14/05/201900:00:39

Razones que Respaldan construcción de la Refinería de Dos Bocas

Manuel Rodríguez González Análisis

Análisis

14/05/201900:00:39

Al actual gobierno encabezado por Andrés Manuel López Obrador, si algo lo ha caracterizado es su determinación y constancia para instrumentar una nueva política energética, orientada a lograr la seguridad y soberanía energética, rescatando, renovando e impulsando cada uno de los eslabones de la cadena de valor del sector.
De manera particular, el eslabón conocido en el argot petrolero internacional como Downstream, es decir, la refinación que consiste en transformar el petróleo crudo a través de una serie de procesos tanto físicos como químicos, para obtener derivados como los combustibles; es uno de los mayores retos y desafíos del país, por dos razones fundamentales:
La primera, es un sistema de refinación deficiente, integrado por seis plantas: Ciudad Madero, Cadereyta, Minatitlán, Salamanca, Tula y Salinas Cruz, que trabajan solamente al 38 por ciento de su capacidad, a pesar de que en las tres primeras se invirtieron más de 8 mil millones de dólares para su reconfiguración; la segunda razón, es el grave déficit de la balanza comercial petrolera, reflejada en una demanda interna de gasolina, diésel y turbosina por un millón 200 mil barriles diarios en 2018; mientras que solo se produjeron 360 mil barriles, alrededor del 30 por ciento de la demanda.
Visto desde una perspectiva geopolítica, la seguridad energética es una prioridad para cualquier nación, de acuerdo con datos de World Bank 2016, la cobertura de la demanda de gasolina con producción nacional en países como China, India y Estados Unidos es del 100 por ciento; en España, Francia y Japón, es superior al 95 por ciento, destacando el caso de la nación nipona que no produce ni una gota de petróleo, pero refina el 95 por ciento de sus combustibles.
Bajo este contexto, la construcción de la refinería de Dos Bocas en Paraíso, Tabasco, se convierte en una obra estratégica para la soberanía energética; y sin dejar de tomar en cuenta las críticas al proyecto, lo cual es entendible ante una obra de gran magnitud y de interés nacional, cuyas circunstancias son complejas y cambiantes; que van desde la ubicación, la viabilidad financiera, la rentabilidad, el costo y el tiempo de ejecución, hasta la postura de las calificadoras, entre otras; quisiera centrarme en los siguientes aspectos:
Sobre la decisión del gobierno federal de declarar desierto el concurso para la construcción de la refinería de Dos Bocas, es importante destacar que la licitación no era para ver quien construiría el proyecto; sino para elegir a la empresa que administraría o gestionaría el proyecto, lo cual recayó finalmente en Pemex, la Secretaría de Energía y el Instituto Mexicano del Petróleo, con el compromiso de respetar el techo financiero, fecha de entrega y las características iniciales de la refinería.
Si bien la obra tendrá mayor contenido nacional, también las autoridades han dejado muy claro que, en las distintas partes del proceso de construcción, necesariamente abrirán licitaciones para que participen empresas nacionales y extranjeras, es decir la participación privada está garantizada.
Otro tema que quisiera dejar sobre la mesa, tiene que ver con la naturaleza anti cíclica de las refinerías, que actúan como estabilizadoras cuando los precios del crudo se desploman, en un mercado donde la volatilidad en los precios es algo inherente.
Sin menoscabo de la transición energética hacía energías más limpias y renovables, los hidrocarburos continuarán por un tiempo como la columna energética del planeta; entonces desde la perspectiva de una planeación de largo plazo, la construcción de una refinería tiene lógica, ya que permitirá hacer frente a los ciclos de bajos precios del crudo, compensándolos con ingresos derivados del procesamiento y venta de combustibles.
Un argumento más a favor, es su relación directa con el desarrollo regional, además de los 100 mil empleos que generará, es una oportunidad de acabar con la brecha de desigualdad histórica entre un norte desarrollado y un sur atrasado. Dos Bocas, será la punta de lanza para hacer del sureste una zona energética a gran escala, donde se intercalen todos los eslabones de sector, cuya derrama económica permitiría diversificar la economía y abrir nuevos horizontes de desarrollo.
Ante esta labor titánica, Tabasco y México no deben regatear ni escatimar su apoyo al gobierno federal, apostándole a la seguridad y soberanía energética de la Nación.

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