30/08/201800:00:16

PRI: ¿El mito de la unidad?

Daniel Castro Jiménez Artículo

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30/08/201800:00:16

Con una losa sobre las espaldas, por los escándalos de corrupción, falta de identidad de sus candidatos “externos” y el riesgo de convertir el país en aldeas partidistas, llegó al PRI de Tabasco la gran discusión sobre qué es lo que sigue para el futuro de esta organización partidista que no ha podido encontrar la respuesta a la pregunta: ¿Cómo acabar con el resentimiento social?
El reclamo llegó desde adentro de una manera cruda y no alejada de la realidad, lo hizo Juan Carlos Castillejos, consejero representante del PRI ante el Instituto Electoral y de Participación Ciudadana de Tabasco (IEPCT).
“Quienes han estado dentro del partido durante años es entendible que les gane la nostalgia y la costumbre por estar familiarizados con los colores y las siglas, pero que en mercadotecnia política, como nombre, el PRI ya no vende. Si bien el sentimentalismo que jala al PRI con las siglas, sin embargo ya cuando te vas a una contienda electoral los jóvenes no identifican al PRI como un partido de avanzada, no lo ven como un partido moderno, que pudiera enarbolar y encabezar las verdaderas causas de la sociedad, los jóvenes ven al PRI como un partido ya viejo, es más lo identifican con ratas”; hasta aquí Castillejos.
La reflexión está respaldada por la convocatoria de Claudia Ruiz Massieu, presidenta nacional del tricolor, quien convocó a la militancia de este partido para debatir sobre cambiar forma y fondo a una organización que gobernó al país durante más de 80 años. Desde luego que el “salinismo puro” está detrás de esta petición que ha compartido también como suya el actual Presidente de México, Enrique Peña Nieto. La línea pues es cambiar de nombre al ex partidazo. Sin embargo pareciera que los priistas no han entendido la lección que los dejó en tercer lugar en la última elección constitucional en Tabasco y en cuarto en el ámbito nacional.
A la reflexión de Castillejos se han sumado en los últimos dos días reclamos directos encabezados por la secretaria general de su partido, Gloria Herrera de la Cerna, quien consideró que el ex secretario de gobierno se extralimitó en los señalamientos.
Y aquí es donde el debate interno pierde su esencia.
Herrera de la Cerna y Juan Carlos Castillejos son aspirantes a la dirigencia estatal del PRI en Tabasco. Al perder el sentido del debate, este partido está cayendo en una “discusión” entre aspirantes a la dirigencia estatal, contaminando de paso el proceso de reorganización que le permita “jalar oxígeno” para intentar sobrevivir.
En este contexto el actual dirigente, Pedro Gutiérrez Gutiérrez, se encuentra en una gran encrucijada política que pondrá a prueba no sólo su habilidad en el manejo de crisis, sino convertirse en factor de unidad interna que le permita jalar los hilos que sostiene una débil –hasta ahora- y lastimada bandera electoral. Sin embargo el conflicto interno que ha detonado entre Gloria Herrera y Juan Carlos Castillejos -secretaria general, una y representante electoral, el segundo- por la candidatura a la dirigencia estatal, no es el único que tiene que sortear Pedro Gutiérrez.
El PRI se ha dividido riesgosamente en dos grupos antes aliados: por un lado los que reconocen a Georgina Trujillo Zentella como fuente de unidad para sacar adelante los trabajos de reorganización; y por el otro los que quieren cantarle las golondrinas a la ex candidata al gobierno.
Si a esto sumamos que el “legislador incómodo” en el próximo Congreso local, Nicolás Bellizia Aboaf, se encuentra recorriendo el estado para sumar “aliados” a una virtual campanada en la dirigencia estatal, esto complica más enderezar la nave del tricolor.
Hasta el momento el CEN del PRI ha dado el voto de confianza a PGG para jalar los hilos de la concordia en medio del tsunami electoral del 1 de julio, que todavía se mantiene con réplicas riesgosas para organizaciones como el PRI. El actual líder de este partido está en el entendido que para dar la cara en el 2021 e intentar recuperar plazas, su partido tendrá primero que elegir a un dirigente estatal –en noviembre de 2019- por la vía de la consulta a las bases. Pero para ello antes que cambiar de nombre, el PRI deberá convencer a sus militantes que han cambiados actitudes como la simulación, la guerra de grupos y la mezquindad.
KYBALIÓN.- Por cierto si la elección del próximo dirigente del PRI es hasta noviembre del año próximo, los que se están moviendo en estos tiempos deberán pagar el costo de un desgaste que significa el no ser gobierno.
No cualquiera puede en estos tiempos ser dirigente en el tricolor, si se tratase de una negociación (en versión Morena, que tampoco está descartada) los perfiles añejos pueden surgir en cualquier momento; pero si realmente buscan un activo ligado a la militancia con respeto y respaldo de grupos, hay perfiles que están “velando armas”, viendo cómo se desgranan los ansiosos.
Nombres de quienes pueden acudir a una consulta a las bases hay muchos: Yolanda Rueda de la Cruz, Katia Ornelas Gil, Héctor Raúl Cabrera Pascasio, César Rojas Rabelo, Jorge Lazo Zentella y hasta el mismo Pedro Gutiérrez Gutiérrez.