29/06/201903:35:40

Razones para celebrar el 1 de julio

Martí Batres Análisis

Análisis

29/06/201903:35:40

A l cumplirse un año de la victoria de Andrés Manuel López Obrador en las urnas el balance sobre su gobierno es obligado. Diversas voces críticas han enfatizado lo que consideran errores, omisiones o fallas. Están en su derecho, debe haber crítica. Sin embargo, quisiera enfatizar en este caso algunos de los cambios que me parecen más significativos.
1. Los símbolos del poder. Tenemos una presidencia más republicana, mucho más cercana a la sociedad. El nuevo gobierno ha dicho adiós a los privilegios, a Los Pinos, al avión presidencial, al Estado Mayor Presidencial.
2. Presupuesto para la sociedad y no para los gobernantes. Hay un cambio en la concepción del gasto. De un presupuesto orientado casi en su totalidad para el propio aparato estatal y su personal estamos pasando gradualmente a un presupuesto más orientado hacia las necesidades de la sociedad. La idea de que para cada problema debe crearse el instituto fulano de tal está siendo desplazada por la pretensión de que los recursos públicos lleguen directamente a la población o a la inversión productiva.
3. Recuperación de la capacidad energética del Estado. Con un gran esfuerzo se está trabajando para rescatar a Pemex y a la Comisión Federal de Electricidad, prácticamente las dos únicas empresas públicas sobrevivientes tsunami privatizador. Dichos organismos fueron abandonados y casi desahuciadas. Por primera vez en años hay signos de repunte en la producción de barriles petroleros.
4. Estabilidad macroeconómica. El gran argumento de la derecha neoliberal en campaña contra la opción encabezada por López Obrador se basaba en la idea del desastre. Se decía que de llegar al gobierno el peso se desplomaría frente al dólar, la inflación se dispararía, aumentarían los impuestos a los empresarios, se ahuyentaría la inversión privada... y nada de eso sucedió. Por el contrario, el peso le ganó terreno al dólar, la inflación es más baja que en el sexenio pasado, creció en índice de confianza del consumidor, aumentó la inversión extranjera, los impuestos no aumentaron pero creció la recaudación fiscal.
5. Voluntad para enfrentar la corrupción. En los primeros meses el gobierno ha lanzado tres grandes iniciativas en materia de lucha contra la corrupción: por un lado, la exitosa estrategia contra el robo de combustible; por otro lado, la investigación sobre el caso de la planta de fertilizantes Altos Hornos de México; y luego, la batalla sobre la compra pública de medicamentos.
6. Inicio de nuevas políticas sociales universales. Dirigidas a jóvenes, personas con discapacidad y adultos mayores, el Gobierno de la República ha iniciado el despliegue de nuevas grandes políticas sociales que podrían estar llegando a finales de este año a decenas de millones de personas. Se trata de una visión que tiende a la universalización y, por lo tanto, al establecimiento de derechos.
7. Recuperación del salario. En lo que va del año el salario ha tenido un crecimiento real de 2.2%. Recordemos que con Peña Nieto el crecimiento real del salario fue de 0.4% anual y con Calderón de 0.14% al año. A pesar de que la economía no crece desde hace años, la nueva política laboral ha permitido un repunte de las ventas minoristas producto de este inciso fortalecimiento del salario y del ingreso familiar.
Estos son solo unos ejemplos, pero suficientes para ilustrar el proceso de cambio que está viviendo México. Sin duda persisten grandes problemas y acaso esto es sólo el comienzo. Pero podemos afirmar que el Gobierno actual no le ha agregado al país un nuevo problema y en cambio está empezando a resolver graves dificultades heredadas.