Indiana Jones de Steven Spielberg hizo que muchos creciéramos bajo la idea de que el trabajo de los arqueólogos consistía en descubrir tesoros enterrados o impresionantes vestigios que permanecieron ocultos durante siglos. La realidad dista mucho de esta concepción. Aunque como en todo, siempre existe una excepción a la regla. Para ejemplo se encuentra el caso de Senon, Francia.
“Las características arquitectónicas, junto con la cultura material revelada por los pequeños objetos hallados en el yacimiento, indican una población relativamente acomodada, posiblemente compuesta por artesanos o comerciantes“.
Sin embargo, más que muros y calzadas, los arqueólogos encontraron tres enormes vasijas de cerámica, cada una con miles de monedas. Según Live Science, la primer ánfora de este “tesoro” tenía en su interior 38 kg de metal, lo que equivale a unas 23,000 o 24,000 piezas. La segunda jarra ascendió hasta los 50 kg, pero, curiosamente, el tercer recipiente contenía únicamente tres monedas.
Tras el análisis de todo este material, se concluyó que estas vajillas fueron enterradas entre el 280 y 310 d.C. La importancia de este descubrimiento es, de primera instancia, porque no todos los días se encuentran miles de monedas antiguas. A su vez, se explica el contexto de la época puesto que las piezas muestran el rostro de fugaces emperadores que dominaron la región a espaldas de Roma: Victorino, Tétrico I y Tétrico II.
En paralelo, los arqueólogos suponen que esto no corresponde a un montón de dinero guardado por seguridad, sino que puede referir a una especie de banco casero. De hecho, los contenedores no fueron ocultados con monedas dentro. Todo indica que se enterraron en un lugar accesible y luego los llenaron poco a poco, puesto que no se aprecian signos de un “ocultamiento apresurado”.
“Estos depósitos deberían considerare como una instantánea de una gestión monetaria compleja, planificada dentro de una administración capaz de realizar depósitos y retiros a intervalos regulares. […] Los recipientes fueron colocados cuidadosamente en fosas bien preparadas, verticales gracias a piedras de nivelación. Su ubicación indica que permanecieron fácilmente accesible para su propietario”.
Al final, el gran misterio no es quién escondió decenas de miles de monedas en ánforas enterradas ni para qué se pensaba usar el dinero. La gran pregunta es por qué nadie volvió a recuperarlo durante siglos. Los especialistas del INRAP plantearon que el hallazgo podría estar relacionado con una fortificación militar ubicada a unos 150 metros del lugar, en la antigua ciudad de Senon.
Con información de Xataka

