Gasolina al sureste con la refinería

Luis E Mendez
16/07/201800:00:07

El analista de la industria energética Ramsés Pech destaca que la construcción y operación de la planta incidirá en el desarrollo de cadenas de bienes, servicios y productos

La construcción de una refinería en Paraíso sí es viable, pero su inversión es millonaria y dependiendo si es financiada por la Iniciativa Privada (IP) o el Gobierno Federal, además de su capacidad de producción comenzaría a operar entre los años 2021 y 2025; indica Ramsés Pech, analista de la industria energética.
El socio fundador del despacho Caraiva y Asociados aclara, sin embargo, que la refinería prometida por el tabasqueño Andrés Manuel López Obrador en su campaña por la Presidencia de la República no puede estar ubicada en el puerto de Dos Bocas de ese municipio, debido a la falta de espacio.
Tampoco –aclara- esa refinería resolvería el problema de desabasto de combustible del país, aunque sí atendería los del Sureste del país, incluyendo a los estados de la Península.
Y es que –indica- el desarrollo y operación de proyectos en la industria de hidrocarburos representa sólo el 20 por ciento de la inversión necesaria en materia energética en el país.
El 40 por ciento de la inversión necesaria –añade- debe ser realizada en la generación y transmisión de electricidad (en cualquier de sus variantes: eólica, hidráulica, entre otras) y 40 por ciento en nueva infraestructura para el transporte, almacenamiento y líneas de transmisión de electricidad.
En ese contexto opina que tanto López Obrador como el próximo gobernador de Tabasco, Adán Augusto López Hernández, deben convertirse en facilitadores de la inversión energética.
En ese contexto Ramsés Pech indica que para construir una refinería se requiere de espacios adecuados que el puerto de Dos Bocas no tiene, pero sí en los predios aledaños a esa terminal.
Y es que –externa- se requieren lugares amplios para -por ejemplo- almacenar los productos terminados ante la falta de ductos.
“Ahí todo se movería por carros-tanques y se tendría que resolver la logística”, dice, aunque aclara que eso no es una limitante.

LA INVERSIÓN Y LOS TIEMPOS
Ramsés Pech refiere que, de acuerdo con el volumen o capacidad de procesamiento, una refinería requiere de una inversión de entre 500 millones y 7 mil millones de dólares.
Y es que –calcula- una refinería con capacidad de producción de 300 mil barriles diarios tendría una inversión de entre 5 mil y 7 mil millones de dólares; una de 100 mil barriles diarios tendría un costo de entre 2 mil y 3 mil 500 millones de dólares y una con capacidad de procesamiento de 20 mil barriles diariamente necesita de una inversión entre 500 y 700 millones de dólares.
Y la generación de empleos es proporcional. Estima que la refinería de 300 mil barriles diarios generaría -ya en operación- entre 150 y 250 empleos directos, pero entre 500 y mil indirectos.
En todos los casos –destaca- se logra, también proporcionalmente, el desarrollo de cadenas de bienes, servicios y productos a la refinería.
No obstante Ramsés Pech aclara que todavía no se ha definido el tipo de inversión que será realizada para la construcción de la refinería.
En ese sentido externa que, dependiendo del modelo de negocio, el inicio de operaciones o de producción sería a partir del año 2021 o incluso en el 2025.
“La cuestión es que se debe definir por ejemplo si la construcción será directa por la Iniciativa Privada o mediante licitación pública nacional e internacional, o por invitación restringida, o con inversión del Gobierno Federal”, refiere.
Y es que –especifica- lo “más rápido” es que la IP decida invertir incluso ya desde ahora en una refinería pequeña, de 20 mil barriles diarios, cuya construcción comenzaría en 2019, luego de toda la tramitología, para empezar a funcionar entre el año 2020 y 2021.
En tanto –explica- si se realiza por una licitación pública, el proceso es más largo, comenzando con el lanzamiento de la convocatoria ya con Andrés Manuel López Obrador en la Presidencia de la República y la asignación del contrato, lo que tardaría por lo menos un año, independientemente de que el ganador debe analizar y negociar la compra de los terrenos.
En el mejor de los casos –dice- la operación de la refinería con capacidad de 300 mil barriles diarios comenzaría entre los años 2024 y 2025.
La sola construcción de esa factoría –señala- es de por lo menos cuatro años, en tanto que la de 100 mil barriles al día es de 2 años y medio.
Pero insiste en que antes que nada se debe definir con qué mecanismo será construida.
“Si lo que se quiere es la urgencia se puede atraer la inversión privada para que los empresarios la construyan directamente, o hacer una licitación por invitación restringida, en donde tiene que haber completa transparencia para saber con base en qué fueron invitadas las empresas que participen y evitar malas interpretaciones”, explica.
“Si es por licitación abierta pública nacional e internacional, hay que tomar en cuanta el tiempo que tarda la emisión de la convocatoria, el proceso de adjudicación, el tiempo que se tardan en todos los casos los estudios de impacto social y ambiental, además de los permisos de construcción, entre otros y sólo después empezar a construir, lo que tardará dependiendo el tamaño de la refinería”, sostiene.
Asimismo –remarca- se debe definir si el contrato sólo será para la construcción o incluiría la operación de la misma.
Si el Gobierno Federal decide construirla y por urgencia determina comenzar el próximo año, los recursos para la obra -independientemente de su tamaña- deberán estar incluidos en el Presupuesto de Egresos 2019 que aprobará la Cámara de Diputados, aclara.
No obstante afirma que en Tabasco hay empresarios que presentaron propuestas en las mesas de trabajo del partido Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) para una refinería de 20 mil barriles diarios.
“En este caso sería con capital propio de privados, y lo único que se requeriría es que se faciliten los permisos y puesta en marcha”, expresa.
Ese tipo de refinería –recomienda- es la mejor opción, ya que crece en función del mercado y no fuerza la inversión.
“Sólo hay que recordar que se prevé que en el año 2035 el crecimiento del consumo de crudo se estabilizará y no crecerá y se mantendría así hasta el 2040, cuando se espera que decrezca en función del mayor uso del gas natural y de las energías renovables”, anticipa.