originalmente pensaba que era sobre teoría aplicada a un tema en específico. Grata fue mi sorpresa cuando descubrí un libro lleno de conocimiento basado en experiencias personales de uno de los líderes mundiales en el área de Inteligencia Artificial (IA).
Kai-Fu Lee es taiwanés de nacimiento, nacionalizado americano que desde los 80s se especializó y participó en lo que hoy es la IA. Con basto conocimiento en los tejes y manejes de Silicon Valley y el nuevo súper poder de manufactura, China. Trabajó en Apple, SGI, Microsoft y Google. Fundó Microsoft Reaserch en Asia y fue presidente de Google China. El señor definitivamente sabe de lo que habla.
Me llamó muchísimo la atención en la diferenciación ideológica entre ambos súper poderes. En México, por cercanía y en su medida por la cultura que nos ha influenciado, a veces vemos a los EEUU como el modelo a seguir en términos de tecnología. Sin embargo, pocas personas y negocios ven más allá de China como un lugar de producción masiva de bienes, o copias genéricas de productos establecidos provenientes del resto del mundo.
Es verdad, a finales de la primera década del siglo, China era famosa por copiar los modelos y modelos de negocio de empresas de todos los mercados. Relojería, ropa de marca, aparatos domésticos, Facebook, Twitter y más recientemente Uber y Airbnb. Todo podía ser copiado para un mercado con ahora más de mil cuatrocientos millones de habitantes. Y particularmente en mi persona, era fácil criticar a esas empresas que solo se basaban en copiar lo que el resto del mundo hacía, copias corrientes o de mala calidad que poco a poco fueron siendo más y más difíciles de distinguir del producto original, hasta llegar a igualarlos.
Pero lo que nunca vi, fue el Darwinismo empresarial que se gestó en China, si bien estas empresas buscaban tener un pedazo del pastel de las transnacionales establecidas, también tenían que competir con decenas, centenas y a veces miles de compañías que querían hacer los mismo. Negocios que día a día buscaban diferenciarse de la competencia local, aunado a un ambiente gubernamental que permitía estas prácticas. Después de muy pocos años, el resultado fue una de las incubadoras de negocios más exitosos a nivel mundial, creando negocios capaces de ponerse sin miedo en frente de Google, Ebay, Facebook, Microsoft, etc. Estas compañías chinas cuentan con ejecutivos de alto nivel que son capaces de cualquier cosa con tal de lograr su objetivo: UTILIDADES; A diferencia del mundo ejecutivo tradicional americano, que se rige por órdenes del corporativo y con una capacidad muy muy lenta de tropicalizar productos. Los chinos diferentemente buscan alianzas locales, valor agregado y socios que conozcan el mercado local y estén dispuesto a afrontar la competencia americana. Esta visión permite una evolución constante de productos y servicios; mientras que la ideología americana persiste en que el cliente y/o consumidor se adapte al producto, China con un poder de manufactura ahora inigualado, pueda iterar constantemente su oferta. Se dice que un mes en EEUU, es una semana en China en términos de diseño e innovación de productos y servicios.
Esta evolución acelerada de las empresas chinas, en conjunto con el nacimiento de la Inteligencia Artificial ha abierto la puerta a una especie de guerra fría entre ambos países. El término ‘Big Data’ o ‘grandes datos’ es utilizado para definir el comportamiento y análisis de personas en todas las índoles. Facebook a través WhatsApp monitorean tu actividad en redes sociales, que temas nos interesan, cantidad de amigos que tenemos, que sitios de internet visitamos etc. Su contraparte china, Tencent, propietarios de WeChat han ido más allá. A la plataforma le agregaron pagos en línea, publicidad, comunidades de conocimiento y entretenimiento, es posible hacer citas con tu doctor a través de la plataforma y a raíz de que los usuarios ligaron sus cuentas bancarias a WeChat, también es posible realizar pagos sin comisión entre usuarios. La analogía en México sería comprar unos tacos de canasta en la esquina y usar tu celular y el del vendedor para pagarlos. Didi, el competidor a nivel mundial de Uber, no solo da el servicio de transporte personalizado; el ambiente competitivo chino hizo evolucionar tanto a Didi que no solo dan un servicio de taxi, sino que también creo la cadena de valor atrás de los taxis para dar servicio y mantenimiento de los vehículos de la flota y capacitación a los choferes. Tijua, competencia de Airbnb, no solo realiza el contacto para renta de propiedades entre particulares, también agregó la logística de la limpieza para estos lugares, así dentro de la misma aplicación, cuando los huéspedes dejan la propiedad, el propietario envía a personal a limpiar el lugar, volverlo a acomodar y estar listo e impecable para el siguiente huésped. Todo esto ya existe en China hoy en día. Y si, los americanos tuvieron las ideas novedosas, pero los chinos se meten hasta las entrañas, buscando cada centavo que sea posible, sin temor a ensuciarse las manos.
