En la galería de arte El Jaguar Despertado, el poeta tabasqueño Audomaro Hidalgo disertó la conferencia Un periplo espiritual: Ciprián Cabrera Jasso, con el objetivo de difundir el trabajo del extinto literato, explicar el sentido de su aventura poética y conocer cuál fue la filiación y concepción que tuvo de la escritura.
Recordó que Ciprián Cabrera nació en 1950 en Montecristo, nombre con el que se refería a Emiliano Zapata, en Tabasco, pero tuvo otro nacimiento simbólico a partir de que decidiera tomar los hábitos y hacerse monje Vyasa Ishaya, hito que nos permite comprender su labor creativa, ya que marca un cambio muy profundo en su visión de la realidad y de la poesía, con lo cual, sus primeros poemas aparecen como integrados o iluminados por otra luz que les da un mayor sentido.
Los extremos opuestos y complementarios que rigen toda su poesía, desde Trilogía de sombras hasta El divino vuelo, son la sombra y la luz, nociones antiquísimas y profundamente religiosas.
Él fue un lector incansable y un escritor prolífico. A lo largo de su experiencia terrenal exploró prácticamente todos los géneros literarios: poesía, novela, cuento, ensayo y teatro. Lo hizo con más emoción y pasión que con juicio crítico y autocrítico. Su talento era grande pero disperso, insaciable su curiosidad y su voluntad de conocer inmensa, apuntó.
Mencionó que existen composiciones muy breves en los primeros libros de Jasso que son impecables, no tanto estilísticamente, sino como prueba verdadera de que en él, la poesía era una vocación irrenunciable. En cambio, en sus composiciones más extensas se le ve como perdido en un laberinto, por no conocer o intuir el camino de salida, de pronto se desespera y no le queda más remedio que hacer un hueco en un muro del poema.
La escritura de sus primeros libros, prosiguió el también poeta, es desesperada, furiosa como un arañazo, cálida como el sol de la tarde y hacía el final de su vida, cerrada sobre sí misma. Cabrera Jasso es un poeta visual, su paisaje mental es el cielo, posee un sentido espiritual, añadió.
La imagen del cielo ocupa un lugar de privilegio en su universo poético, que va de la mano con el cambio gradual que se produce en su escritura y en su visión de la realidad, dijo y abundó que su poesía pone a prueba la paciencia del lector y lo obliga a un ejercicio de comprensión.
Ciprián Cabrera creyó en lo que decía y así se mantuvo hasta el final. Estuvo siempre en busca de sí mismo, acaso ésta sea una de sus mayores faltas, ya que fuera de la presencia femenina que rige sus primeros libros, habló muy poco con los hombres. Más que de soledad, su poesía es la de un solitario que rehúye el diálogo con los hombres, afirmó Hidalgo.
Rememoran obra de Ciprián Cabrera
Daniel Mayo DIARIO DE TABASCO
14/09/2017 | 01:00:42 En él la poesía era una vocación irrenunciable, subrayó en conferencia Audomaro Hidalgo