08/04/201900:00:06

El Nuevo Modelo Energético y las Empresas Petroleras Privadas

Manuel Rodríguez González Análisis

Análisis

08/04/201900:00:06

La política energética que instrumenta el gobierno federal, está sustentada en un nuevo paradigma que tiene como criterio y objetivo axial el rescate de Petróleos Mexicanos, sometido en los últimos años a una inanición financiera, pesada carga fiscal, declinación de su producción y reservas, sin dejar de omitir la estela de corrupción que privó en sus operaciones. Con el inició de la Cuarta Trasformación, se ha desplegado una labor titánica para revertir cada uno de sus indicadores negativos, para que Pemex como empresa del Estado Mexicano, sea el buque insignia que marque el rumbo y el ritmo para llegar al buen puerto de la seguridad y soberanía energética.
En esta travesía, ocupa un lugar destacado la participación de la iniciativa privada en el marco de la Reforma Energética, sobre la cual vale la pena enfatizar que sus fundamentos quedan intactos y los ajustes que pueda sufrir serán mínimos, solo con la intención de mejorar y perfeccionar algunos de sus aspectos.
Por lo tanto, el gobierno federal ha honrado las obligaciones y compromisos del Estado Mexicano en el marco del Estado de Derecho, ha dejado muy claro que los contratos suscritos con empresas particulares tanto nacionales y extranjeras tienen plena vigencia, exhortándolas a continuar trabajando e invirtiendo para aumentar la producción nacional.
Sobre la postura que ha asumido el gobierno mexicano de continuar alentando las inversiones y los trabajos que llevan a cabo las empresas petroleras privadas, es importante resaltar algunas características de los tiempos y procesos propios de la industria petrolera.
En primer lugar, se debe tomar en cuenta que la exploración, base de cualquier proyecto petrolero, además de ser una actividad de alta incertidumbre, requiere de diversas etapas y procesos de varios años de trabajo e inversión para lograr la producción del primer barril de petróleo, como se podrá apreciar a continuación.
Con base en datos de la Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH) de los 111 contratos vigentes en la cadena de valor, a través de los cuales el Estado otorgó derecho a varias empresas privadas para realizar actividades de exploración y/o extracción de hidrocarburos en una porción del territorio: 77 contratos se encuentran en la fase de perforación y estudios de pozos, que ocupa de dos a siete años, y la de mayor incertidumbre y riesgo; porque de acuerdo a la tasa de éxito de perforación histórica en México, definida por los especialistas como la relación entre pozos exitosos y el total de pozos perforados, es de 34%, es decir por cada tres pozos perforados uno es exitoso.
En la etapa de evaluación se encuentra 27 contratos, que ocupa de uno a cuatro años; y en la etapa final que es la de desarrollo, producción y abandono que va de uno a 34 años, únicamente hay 7 en este status; razón por la cual, a través de los contratos se producen únicamente poco más de 71 mil barriles diarios, lo que representa el 4 por ciento de la producción nacional.
El Estado Mexicano, a través de estos contratos continúa manteniendo la propiedad de los hidrocarburos del subsuelo y recibe un porcentaje de utilidades en promedio de entre 72 y 74 por ciento por parte de las empresas privadas, quienes asumen los riesgos y ponen la inversión; de esta manera, en los próximos años se irán conjuntando de manera paulatina la producción de las empresas privadas y la de Pemex, para lograr la seguridad y soberanía energética de México.

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