03/12/201801:30:01

Qué ambiente

Heberto Taracena Desde acá

Desde acá

03/12/201801:30:01

Este primero de diciembre no fue día de descanso emocional. Millones de mexicanos estuvimos ocupados… emocionalmente. Las causas son del conocimiento de quienes votaron a favor, en contra y hasta de aquéllos no abstemios de alcohol pero sí del voto. ¡Ay de aquéllos que aun dicen no voté! ¡Ay de aquéllos que aun dicen voté! ¡Pero qué necesidad!
Una causa, la más destacable, que el tabasqueño Andrés Manuel López Obrador fue elegido el primero de julio Presidente de la República. Y aunque se diga con frecuencia que el trópico caluroso nos abochorna, es decir nos hace cabizbajos, en tratándose de la elección pasada el triunfo puso en sintonía nuestra idiosincrasia, oh, para reconocer que podemos ser sensibles cuando que un tabasqueño debe apoyar a otro tabasqueño.
Luego es que el desempeño de quien ustedes saben, desde ese día, tuvo características incomparables a las que recordamos en otros candidatos ganadores de hace seis o treinta y seis años.
Su actividad no dio punto de reposo ni por bien servida.
Entretuvo del diario a los medios de comunicación no siempre favorables, menos con eso de que la publicidad oficial habrá de reducirse al cincuenta por ciento y que con toda certeza desaparecerán algunas páginas electrónicas que nadie lee pero son cobradas de lo lindo.
El Lic. Enrique Peña Nieto, aún Presidente, opacado en todos sentidos. El rey por morir fue cedido a su suerte y el rey sobreviviente tuvo en ascuas a más de un analista de rutinas. Imagino semblantes como los de Pepe Cárdenas y López Dóriga.
De hecho también nos enteramos a tiempo del nombre de integrantes del nuevo gabinete de gobierno, desde personas jóvenes a muy veteranos: Rosa Ma. Alcalde, 1987, Manuel Bartlett, 1936…(Ya la llevo este lunes completa al Colegio Alfonso Taracena para que se informen mis alumnos de Etica y Valores).
Entre el uno de julio y el uno de diciembre, los días fueron largos o cortos según la parte por donde se les viera. Pero como no hay fecha que no llegue, por fin hizo su aparición diciembre ni más ni menos que para estrenar Presidente.
Repito, este día primero fue distinto a otros que podamos recordar. Desde temprano, en las proximidades de la casa del Lic. López Obrador, cientos de personas esperaban verlo salir para apuradamente vitorearlo.
En casa del Lic. Enrique Peña Nieto, se advertía una soledad elocuente y pasmosa.
Apareció de pronto el Lic. López Obrador entre aplausos y porras. Recorrió el camino hacia las instalaciones conocidas del Congreso de la Unión y durante todo el trayecto personas desde las aceras, a pie o en bicicletas hacían el mayor esfuerzo por verlo y saludarlo. Algunos alcanzaron a darle la mano y él mismo dijo en su primer discurso haber escuchado: -¡No te vayas a fallar!
Apareció el Lic. Peña Nieto sólo y su alma. Sin familia, bien arreglado como siempre pero en compañía de una soledad contrastante. Su ruta no fue ni tantito cubierta por los medios y al llegar a palacio legislativo de San Lázaro se escucharon gritos de ¡Fuera Peña! varias veces. Entró al recinto sigilosamente y fue sentado en su apartado con mucha pena. Meramente, apartado.
Entra al mismo recinto el aun Presidente Electo. Saluda a la concurrencia que corresponde en mayoría. Saluda a su vez al Presidente por salir. Ambos rostros son tan lejanos como del Estado de México a Tepetitán, Macuspana, Tabasco.
Viene la protesta constitucional. López Obrador extiende pero no estira del todo el brazo derecho y empieza entre leyendo y mirando al frente: -Protesto guardar y hacer guardar…
Enseguida apenas si entendemos que Porfirio Muñoz Ledo, otrora elocuente orador, otorga la palabra al ya Presidente de los Estados Unidos Mexicanos.
Empieza el discurso esperado por millones de mexicanos. Primero agradeciendo que el Lic. Peña Nieto haya desempeñado un papel imparcial en las elecciones pasadas. Hasta ahí, los gestos del Lic. Peña Nieto eran en movimientos de cabeza afirmativos. Pero sigue lo que sigue y…
Empieza el recuento sobre por lo menos de treinta y seis años, seis ex presidentes, cada uno etiquetado de neoliberales…”un desastre, una calamidad”(Dios, qué va a comentar Leo Zúckermann, quien se dice a gritos y con sarcasmo neoliberal, el lunes a las diez en su programa televisivo Es La Hora de Opinar?...Período durante el que la deuda externa creció monstruosamente, y sobre todo en el sexenio presidido por Peña Nieto.
El discurso del Presidente fue de ochenta y dos minutos. Ochenta y dos minutos de sufrimiento para el presidente minúsculo que entregó la Banda sufriendo más que por todo su sexenio. Entere ratos y como ejerciendo su mente tomaba notas…
Este fue y ustedes saben parte del ambiente vivido el primero de diciembre de 2018. ¿Qué sigue? La realidad, que mide a ciudadanos y gobernantes, irá procesando poco a poco las al parecer quijotescas pero inaplazables razones de la Cuarta Transformación. Recordemos que el creador de Ingenioso Hidalgo gozaba de un acervo de cultura excepcional.
Sea por México… y que la vida nos permita compartir logros, haciendo desde luego lo que a cada uno incumbirá en la cristalización de tan bellos sueños, tan necesarios como válidos.