De Pumas y América se esperaba una memorable batalla. Clásico de matar o morir, de un orgullo airoso y otro humillado. Y no. El auriazul y el azulcrema, a pesar de la calentura por una polémica arbitral, pactaron tregua sin goles. El cuadro felino de David Patiño era favorito. Así lo dejó ver el Olímpico Universitario, que respondió pletórico; incluso, con sobrecupo en la planta baja del Pebetero, donde los pasillos fueron un trabuco y un latente peligro en caso de emergencia.
Reinó el morbo y la alta expectativa por ver a las figuras en su primera prueba de fuego del año. Por la localía, Nicolás Castillo, quien por primera vez se fue en blanco frente al odiado rival, al que ya enfrentó dos veces y le marcó. Ayer no fue la tarde del Killer , quien fue peligroso hasta el segundo tiempo, cuando hizo un esfuerzo sobrenatural para rescatar un centro de Jesús Gallardo, a los 61 minutos, y que por poco termina en gol. Cinco minutos más tarde, Nico ilusionó al estrellar el balón en el travesaño del portero Agustín Marchesín. Las Águilas volaron sin ser letales. Los constantes gritos de Miguel Herrera desde la zona técnica trataron de moldear la visita que tuvo en Cecilio Domínguez su mejor destello frente a la cabaña de Alfredo Saldívar; al atacante paraguayo se le daba ser héroe frente a los auriazules, a quienes hizo daño en sus dos encuentros de 2017. Entre idas y vueltas, las figuras dejaron vacío el marcador (0-0), tan gris como el debut azulcrema del colombiano Andrés Ibargüen. Aunque las emociones fueron de alto voltaje.
Las Águilas se salvaron de quedarse sin un hombre por la generosidad tempranera del árbitro Luis Enrique Santander, al no sancionar un manotazo de Mateus Uribe sobre David Cabrera (14’) y una fuerte barrida de Bruno Valdez que ameritaba su segunda amarilla. Pero, en la recta final, Santander se ganó el reclamo del PiojoHe – rrera tras sacarle roja directa a Uribe por una chilena que terminó en un golpe sobre Nicolás Castillo, en lo que también se podría interpretar como jugada peligrosa (88’). El clásico acabó con una ensordecedora guerra de porras y de apuestas que no se cumplirán esta semana, porque ambos se respetaron su paso invicto.