08/03/201900:00:03

Va por ellas

Alejandra Barrales

08/03/201900:00:03

“El grado de avance de un país se mide por el estado que guarda la condición de las mujeres”.
Norberto Bobbio.

La situación de las mujeres en todo el mundo sigue siendo desigual. Se estima que 740 millones de mujeres viven con acceso limitado a la protección social, los servicios públicos y la infraestructura necesaria para aumentar su productividad e ingresos. Una de cada cinco niñas en el planeta viven en condiciones de pobreza extrema y una de cada tres enfrentará violencia en sus vidas.
En México, nueve mujeres son asesinadas día tras día bajo el amparo de la impunidad. Tan solo la primer semana del 2019 se registraron 28 feminicidios, de los cuales, el 60% quedó sin castigo. De acuerdo con el Comité para la Eliminación de la Discriminación para la Mujer, en alrededor del 70% de los feminicidios, ellas tuvieron o tenían una relación de cónyuge o de cercanía con su victimario.
Frente a este panorama tan agresivo, el reto que tenemos como sociedad es entender y atender las condiciones de las mujeres, así como defender la transversalización de la perspectiva de género en toda política y acción pública.
En todo el mundo ya se están tomando acciones y medidas para equilibrar la balanza. En su objetivo 5 para el Desarrollo Sostenible, la Organización de las Naciones Unidas, plantea lograr la igualdad entre los géneros y empoderar a todas las mujeres y las niñas, pues hacerlo sería la mejor manera de afrontar algunos de los desafíos más urgentes de nuestro tiempo, desde la crisis económica hasta la violencia contra las mujeres y la escalada de conflictos.
En países como Noruega, Suecia o Suiza, sus organismos gubernamentales consagran los valores y derechos de las mujeres y sus programas propician su independencia económica, protección, poder de decisión, inclusión e igualdad salarial. Nuestra tarea es actuar ante la situación de emergencia en la que se encuentran las mujeres en nuestro país, reforzar las políticas públicas encaminadas a la protección de sus derechos, a la luz de la revisión, corrección y mejora de los programas que atienden las situaciones de vulnerabilidad a las que se enfrentan.
Es decir, no podemos ser omisos en nuestras obligaciones hacia las mujeres, nos urge reconocer hoy si las políticas públicas incluyen o no el desarrollo de todas las personas por igual, de otra forma no habrá progreso humano en lo general.
Hablemos por ejemplo de los programas de estancias infantiles o las casas refugio; se trata de acciones para apoyar el cuidado de hijas e hijos de madres trabajadoras de escasos recursos y a las víctimas de violencia en situación de emergencia, respectivamente. Si bien se perfila una política para combatir la corrupción y garantizar la transparencia en el manejo de los recursos con los que operan los programas del Estado, esta política debe tener en cuenta que, el contar con instituciones o una infraestructura de atención a las mujeres como las 41 casas refugio de la red, permite tener indicadores más idóneos para evaluar los avances y así, optimizarlos.
El debate no debe estar en el recorte o no de presupuesto, sino en cómo le hacemos para fortalecer las políticas públicas que garanticen la integridad y el derecho de todas las mujeres a una vida libre de violencia.
Las mujeres que viven maltratos y las mujeres en general, necesitamos mecanismos de protección y promoción de nuestros derechos, así como aliadas y aliados que alcen la voz, porque es imposible sacar adelante al país sin sacar adelante a sus mujeres. Picar piedra para construir nuestro propio camino es menos complicado si lo hacemos en equipo.
Este año, el lema del Día Internacional de la Mujer es “Pensemos en igualdad, construyamos con inteligencia e innovemos para el cambio”. Para avanzar en la construcción de un cambio hacia la igualdad, las mujeres y las niñas tenemos que estar unidas, no bajemos los brazos.

Twitter: @Ale_BarralesM