05/09/201800:00:47

Una democracia sin careta

Guillermo Hübner Díaz Guayabera Política

Guayabera Política

05/09/201800:00:47

La democracia, de la que se habla en México desde el 1° de julio, cuando más de 30 millones de ciudadanos convirtieron en presidente de la república al tabasqueño Andrés Manuel López Obrador, llega como se pensaba, como se veía venir, sin careta… Sin máscara que oculte su rostro o esconda la materia de la que están hechos sus protagonistas.
La confirmación, el sábado durante la instalación del Congreso General de la Unión, inicio de la LXIV Legislatura, sesión solemne de más de 4 horas en la que el titular de Gobernación, Alfredo Navarrete Prida, entregó el VI Informe del Presidente Peña.
De todo hubo –lo sabe usted bien- en la sesión a la que asistieron sólo 401 de 500 diputados y 87 de 128 senadores. Hablaron coordinadores de fracciones partidistas, unos diputados, otros senadores.
Descolló la filosofía del panista Juan Carlos Romero Hicks, el mejor de cuantos usaron la tribuna. La obsecuencia del veracruzano Dante Delgado, de MC, al ofrecer a MORENA los votos de su representación para apuntalar sus iniciativas, no mereció un aplauso. Dante se vio apurado en verse como aliado de Morena, por supuesto de Andrés Manuel
El Verde, en voz de Carlos Alberto Puente, aturdió a la audiencia con halagos al Presidente Peña; abucheado, escuchó sólo los aplausos de los suyos y de los legisladores del PRI: La oradora de esta organización, Claudia Ruiz Massieu, convertida casi en heroína puso énfasis en tres o cuatro asuntos que según ella -las reformas-, fueron los aciertos cumbre de la administración de EPN.
El diputado coordinador de Morena, Mario Delgado Carrillo, que cerró la lista de oradores, trató a Claudia de cínica, Peña dejaba un país en ruinas, dijo, sumándose a su dicho la plebe que ocupaba la mayor parte de curules del Congreso, presidido por Porfirio Muñoz Ledo y Martí Batres Guadarrama.

Hubo más, más, interrupciones y exigencias que parecieron fuera la ley, el presidente, el legendario Porfirio, intervino varias veces tratando de poner orden en la sala y reorientar el sentido de la sesión que fue un auténtico escaparate de la calidad de quienes tendrán en sus manos –tienen ya- la actividad legislativa federal hasta 2021, un período que marca el arribo del pueblo al poder en los tres órdenes de gobierno.

La toma del poder y con ello la democratización del país y sus instituciones, punto central del gobierno de AMLO que pretende darle, precisamente a la democracia, el mayor impulso posible para que sus principios fundamentales tengan plena vigencia en toda la geografía nacional bajo la tesis de que al pueblo no hay que tenerle miedo jamás. Diputados y senadores son como nunca antes productos democráticos pues la contundencia de los resultados electorales del 1° de julio no deja dudas sobre la voluntad mayoritaria del pueblo de México por ordenar su casa y devolverle a la república su sentido nacionalista y revolucionario que la llevó durante décadas a construir en paz un país próspero y libre.
Ya en los primeros pasos del nuevo Congreso, comenzó a verse ayer que se trabajará a fondo y que se dejará a un lado el portafolio del discurso florido, las promesas edificadas en el aire, los compromisos de obras y acciones que nunca se ejecutan y el lenguaje inútil de palabras rebuscadas que confunden a todos, propias de políticos rutinarios que se sustentaron durante años en la mística piadosa de la mentira.
Es de desearse que este Congreso, con sus voces mayoritariamente populares, definidas como la fuerza que devolverá a los ciudadanos la confianza y el respeto por la política la democracia y la función pública, se convierta realmente en el espejo que refleje esa nueva cara de la nación largamente esperada y sea, igualmente, la fuente de la que deriven las mejores ideas no sólo para renovar al país sino para convertirlo en un ejemplo mundial en materia de eficiencia, seguridad, educación, salud, honradez, democracia, libertad e independencia.
Esta Legislatura, integrada democráticamente, tiene el enorme reto, compartido con todos los mexicanos, de afrontar con valentía la apetencia y demanda populares de mejores niveles de vida. Muchos gobiernos engañaron a México y a Tabasco con falsas políticas de desarrollo y bienestar. Este Congreso tiene la responsabilidad de ponerle fin, por la vía de una democracia sin careta, a tanta irresponsabilidad.