Si en una mano tenemos ‘Big Data’ y en la otra Inteligencia Artificial, esta última tiene la capacidad de analizar una manera que el cerebro humano no puede, miles de factores de manera expedita y eficazmente, sin cometer errores y más aún, sin remordimiento. Como ejemplo de esto, en China, una compañía de préstamos utilizó IA para determinar a qué clientes les daba o no un crédito financiero, esto con la finalidad de bajar la tasa de morosidad de sus clientes, lo cual logró, pero cuando analizaron la toma de decisión del algoritmo, se percataron que un factor relevante para otorgar el crédito o no era que tanto el teléfono celular del cliente se mantenía cargado. Dato que podemos pensar como irrelevante, pero (1) La aplicación de IA lo detectó; y (2) Su cartera de clientes morosos bajó.
O2O (Online to Offline)
Baidu, Alibaba, Tencent y Xiaomi, o juntos conocidos como BATX, son compañías que quizá sean poco conocidas en México, pero con un mercado local de mil cuatrocientos millones de personas y rápidamente expandiéndose alrededor del mundo, y son el contrapeso a los productos de EEUU. Estas son las compañías que a raíz de sus productos y servicios reciben cantidades impresionantes de información o ‘Big Data’ y saben que, cómo y dónde ofrecerte sus productos y servicios, y con cada día que pasa se vuelven más “inteligentes”, sabiendo que deseas y cuándo lo deseas y cómo convencerte de gastar tu dinero con ellos.
Si algo nos ha enseñado esta pandemia en términos tecnológicos, es poder vivir sin salir tanto de casa (los efectos psicológicos del encierro son tema fuera de mi conocimiento), si ves tu recibo de banco o tarjeta de crédito y lo comparas con 2019 ¿En cuánto crees que subieron tus compras en línea?, seguro al menos 30% en algunos casos, quizá hasta más del doble o triple. Estos servicios O2O (Online to Offline) crecieron de manera exponencial. Comida rápida, artículos de supermercado, compra de bienes y servicios vieron un crecimiento híper-acelerado. Rappi, Mercado libre, Amazon, Cornershop, Uber Eats, etc. se vieron beneficiados de manera directa por la pandemia de COVID-19 y también se vieron beneficiados miles de personas que empezaron a trabajar para estos servicios, logrando mantener un ingreso en estos tiempos tan difíciles.
¿Pero, donde esta México?, Rappi es colombiana, Mercado libre argentina, Amazon e Ebay americanas, Cornershop era chilena y la compró Uber en 2020. Aquí la preocupación más grande, un mes, o más aún, un día de ‘Big Data’ recabado representa un conocimiento de mercado sin precedente. Estas compañías con años de conocimiento de comportamiento de clientes están literal, a años luz de cualquier compañía emergente que quiera competir con ellas, lo que nos lleva a un futuro para nada lejano de súper conglomerados, mismos que pagan lo suficiente a sus empleados para sobrevivir y obtienen ganancias exorbitantes para sus ejecutivos y accionistas. No falta mucho que, para un país consumidor de servicios como México, su población se vea obligada a satisfacer gran parte de sus necesidades vía empresas extranjeras, si, con una derrama económica para sus empleados locales, pero mínima.
Pero no solo es México, el resto del mundo solo ve cómo estas súper potencias de tecnología avanzan y los esfuerzos por más relevantes que sean en otros países, por más innovadoras que se escuchen, llevan años de retraso en un entorno empresarial de sobrevivencia del más apto multiplicado por diez, es como lanzar a la jungla un tigre dientes de sable, adaptado a la cacería y diseñado para ser un súper depredador, solo para encontrarse de frente con un tiranosaurio rex.
Sumen a esta ecuación, la cantidad de trabajos que serán desplazados por la implementación de la Inteligencia Artificial. Cualquier trabajo de manejo de información y repetitivo es candidato perfecto para ser reemplazado por un algoritmo automático. Estudios proyectan que para 2030, entre el 20 y hasta el 50% de trabajos puedan ser automatizados. Imagínense que, en un periodo menor a 10 años, el 25% de los trabajos se perdieran. De cualquier forma que lo deseen ver, es un golpe fortísimo a la economía de un país, y más allá de crítico para una familia de clase no alta.
Si les agrada el tema y tienen tiempo, busquen el libro del señor Kai-Fu Lee: AI Superpowers: China, Silicon Valley and the New World Order, donde entra a profundidad en estos temas y su conclusión es por igual preocupante como alentadora.

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