19/02/202000:22:10

Una insensatez, despreciar los propósitos y compromisos de la 4T

Guillermo Hübner Díaz Guayabera Política

Guayabera Política

19/02/202000:22:10

“El que tiene mucho insulto en la lengua, es porque tiene poca razón en la cabeza y poca o ninguna buena fe en el corazón”.
Luis Muñoz Marín.
Dios, nos dice el Libro, creó al hombre a su imagen y semejanza. Y bien que haya sido así. Sólo que el hombre generó de inmediato su condición de ser humano y desobedeció al Creador, comió el fruto prohibido, metido el diablo en esto, no le quepa duda.
No conforme, el hombre ideó darle la vuelta al asunto y decidió cambiar su naturaleza. De hechura de Dios convirtió a ese Dios según sus propios intereses y apetencias.
De ahí que todo creyente, o la mayor parte de ellos, crea en Dios “a su manera”, no le obedecen fielmente, hacen respecto a su divinidad, lo que les viene en gana. “Creo en Dios -dicen-, pero a mi modo”. Es la frase que resume muchas cosas, casi todo.
Fue así, la podredumbre, desde el principio, que Dios castigó al hombre. Lo expulsó del Paraíso, luego hizo llover 40 días y 40 noches, después destruyó Sodoma y Gomorra, derrumbó la Torre de Babel, flageló a Egipto con 7 plagas… Y nadie escarmentó. El hombre no lo hará nunca.
Y si todo esto ha ocurrido respecto al Todopoderoso y sus mandamientos, en el ámbito divino, quiero decir, qué cosas no podrán ocurrir en el terreno mundano sumido en la ansiedad, el vicio, el miedo, el crimen, el terror.
“En tiempos del fin y durante la fase del establecimiento del reino de Cristo -se estableció-, los reinos de los hombres quedarán expuestos a un tiempo caótico, tumultuoso y desmoralizador”. Parece que llegó ya.
No se cumplen los Mandamientos ni se abreva en las enseñanzas bíblicas. Las sociedades están fracturadas y si desobedecen al Dios que está sobre todas las cosas, más harán -hacen- con los gobernantes de carne y hueso, falibles, temporales. Por eso entre los hombres escasea la cooperación y la solidaridad y abundan los criterios empaquetados, egoístas, y sobre esto quiero bordar un poco con el fin de comprender de mejor manera ciertas conductas contrarias a lo deseable en tiempos de cambio tan complicados, en los que se pretende restablecer un orden perdido por la corrupción y una forma de gobierno apegada a la ética que honre a gobernados y gobernantes por igual.
Se lo dije a un vecino de asiento en el Centro de Convenciones, en un evento reciente. “Va a estar difícil y los cacicazgos no dejarán trabajar a gusto tanto a Andrés como a Adán”.
-Tienes razón, Guillermo; lo que predican estos hombres que buscan el bien para México y para Tabasco, mueve a preocupación por el éxito y los incalculables alcances de sus propósitos cuyo objetivo es el de satisfacer los grandes imperativos presentes y futuros.
Una preocupación que nace al saberse que existen sistemas o simples actitudes al parecer inofensivas que caracterizan al ser humano y a algún sector en los que este inscribe sus actividades, repelentes a todo avance.
En lo personal o en grupo el ser humano suele acoger las ideas, sobre todo si son de trascendencia económica y política, desde ángulos muy particulares.
Abunda el individuo que empaqueta las iniciativas dentro de su muy exclusivo punto de vista y bloque de intereses. El criterio suele ser las más de las veces, no una facultad de análisis o discernimiento, sino una postura exclusiva y rígida, sobre todo cuando se trata de salvaguardar intereses privados, repito, o de grupo. Cada cual mira las cosas y los problemas según sus muy elementales reacciones, creando así situaciones complicadas, dificultades, estancamiento y, con frecuencia, fracaso en empresas que podrían haber sido fructíferas.
Así hemos visto que ocurre en todos los terrenos de las tareas estatales, sobran los ejemplos, son los inconcebibles y personales egoísmo o los intereses sectarios, los que con frecuencia vemos causar el derrumbe de ideas y proyectos constructivos, en un afán de alcanzar determinada notoriedad, determinados objetivos para un exclusivo beneficio personal o para provecho de una facción, de derecha o de izquierda, qué importa.
Esto es lo que mueve a la preocupación que incluye la idea de la forma en que la actitud del mexicano, del tabasqueño de criterio egoísta, le den a los proyectos, de Nación y de Estado de Andrés Manuel López Obrador y de Adán Augusto López Hernández.
Lo deseable sería que cada hombre o mujer, cada familia, no negara su esfuerzo para colocar a México y a Tabasco en la ruta del ascenso y la superación de rezagos.
Considero que si no se les da la mano, la sociedad seguirá estancada y sumida en la rencilla y los políticos y merolicos agregarán más dígitos a sus cuentas bancarias. No desaprovechar la oportunidad. Sería una sandez despreciar los propósitos y compromisos de ambos gobernantes. Digo.