09/10/201905:30:45

Reprueba SIP estigmatización a periodistas

Guillermo Hübner Díaz Guayabera Política

Guayabera Política

09/10/201905:30:45

Si lo pretendido por el gobierno con sus punzantes descalificaciones a la prensa y a periodistas, era llamar la atención mundial y obligar a organismos internacionales, como la Sociedad Interamericana de Prensa, SIP, a clasificar a México entre países del área que agreden y así restringen la libertad de expresión y los derechos humanos, el propósito está logrado.
Esa es la verdad, amable lector, dolorosa por cierto. Ocurre que por primera vez en la historia reciente, nuestro amado México es incorporado a la lista negra en la que han permanecido naciones cuyos gobiernos secuestraron las libertades dosificando su ejercicio de acuerdo con sus intereses.
Este lunes, en Coral Gables, Florida, culminaron los trabajos de 4 días de la 75 Asamblea General de la SIP que calificó a los primeros 6 meses de 2019, como un semestre “particularmente funesto” para la prensa por el asesinato de 13 periodistas, habiendo recogido la indignación de los participantes por las agresiones físicas y las restricciones a la libertad de expresión y los derechos humanos, en Nicaragua, Venezuela, México y Cuba.
En estos cuatro países, se dijo, la libertad de prensa continúa bajo amenaza y requiere de un monitoreo permanente. 13 periodistas han sido asesinados desde abril pasado, 7 en México, 2 en Brasil, 2 en Colombia, 1 en Haití y 1 en Honduras. Un semestre “particularmente funesto” que evidencia un repunte en el nivel de agresiones y amenazas que incluye el jaqueo a blogs, páginas web y cuentas de redes sociales
Cuba, México, Nicaragua y Venezuela, registran las mayores agresiones y violaciones a la libertad de prensa y expresión. Cada vez son más comunes los ataques físicos, las descalificaciones desde el poder y la política contra periodistas en ejercicio de su función, pasando por la confiscación de equipos y material de prensa hasta arrestos no justificados.
Se señaló el agravamiento de la “estigmatización” a medios y periodistas mexicanos, “descalificación que nace de los propios gobernantes (Presidente de la República, Gobernadores, Alcaldes) y se masifica a través de las redes sociales”.
En materia legal y judicial México guarda considerable rezago, decenas de casos de agresiones de todo tipo a comunicadores y sus familias y asesinatos de periodistas, no han sido resueltos y las aparentes averiguaciones iniciadas sobre cada caso, duermen en las gavetas de fiscalías y juzgados. Esto, aparte de que en muchas entidades federativas, incluido Tabasco, se carece de la legislación de protección a periodistas en ejercicio profesional y que les garantice una vida digna en el esquema de la seguridad laboral y social.
En algunas legislaturas, a raíz de la idea del Presidente López Obrador de que el periódico Reforma debía revelar la fuente que le enteró de la existencia de la carta “secreta” enviada al gobierno español para que pidiera perdón a México por los excesos durante la Conquista encabezada por Cortés, se comenzó a trabajar para cancelar el secreto profesional.
Por fortuna no se llegó lejos, el último y notable caso fue registrado en el Congreso de la Ciudad de México en donde no sólo se eliminó la pretensión sino que en participación de parlamento abierto, una delegación de la Fraternidad de Reporteros de México, A. C., encabezada por su secretario general, Juan Bautista Aguilar, logró que el Secreto Profesional se mantuviera y junto con la Cláusula de Conciencia, quedara vinculado a los contratos de trabajo.
Sería de esperarse, no sólo de desearse, que el resto de los Congresos estatales, tomaran el ejemplo capitalino y se contrapusieran con medidas como estas y otras que consideraran el desempleo, la vejez y el retiro de los periodistas, a tantos y peligrosos embates como sufren actualmente los responsables de tener bien informada a la sociedad, sean estos ataques desde del poder, desde los grupos criminales, desde cualquier fuente de agresión.
Los periodistas estamos ante la necesidad de impedir que nuestra actividad siga deteriorándose, que la sigan deteriorando otros, más bien. El clima de violencia crea un estado de precariedad para ejercer no sólo la profesión sino otras actividades, ciertamente, pero en materia de informar correctamente a la sociedad, de investigar, de denunciar y de coadyuvar con los gobiernos a la construcción de una más segura y armoniosa convivencia social, los muertos sigue poniéndolos el periodismo.
¿Por qué tanta agresión, tanta descalificación, tanto desprecio a tan útil y necesaria, indispensable actividad en todo régimen democrático? Ya párenle, señores, a tanta estigmatización… O después de haber alcanzado fama internacional con sus ofensas, tienen preparada nuevas etapas para seguir manchándonos? No mnchen.