Roger Federer rompe a llorar como un niño. Llora como si fuera un novato ganando su primer Grand Slam, pero no lo es… es el vigésimo.
No es la primera vez que Federer llora en el Australian Open. Lo hizo ya el año pasado cuando venció a Rafael Nadal en la final. También cuando perdió ante el español, en 2009. Ayer, las lágrimas regresaron para el suizo.
“Ustedes llenan los estadios, me hacen sentir nervioso, me hacen entrenar. Quiero agradecerles por todo”, dijo Federer antes de perder el hilo de su discurso y estallar en llanto. Él, que tantas veces había estado en esta situación, que ganó 20 finales de Grand Slam y perdió otras diez, no podía
contener las lágrimas que le brotaban sin parar después de su victoria ante el croata Marin Cilic (6-2, 6-7, 6-3, 3-6 y 6-1).
Federer pudo dar rienda suelta a la alegría y comenzó una larga peregrinación por Melbourne Park con el trofeo entre sus brazos. Una llamada del presidente suizo, Alain Berset, y recibió un regalo por parte de la presidenta de la Federación Australiana de Tenis, Jayne Hrdlicka.
En el medio de la vorágine, Federer se detuvo un instante ante un cartel de Steffi Graf y le dio un cariñoso toque. La alemana, con sus 22 Grand Slams,
es la siguiente en la lista del suizo.
Victoria llena de lágrimas…
Agencias DIARIO DE TABASCO
29/01/2018 | 00:00:47