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El régimen profundo pareciera no haber cambiado: Meyer

Manuel Torres DIARIO DE TABASCO
19/04/2017 | 05:00:11

El investigador llama a “hacer un enorme esfuerzo para creernos la igualdad a la que convoca la democracia”, en entrevista exclusiva para Televisión Tabasqueña (TVT)

Da la impresión que seguimos metidos en el régimen profundo, han cambiado cosas en la superficie, pero el corazón mismo del sistema político nacional, de la forma de hacer política, de la naturaleza de la clase política mexicana, pareciera no haber cambiado mucho”, vertió el investigador Lorenzo Meyer, en entrevista exclusiva para Televisión Tabasqueña (TVT).
Desde la intimidad de su casa, el reconocido académico y político fue preciso al responder las preguntas de la periodista Dolores Gutiérrez Zurita, directora de la Comisión de Radio y Televisión de Tabasco (Corat),
“Es posible preguntarse si no seguimos en ese sistema autoritario que no permite que circulemos hacia la democracia social, la cual está muy lejos de alcanzarse, pues siguen las actitudes, las dificultades para aceptar que los mexicanos pasen de la calidad de súbditos, de objetos de la política, a la de ciudadanos, a miembros activos y decisivos de su propia realidad”, expresó el autor de “Distopía Mexicana”, volumen recién publicado por la Editorial Debate.
Para Meyer, el hecho de que haya habido alternancia, de que exista pluralidad en las Cámaras de Senadores y Diputados y que “de vez en vez”, la Suprema Corte de Justicia de la Nación” emita fallos independiente, no es suficientes para alcanzar una democracia social. “El punto es que sigue siendo el sistema donde muy pocos toman las decisiones fundamentales y no dejan de cambiar mucho a esta sociedad”, señaló.
Al rememorar los pasajes de la Guerra de Independencia y la Restauración de la Reforma, el académico del Colegio de México reconoció que aunque “la sociedad mexicana es conservadora, cuando hemos dado saltos políticos en México, que son significativos, no han sido por la vía electoral”, y si se han concretado, ha sido por el empuje de “minorías”.
El antídoto para que la sociedad despierte, apuntó el también miembro del Sistema Nacional de Investigadores a su entrevistada, “requiere de mucha imaginación. Hay que hacer un enorme esfuerzo para creernos la igualdad que convoca la democracia”.
Durante la conversación transmitida este martes por TVT y las estaciones de radio CORAT, el historiador acucioso del Cardenismo, afina una definición precisa sobre la democracia: “Imaginar la igualdad, en un mundo de desiguales”.
Frente a esta aspiración, el politólogo dilucida a los aliados y enemigos. “Los medios de comunicación ahora sí están jugando un papel fantástico, a veces para mal, pero creo que en términos generales para bien”. Y en contra de esta democracia social están “quienes tienen el poder, quienes manejan los recursos del estado, (que) están reproduciendo las viejas fórmulas para que la conciencia ciudadana no aflore, para que no haya posibilidades de imaginar a vivir un país distinto, a hacerme respetar como ciudadano”.
Al referirse a su más reciente publicación, “Distopía Mexicana”, explicó que “le puse este titulo porque ni la distopía y ni la utopía son estados que realmente existan. Son imaginaciones. La utopía, dependiendo de cuando se creó, es una sociedad perfecta, donde la justicia sustantiva impera, la distopía es exactamente lo contrario, donde todo está mal, son más propias del siglo XX, del desencanto por ejemplo de las Guerras Mundiales, con los totalitarismo, son retratos de sociedades controladoras, donde realmente la alegría de vivir, el reto plenamente humano y de que el espíritu humano se desarrollen no existen.
Lo que el título implica es que si seguimos por donde vamos, vamos mas camino a una Distopía que a una Utopía. Hubo un tiempo en que México iba hacia una utopía, el Cardenismo, fueron momentos de mucho entusiasmo y generosidad por parte de quienes tenían el control político; ahora es lo contrario, la generosidad es lo que no existe, es de una brutalidad lo esencial de la política.
Y abundó: Volviendo a mis estadísticas, en los últimos años, confirma que en México cada vez crece la desconfianza hacia los demás, cada vez son más los mexicanos que sólo creen en su familia, en su círculo más cercano, mas inmediato, pero no puede quedarse ahí!, entonces toda la pirámide de instituciones que nos cuesta vía el pago de impuestos, todas esas no confiamos en ellas!, entonces el mexicano tiene una vida bastante amarga.

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