05/12/201800:00:04

Un sexenio azaroso y la mano de un buen político

Guillermo Hübner Díaz Guayabera Política

Guayabera Política

05/12/201800:00:04

No podría, no podrá decirse que este sea un cierre de sexenio ciclónico pero tampoco que se estén inventando acciones llamativas para atraer la atención de los ciudadanos y hacerles creer, malévola y equívocamente, algo que no corresponde a la realidad. No.
El gobernador Arturo Núñez Jiménez, llega al último mes de su mandato, da los últimos pasos como primer mandatario de la tierra en la que nació, con igual o mayor firmeza y entrega con que lo hizo desde el primer minuto de su administración, un comienzo como se recordará, como se sabe, aquí y en otras partes, extraordinariamente complicado por el daño ocasionado a las finanzas públicas por quienes lo antecedieron en la Quinta Grijalva.
Y ¡caray! como si fuera una maldición -dicho sea de paso-, sólo que ahora por razones distintas, sería el débil terreno financiero el que ocasionase algún retraso al gobierno del licenciado Adán Augusto López Hernández, para echar a andar sus programas de trabajo. No obstante, el ex senador que se va de la Quinta, sigue echando mano de sus recursos intelectuales, experiencia administrativa y relaciones políticas, para concluir su mandato con la cara en alto y esperar sin alteraciones el severo juicio de la historia.
No hay que dar vueltas para comprender y aceptar que estos seis años no han sido de ninguna manera los mejores para que un político del nivel de Arturo Núñez Jiménez, se luciera con grandeza dándole a los graves problemas de la entidad las mejores soluciones y ent5regaándole a la población obras y servicios no sólo necesarios e indispensables sino de primerísima calidad. No.
No habrá imaginado tampoco el gobernador, por otra parte, que al alcanzar el poder Ejecutivo de la entidad como cristalización de un bello sueño, larga y responsablemente considerado, tendría que dedicar casi todo el tiempo a enfrentar todo tipo de embates y encontrarles con urgencia soluciones adecuadas, en vez de diseñar, planear y aplicar con el cálculo necesario, acciones permanentes generadoras de bienestar, seguridad, salud y progreso para sus coterráneos. Sin embargo el hombre no se amilanó jamás y se dio tiempo para todo; no descuidó en ningún momento ni lo hace al final de la jornada, los programas de trabajo que diversifican la economía, las inversiones que la despetrolizan, que rescatan sectores productivos sumidos en el atraso, en el abandono, que atienden permanentemente y a fondo a los núcleos de población vulnerables, a la niñez desvalida, a las mujeres maltratadas, a los estudiantes aplicados, a los adultos mayores que prestaron largos y pesados años de trabajo al estado, a los deportistas, a los tabasqueños con capacidades diferentes, etcétera, etcétera.
Son acciones que no lucen ni sirven para arrancar aplausos convencionales que a todos engañan. Son hechos que sin duda dejarán marcado un periodo de trabajo intenso que intentó y en gran parte logró sacar de la marginación y el desprecio, la indiferencia oficial, a miles de tabasqueños que ahora caminan con la cabeza levantada sintiéndose importantes, siendo importantes y parte fundamental de un plan de trabajo que no desperdició recursos en obras suntuosas y enriquecedoras, invertidos por el contrario en la recomposición de un tejido social desvirtuado, deshecho, en el que había más puntos negros que blancos, delincuencia, ignorancia, insalubridad, incomunicación, hambre, y en la construcción y mantenimiento de infraestructura.
Faltan pocos días para que esta administración, la de un político tabasqueño brillante, bien acabado, preocupado por el bienestar del pueblo, ligado a delicadas y grandes acciones oficiales que le dieron vuelta a varias instituciones, llegue a su fin.
Faltan 25 días para que la Cuarta República comience a levantar su parte tabasqueña sobre los cimientos de una administración de buena fe –con sus claroscuros, claro está- que no las tuvo todas a favor pero que supo aprovechar para bien lo poco de que pudo echar mano.
Faltan 25 días de trabajo, de entrega, de esfuerzo, de tolerancia al insulto, a la diatriba, a la descalificación. 25 días para que muchos también se arrepientan de no haber expresado su mejor esfuerzo para fortalecer acciones de gobierno y propiciar que el nuevo gobierno inicie sobre bases mucho más firmes y prometedoras. Digo.

ALFORZAS / RASGADURAS
Con el peso de la historia sobre sus hombros -la historia del país y la personal que no es poca cosa-, Andrés Manuel López Obrador, presidente de México, inicia la construcción de la Cuarta República a partir del sepelio en el Congreso de la Unión, del neoliberalismo que durante 36 años convirtió la cosa pública en privada conforme convino al interés de un reducido y poderoso grupo de vende patrias. **Suerte.