La música la puso Movimiento Ciudadano, la unidad el PRD y la desorganización el Partido Acción Nacional.
Las Crónicas de Narnia de Lewis se queda corta en esta versión política de movimiento naranja y superpan: “na, na, na, na… movimiento naranja, el futuro está en tus manos…”
El evento donde el abanderado a la Presidencia de la República “Por México el Frente”, Ricardo Anaya Cortés, realizó su precampaña por Tabasco rompió paradigmas, un cristal, dos cámaras aficionadas, como tres celulares y una desmayada.
El salón central del parque “Tomás Garrido Canabal” quedó “chico” ante la presencia de militantes del PAN y Movimiento Ciudadano.
El PRD en tanto mostró unidad en torno a su candidato Gerardo Gaudiano, quien en primera fila tuvo dos sinodales internos: José Antonio de la Vega Asmitia y Juan Manuel Fócil; ambos acompañando una tardeada de empujones y jaloneos.
“Es una lucha de dos a tres caídas sin límite de votos”, afirmó la botarga humana representada por “superpan”, el encapuchado que recibía a los militantes de Acción Nacional en la entrada del evento.
¿Quién es el enemigo a vencer? ¿Super peje o super Meade?, se le preguntó.
“Super peje no, ese está frito. El que nos va a dar guerra es Meade”, respondió desde su visión blanquiazul.
Juntos esta vez, como el agua y el aceite, la izquierda de MC y el PRD con la ultraderecha de Acción Nacional y un Auldárico Hernández Gerónimo que se sentía en sueños en un evento ajeno. “Ni te creas, yo también me siento como fantasioso en este escenario, pero la política es así, una vez que concluya esto cada quien debe jalar sus canicas”, dijo.
Justo entonces decenas de militantes del PRD vitorearon la llegada de José Antonio de la Vega Asmitia, quien anunció a reporteros: “Este viernes daré un posicionamiento”.
¿Le apuesta a la unidad de su partido?
“Siempre por la unidad del PRD, claro”, respondió.
Afuera los reporteros de la fuente se quedaron esperando al candidato presidencial, quien había ofrecido una rueda de prensa pero entró por un acceso indirecto a la orilla de la laguna “Las Ilusiones”.
25 minutos de discurso y una salida atropellada, con una pregunta sin respuesta que quedó en el aire:
¿Qué opina de la renuncia de Javier Lozano que le llamó joven dictador?
Anaya dejó con la mano tendida al alcalde de Nacajuca y cientos de panistas que lo vieron partir, entre empujones y jaloneos.